La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria despliega toda su maquinaria logística para su gran cita náutica del año. Los pantalanes del Muelle Deportivo se preparan para soltar amarras y despedir a la Atlantic Rally for Cruisers (ARC), el evento transoceánico por excelencia. Con 203 veleros inscritos de múltiples nacionalidades, la ciudad dirá adiós a una de las flotas más multitudinarias de la historia de la prueba, lo que ha forzado a adoptar medidas excepcionales que alterarán el pulso habitual del puerto.
Paralización comercial y reorganización
El impacto de la regata en la ciudad es de tal magnitud que la Autoridad Portuaria prioriza el evento frente a la operativa mercantil. Durante los domingos 8 y 22 de noviembre, días clave de las salidas, el recinto quedará cerrado al tráfico comercial portuario entre las 11:00 y las 13:15 horas. En esa franja de más de dos horas, solo los buques de pasaje de línea regular mantendrán su actividad normal.
Y es que la ARC implica un complejo encaje de bolillos logístico para el puerto. Más allá del cese temporal de operativas, se ha delimitado una extensa área de exclusión en la rada sur donde queda prohibido fondear o navegar sin permiso de la organización.
Este blindaje se mantendrá activo durante 20 horas ininterrumpidas cada fin de semana: desde las 18:00 horas del sábado previo a la salida hasta las 14:00 horas del mismo domingo de regata. En la práctica, esto obliga a los grandes buques fondeados en la zona a enmendar su posición hacia la rada norte o a salir a mar abierto para dejar el horizonte despejado a los veleros, establece el puerto en una resolución.
Dos grandes despedidas
El dispositivo de seguridad servirá de escudo para una flota que supera con creces su media de 150 participantes. La despedida de los barcos se dividirá en dos actos. El domingo 8 de noviembre zarparán 79 embarcaciones correspondientes a la ruta ARC+, cuyo itinerario incluye una escala técnica en Cabo Verde antes de alcanzar la isla de Granada.
Dos semanas más tarde, el 22 de noviembre, el puerto volverá a detenerse para despedir a los 124 veleros de la ruta directa, que navegarán sin paradas hasta Santa Lucía. Este año resalta la presencia de catamaranes, que ya constituyen casi el 30% de las inscripciones en el cruce principal.
Desafío atlántico en el horizonte
Cuando los veleros dejen atrás la costa grancanaria, engrosarán una estadística histórica: más de 8.000 embarcaciones han completado esta aventura desde la creación de la prueba en 1986 y las 40 ediciones completadas en la capital grancanaria.
La aventura está asegurada. Un velero convencional tarda entre 18 y 21 días en hacer la travesía, con 2.700 millas náuticas de navegación ininterrumpida.
El récord absoluto lo sigue conservando el maxi yate estadounidense Rambler 88, con 8 días y 6 horas en 2016.
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