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Unos turistas se hacen una foto junto a El Teide, en Tenerife./ Hosteltur

Solo uno de cada diez turistas pagaría más de un 10% del gasto del viaje por reducir su huella en Canarias

La investigación de la ULPGC desvela cuatro perfiles de viajeros y las claves para una sostenibilidad turística efectiva en las islas

Decir que se quiere viajar de forma más sostenible no siempre significa hacerlo. En Canarias, más de seis de cada diez turistas aseguran que estarían dispuestos a pagar algo más para reducir la huella de carbono de su viaje, pero la mayoría solo asumiría una aportación pequeña.

Es una de las principales conclusiones de un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, publicado en Annals of Tourism Research Empirical Insights, que analiza cómo se comportan los visitantes del Archipiélago ante la compensación ambiental.

Una voluntad limitada

El trabajo se basa en 78.874 respuestas válidas de turistas que visitaron Canarias entre 2022 y 2023, a partir de la Encuesta de Gasto Turístico del ISTAC. Esa muestra representa a 26,9 millones de visitantes y permite cruzar la voluntad de pagar por reducir la huella de carbono con el gasto, el alojamiento, la duración del viaje, las actividades o la forma de organizar las vacaciones.

El dato refleja una sensibilidad ambiental amplia, pero contenida. El 62,7% expresa alguna disposición a compensar emisiones, aunque el 30,3% pagaría como máximo hasta un 5% más. Solo el 10,5% aceptaría aportar más de un 10% del gasto del viaje.

Cuatro tipos de visitantes

El estudio identifica cuatro grandes perfiles de turistas. Están quienes no quieren pagar nada por compensar su huella, quienes aceptarían una aportación baja o moderada, los visitantes en una posición intermedia y los más comprometidos con la sostenibilidad.

La diferencia no está solo en cuánto pagarían. Según la investigación, los perfiles cambian también por su forma de viajar: algunos están más ligados al bajo coste, la comodidad o los paquetes turísticos, mientras que otros muestran más autonomía al planificar y una mayor intención de alejarse de los formatos más masivos.

Y, a pesar de tener motivaciones diferentes, los distintos tipos de turistas pueden terminar haciendo lo mismo, como actividades en el mar o deportivas. Por eso, la investigación advierte de que no basta con mirar qué hace el turista, también importa por qué lo hace.

No basta con pedir conciencia

El estudio plantea que la sostenibilidad turística no puede depender únicamente de la buena voluntad del visitante. Para los turistas menos implicados, la clave estaría en hacer que las opciones sostenibles sean más fáciles, por ejemplo incorporando compensaciones por defecto o rediseñando paquetes turísticos para reducir su impacto.

Para otros perfiles, pueden funcionar mejor herramientas como calculadoras de carbono, recompensas por elegir opciones de bajo impacto, proyectos verificados de compensación o fórmulas de participación. La idea de fondo es que no todos los turistas responden al mismo estímulo, por lo que las políticas también deberían adaptarse a cada tipo de visitante.

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