Salir de la universidad no significa dejar atrás de inmediato la temporalidad. Cuatro años después de terminar sus estudios, casi tres de cada diez graduados en las universidades canarias que trabajan por cuenta ajena continúan sin un contrato indefinido. La proporción aumenta entre quienes cursaron un máster: más de uno de cada tres sigue sin alcanzar esa estabilidad laboral.
Es una de las conclusiones que deja para Canarias Las universidades españolas. Una perspectiva autonómica. 2026, elaborado por la Fundación CYD. El estudio permite seguir el rastro laboral de quienes terminaron sus estudios universitarios en el curso 2019-2020 y comprobar cuál era su situación en 2024. Para este indicador concreto toma a los egresados que entonces figuraban dados de alta en la Seguridad Social como trabajadores por cuenta ajena.
La fotografía canaria muestra que el 71,9% de los titulados de grado tenía un contrato indefinido cuatro años después de abandonar las aulas. Por tanto, el 28,1% restante no estaba en esa situación. La cifra coloca al Archipiélago por debajo del 73,8% registrado por el conjunto de las universidades presenciales españolas.
Por debajo de la media
La distancia con las comunidades mejor situadas es apreciable. Madrid encabeza la clasificación, con un 79,8% de contratación indefinida entre sus graduados, seguida de la Comunidad Valenciana, con un 76,8%, y Andalucía, con un 76,2%. La propia Fundación CYD sitúa a estas tres comunidades como las que obtienen los valores más elevados en este indicador.
Canarias aparece con un 71,9%, casi ocho puntos por debajo de Madrid y 1,9 puntos por debajo del promedio de las universidades presenciales. No está entre los territorios con peores registros, pero tampoco consigue situarse en la parte alta de una clasificación que mide hasta qué punto el paso por la universidad termina traduciéndose, cuatro años más tarde, en estabilidad contractual.
Conviene precisar qué mide exactamente el estudio. No afirma que el 28,1% de todos los graduados canarios tenga un contrato temporal. El universo utilizado para este apartado está compuesto por los titulados del curso 2019-2020 que en 2024 estaban dados de alta en la Seguridad Social por cuenta ajena. Quedan fuera, por tanto, quienes no aparecen en esa situación, como los trabajadores por cuenta propia o quienes no estuvieran afiliados en esas condiciones.
El máster no garantiza estabilidad
La diferencia resulta todavía mayor al observar a quienes completaron un máster. En Canarias, únicamente el 64,9% de los titulados de máster analizados dispone de un contrato indefinido cuatro años después, lo que deja al 35,1% fuera de esa modalidad contractual.
El resultado queda casi cinco puntos por debajo del 69,8% correspondiente a los egresados de máster de las universidades presenciales españolas. Navarra se distancia con claridad del resto, con un 84,7%, seguida por Galicia, con un 75,9%, y País Vasco, con un 73,7%.
La comparación entre los dos niveles universitarios deja así una paradoja relevante. Los titulados canarios de máster analizados presentan siete puntos menos de contratación indefinida que los graduados: 64,9% frente a 71,9%. Tener una formación académica posterior al grado no se traduce, al menos para esta promoción y en este indicador, en una mayor proporción de contratos estables.

Más jornada completa
El escenario cambia cuando se analiza otra variable: la duración de la jornada. El 79,5% de los graduados de las universidades canarias que trabajan por cuenta ajena lo hace a tiempo completo. En este apartado, Canarias se mantiene prácticamente en línea con el conjunto de las universidades presenciales, cuyo porcentaje es del 79,9%.
Entre los titulados de máster, el resultado mejora considerablemente. El 85,5% trabaja a jornada completa, frente al 83% del conjunto de egresados de las universidades presenciales. Canarias aparece aquí en la zona alta de la clasificación, por detrás de Navarra, Cantabria y Cataluña.
Se produce, por tanto, una combinación singular entre los egresados canarios de máster: tienen una proporción relativamente elevada de empleo a jornada completa, pero una tasa de contratación indefinida sensiblemente inferior a la media. Dicho de otra manera, quienes consiguen un trabajo asalariado cuatro años después de titularse presentan buenos registros de jornada completa, aunque eso no implica necesariamente haber alcanzado la estabilidad contractual.
Diferencias entre hombres y mujeres
La Fundación CYD también detecta una brecha de género en la contratación indefinida. En el conjunto de España, los hombres titulados de grado presentan 10,9 puntos porcentuales más de contratación indefinida que las mujeres. La desigualdad también aparece en el trabajo a jornada completa, con una diferencia de 9,3 puntos, y en la retribución.
Los datos desagregados del informe permiten comprobar que Canarias no escapa de esa diferencia. Entre los graduados de las universidades del Archipiélago, el porcentaje de contratación indefinida es del 78,1% entre los hombres y del 68,8% entre las mujeres. La brecha alcanza, por tanto, 9,3 puntos porcentuales.
En los másteres también existe distancia, aunque es menor: el informe sitúa a los hombres en el 75,1% y a las mujeres en el 58,8%. En este caso la separación se amplía hasta los 16,3 puntos, una diferencia especialmente acusada dentro de la fotografía laboral que ofrece el estudio.

El título y el puesto
La estabilidad contractual tampoco cuenta toda la historia sobre la inserción laboral universitaria. La Fundación CYD estudia si los trabajadores están inscritos en grupos de cotización correspondientes a titulados, una aproximación para determinar si desempeñan puestos acordes con su nivel formativo. En Canarias, el porcentaje entre los graduados se sitúa en el 60,4%, ligeramente por debajo del 61,3% del conjunto de universidades presenciales.
Eso implica que cerca de cuatro de cada diez de los graduados canarios asalariados incluidos en este indicador no figuran, cuatro años después de terminar la carrera, en grupos profesionales correspondientes a titulados. Entre quienes hicieron un máster, en cambio, Canarias alcanza el 80,6%, por encima del 77,6% de las universidades presenciales.
El estudio dibuja así una inserción laboral con varios matices. La mayoría de los universitarios canarios analizados consigue estabilidad contractual cuatro años después de finalizar el grado, pero el Archipiélago queda por debajo de la media española. El máster mejora los registros de jornada completa y adecuación profesional, aunque no los de contratación indefinida. Y detrás de los porcentajes generales persiste una brecha considerable entre hombres y mujeres.
La fotografía corresponde, además, a una generación muy concreta: la que terminó sus estudios en 2019-2020, el curso marcado por la irrupción de la pandemia, y cuya situación laboral se observa en 2024. Es precisamente esa distancia de cuatro años la que convierte los datos de la Fundación CYD en algo más que una instantánea del primer empleo: permiten comprobar hasta qué punto la estabilidad llega una vez transcurrido un periodo razonable desde la salida de la universidad.
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