Otra fuga más del pabellón naval canario. El metanero Rías Baixas Knutsen ha abandonado el Registro Especial de Buques y Empresas Navieras de Canarias (REBECA) para incorporarse al Registro Internacional Francés (RIF), según ha podido corroborar Atlántico Hoy.
La salida del metanero supone una nueva pérdida para la bandera canaria y se produce en un momento especialmente delicado para el registro. La flota mercante española continúa reduciéndose, mientras otros pabellones europeos atraen buques que hasta ahora permanecían inscritos en el REBECA.
El REBECA
Creado para retener tonelaje y ofrecer a los armadores condiciones competitivas dentro del pabellón español, el registro canario mantiene importantes incentivos fiscales y laborales. Entre ellos figuran bonificaciones en las cuotas empresariales a la Seguridad Social, exenciones sobre parte de los rendimientos de los tripulantes y ventajas en el Impuesto sobre Sociedades.
Sin embargo, la pérdida continuada de unidades evidencia que esos incentivos ya no son suficientes frente a las condiciones ofrecidas por otros registros europeos.
Una baja de gran peso
Construido en 2019, el Rías Baixas Knutsen tiene casi 299 metros de eslora, 122.261 GT de arqueo bruto y 96.354 toneladas de peso muerto. Su salida representa una baja especialmente relevante para un registro que ha reducido considerablemente su tamaño durante los últimos años.
Para poner su dimensión en contexto, la patronal de las navieras, ANAVE cifraba toda la flota mercante de transporte bajo pabellón español en 1,7 millones de GT y 1,1 millones de toneladas de peso muerto al comenzar 2026. El arqueo del metanero equivale aproximadamente al 7% de aquel total y su capacidad, a cerca del 9%.
El destino elegido resulta significativo porque habitualmente los barcos se van a banderas muy competitivas como la chipriota o incluso fuera. El buque no se marcha a un pabellón extracomunitario, sino al Registro Internacional Francés, uno de los competidores europeos del REBECA que debería hacer saltar las alarmas.
El análisis de ANAVE
Consultada por Atlántico Hoy sobre la salida del Rías Baixas Knutsen, la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE) se remite a un editorial que publicó en marzo sobre el deterioro de la flota inscrita bajo pabellón español.
La patronal advertía entonces de que, a 1 de enero de 2026, la flota mercante de transporte había caído por debajo de los dos millones de GT por primera vez en más de dos décadas. Estaba formada por 84 buques, siete menos que un año antes, y acumulaba una reducción anual del 16% en arqueo y del 20% en capacidad de transporte.
La comparación a cinco años mostraba una tendencia todavía más pronunciada: 26 buques menos, una caída del 26% del tonelaje registrado y una reducción del 34% de la capacidad de transporte.
Pérdida de competitividad
Para ANAVE, estas cifras confirman que el pabellón español y el REBECA han dejado de ofrecer condiciones comparables a las de otros registros europeos.
La asociación reclama costes y obligaciones proporcionados, procedimientos administrativos más ágiles y seguridad jurídica en la aplicación de las normas. También señala las dificultades para gestionar tripulaciones internacionales, la dispersión de competencias y la falta de estabilidad para adoptar decisiones de inversión a largo plazo.
Según la patronal, el REBECA fue una herramienta útil para atraer y retener buques, pero necesita una actualización que responda al actual mercado marítimo internacional. La marcha del Rías Baixas Knutsen añade un nuevo caso a esa tendencia.
El Gobierno reconoce la pérdida de atractivo
La Estrategia Marítima de España 2025-2050, aprobada por el Consejo de Ministros en junio de 2025, también admite el retroceso del registro canario. El documento del Ministerio de Transportes señala que 2023 fue el primer año en el que España terminó con menos de 100 buques mercantes de transporte bajo su bandera. Solo durante aquel ejercicio, el REBECA perdió 18 unidades y cerca del 9% de su arqueo. A comienzos de 2024, quedaban 94 buques.
La cuota de la flota operada bajo pabellón español había disminuido además 13 puntos porcentuales durante la década anterior, mientras aumentaba el número de barcos controlados por armadores españoles e inscritos en registros extranjeros.
El análisis del Ejecutivo concluye que el registro canario no estaba resultando atractivo ni para los operadores españoles ni para los extranjeros. También reconoce que la dimensión de la flota no se corresponde con el peso económico de España ni con la importancia de su tráfico portuario.
Objetivos
Uno de los ocho objetivos de la Estrategia Marítima consiste, precisamente, en situar la flota de los armadores españoles y el REBECA en una dimensión comparable a la de los países del entorno.
Para lograrlo, el Gobierno plantea reformar el registro, apoyar al sector naviero, aprovechar las fortalezas de la flota española y crear un Observatorio de Competitividad Marítima. La estrategia también propone una Administración marítima más eficiente y proactiva, una actualización normativa y una mayor coordinación entre instituciones.
Estas líneas de actuación coinciden con buena parte de las reclamaciones formuladas por ANAVE. Sin embargo, mientras la reforma continúa pendiente, el registro sigue perdiendo unidades.
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