Comprar productos baratos en plataformas como Shein, Temu o AliExpress dejará de ser tan económico a partir del 1 de julio de 2026. La Unión Europea ha fijado una nueva tasa mínima de tres euros para los envíos de menos de 150 euros procedentes de fuera del territorio comunitario, una medida que afectará directamente al auge del comercio electrónico de bajo coste.
Sin embargo, mientras el cambio normativo ya está definido a nivel europeo, en Canarias persiste una incógnita clave: cómo se aplicará realmente este nuevo cobro en el Archipiélago. El propio Gobierno autonómico reconoce que no tiene aún una respuesta clara, lo que añade incertidumbre a consumidores y empresas.
Un recargo que puede multiplicarse
La medida no es tan simple como un pago único por paquete. El recargo se aplicará por categoría de producto, lo que significa que un mismo pedido puede acumular varios cargos. Por ejemplo, si una compra incluye ropa, accesorios y electrónica, cada grupo podría llevar su propia tasa.
A esto se suma el IVA del 21% —en Canarias está el IGIC y suele ser del 7%— que ya se aplica a todos los productos importados desde fuera de la Unión Europea, independientemente de su valor. En la práctica, esto puede disparar el precio final, especialmente en pedidos de bajo coste con múltiples artículos, que son precisamente los más habituales en estas plataformas.
Los expertos coinciden en que este incremento no será asumido por las grandes compañías, sino que acabará repercutiendo directamente en el consumidor. Así, compras de uno o dos euros podrían dejar de compensar frente a alternativas dentro del mercado europeo.

Canarias, en un escenario más complejo
Aunque el recargo será el mismo en toda la Unión Europea, Canarias parte de una situación distinta. El Archipiélago ya tiene costes adicionales derivados de su sistema fiscal propio y de los trámites asociados a la importación de mercancías.
Cada envío que llega a las Islas debe pasar por una gestión administrativa, aunque sea simplificada, lo que ya encarece y ralentiza las compras online frente al territorio continental. En este contexto, la nueva tasa no introduce un problema exclusivo, pero sí se suma a una cadena de costes que ya es más elevada que en el resto de España.
El Gobierno canario no sabe cómo se aplicará
El punto más incierto no está en el impacto económico, sino en la gestión. La consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias, Matilde Asián, ya reconoció públicamente que aún no se sabe cómo se implementará este nuevo cobro en las Islas.
Según explicó en sede parlamentaria el pasado mes de marzo y recogido por Canarias7, existen “motivos de preocupación”, pero la aplicación concreta dependerá de la Agencia Tributaria estatal. Esto deja en el aire cuestiones clave, como si los consumidores canarios tendrán que pagar esa tasa directamente o si quedarán fuera por su régimen fiscal diferenciado.
La duda radica en el encaje del sistema europeo con el modelo canario. Mientras que en la UE se utiliza el sistema IOSS para simplificar el pago del IVA en compras online, Canarias no forma parte de este mecanismo, ya que opera con el IGIC y no con el IVA. Esta diferencia técnica complica la adaptación de la nueva normativa.

Un sistema aún en construcción
Desde el Ejecutivo autonómico se ha intentado avanzar hacia un modelo similar al europeo que permita simplificar los trámites y evitar costes adicionales al consumidor, pero reconocen que todavía no existe la infraestructura tecnológica necesaria para aplicarlo.
Esto implica que, a pocos meses de la entrada en vigor de la tasa, no hay un procedimiento definido para Canarias, lo que genera incertidumbre tanto en usuarios como en empresas de logística y plataformas de venta online.
Posibles cambios en el mercado y el empleo
Más allá del consumidor, el nuevo escenario también puede tener efectos en el tejido económico de las Islas. Una reducción de los pedidos de bajo valor podría afectar a sectores vinculados a la logística, desde repartidores hasta la gestión aduanera.
Además, algunas plataformas podrían replantear sus envíos directos a Canarias si el sistema se vuelve más complejo, optando por centralizar sus operaciones en almacenes europeos y redistribuir desde allí.
Transformar los hábitos de compra
Todo apunta a que el comercio electrónico no desaparecerá, pero sí cambiará. Los consumidores probablemente compararán más precios y priorizarán compras agrupadas o dentro de la Unión Europea para evitar sobrecostes.
En Canarias, donde comprar fuera siempre ha implicado más trámites que en la Península, la nueva tasa europea añade una capa adicional de complejidad. Y lo hace, además, en un contexto en el que ni siquiera la administración autonómica tiene claro cómo se aplicará. La conclusión es clara: la norma ya está en marcha en Europa, pero en Canarias aún falta por definir cómo aterrizará en la práctica.