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Un hombre bebe agua para mitigar los efectos del calor / FREEPIK

Los turistas consumen el 11% del agua de Canarias, pero no por el grifo: la mayor parte se pierde en la cadena de valor

Un estudio financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica concluye que los turistas consumen entre tres y seis veces más agua que un residente

El turismo consume aproximadamente el 11% del agua que se usa Canarias. Pero, al contrario de lo que pueda parecer, la mayor parte de ese gasto hídrico no se produce en las duchas de los hoteles ni en las piscinas de los complejos turísticos. Según dos estudios de la Fundación Renovables, alrededor del 80% del agua asociada a la actividad turística corresponde a consumos indirectos vinculados a toda la cadena de valor que sostiene al sector.

La entidad ha publicado dos informes financiados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El primero, El consumo de agua en Canarias y Baleares. Análisis y propuestas para su disminución, analiza la relación entre turismo y recursos hídricos en ambos archipiélagos. El segundo, Evaluación de infraestructuras hídricas y soluciones innovadoras en islas turísticas. Tenerife, Lanzarote y El Hierro, examina la situación de tres islas canarias y la capacidad de sus sistemas de abastecimiento para responder a la presión turística y al cambio climático.

Los estudios concluyen que Canarias afronta una situación de estrés hídrico estructural en la que confluyen la escasez natural de recursos, el crecimiento de la demanda y la vulnerabilidad climática.

El agua que no aparece en la factura del hotel

El primer informe distingue entre consumo directo y consumo indirecto. El primero incluye el agua utilizada en hoteles, apartamentos, piscinas, campos de golf, restaurantes o puertos deportivos. El segundo engloba toda el agua necesaria para producir los bienes y servicios que permiten el funcionamiento de la actividad turística.

"De acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, aproximadamente el 80% del consumo total de agua asociado al turismo es indirecto y se produce dentro de la cadena de valor", recoge el estudio.

Imagen de archivo de Lago Taurito, un hotel en Gran Canaria. / HOLA ISLAS CANARIAS

Los consumos

Entre esos consumos indirectos figuran la producción de alimentos, la agricultura destinada al abastecimiento de hoteles y restaurantes, las lavanderías industriales, la fabricación de materiales o los servicios asociados a la actividad turística.

El informe señala que "la agricultura y la producción de alimentos representan cerca del 75% del agua dulce total consumida por el sector turístico", una cifra que sitúa el foco más allá de los establecimientos turísticos y de los consumos visibles para visitantes y residentes.

Hasta seis veces más que un residente

La investigación también recopila distintos estudios sobre consumo hídrico turístico en destinos insulares. Mientras que una persona residente en España utiliza entre 127 y 140 litros diarios de agua, un turista puede llegar a consumir entre 300 y 1.000 litros al día, dependiendo del tipo de alojamiento, la temporada y las actividades que realice.

Los datos son especialmente elevados en establecimientos de alta gama. El informe cita investigaciones que registran consumos de entre 600 y 1.000 litros por huésped y noche en hoteles de lujo de Canarias. En Tenerife, otro estudio recogido en el documento sitúa el consumo de hoteles de cuatro estrellas entre 193 y 258 litros por turista y noche, sin contabilizar el agua utilizada en jardines.

Según la Fundación Renovables, el peso del turismo sobre el conjunto del consumo hídrico regional alcanza el 11% en el archipiélago canario, llegando al 13,4% en Tenerife.

La pandemia mostró el vínculo entre turismo y agua

Los autores utilizan el periodo de la pandemia como un ejemplo de la relación entre afluencia turística y demanda de agua. En Canarias se registraron descensos significativos. En Lanzarote, según datos de Canal Gestión Lanzarote recogidos en el informe, "el consumo de agua turística y/o industrial se redujo un 77,5%".

Para la Fundación Renovables, estos datos muestran de forma clara la influencia del turismo sobre la demanda hídrica de los territorios insulares.

Grifo con poca presión de agua. /AZCONSUMO

Canarias, un territorio con escasez estructural de agua

El segundo informe centra el análisis en Tenerife, Lanzarote y El Hierro. Los investigadores describen al archipiélago como "uno de los principales destinos turísticos de Europa y un laboratorio natural para el análisis de la relación entre agua y turismo en entornos insulares".

El estudio sostiene que la combinación de clima seco, precipitaciones escasas e irregulares, insularidad, naturaleza volcánica del territorio y elevado volumen de turistas genera una situación de "escasez estructural del recurso hídrico".

La Fundación Renovables subraya además que el turismo se concentra en buena medida en áreas costeras áridas, donde los recursos naturales son más limitados y la dependencia de sistemas artificiales de producción de agua resulta mayor. "Las zonas con mayor afluencia turística coinciden con regiones que ya presentan vulnerabilidad hídrica", advertía también el primer informe.

Tenerife: presión demográfica, turística y urbanística

Tenerife constituye el principal polo turístico y poblacional de Canarias. Según los datos recopilados en el estudio, la isla recibió 7,2 millones de turistas en 2024 y cuenta con una población cercana a los 966.500 habitantes.

La investigación señala que la elevada densidad demográfica, la urbanización litoral y el turismo masivo ejercen una fuerte presión sobre los recursos hídricos. Durante décadas, el abastecimiento dependió principalmente de las aguas subterráneas. El informe recuerda que en la isla se han perforado más de 1.000 galerías y más de 400 pozos, con una longitud acumulada superior a los 1.600 kilómetros.

Sin embargo, el incremento de la demanda y la explotación continuada de los acuíferos ha provocado descensos de niveles freáticos y problemas de salinización en zonas costeras. Como consecuencia, Tenerife ha incrementado progresivamente el peso de la desalación y de la reutilización de aguas depuradas dentro de su sistema de abastecimiento.

Lanzarote: dependencia casi total de la desalación

El caso de Lanzarote es el más extremo de los analizados. El informe describe la isla como uno de los entornos más áridos de Europa y destaca que las precipitaciones medias anuales suelen situarse por debajo de los 100 o 150 milímetros.

La Fundación Renovables sostiene que, teniendo en cuenta el balance hídrico natural y las posibilidades de los sistemas tradicionales de captación, "en la actualidad, se podría responder al 3% de los requerimientos de la isla".

Ante esta situación, Lanzarote fue pionera en Europa en el uso de la desalación. En 1964 entró en funcionamiento la primera planta desalinizadora de uso urbano del territorio europeo y desde entonces la isla ha evolucionado hacia una dependencia casi total de esta tecnología para abastecer a residentes y visitantes. El informe señala que "la práctica totalidad del agua destinada al consumo urbano y turístico procede de plantas desaladoras".

Desaladora de Corralejo, Fuerteventura./ AH

El Hierro, un modelo diferente

El Hierro presenta una realidad distinta. La menor presión turística y una mayor capacidad natural de recarga de acuíferos han permitido históricamente una relación más equilibrada entre recursos disponibles y demanda.

La isla mantiene como principal fuente de abastecimiento las aguas subterráneas, complementadas por la desalación y la reutilización de aguas depuradas. Aun así, el estudio señala que la creciente variabilidad climática y la disminución de las precipitaciones obligan también a reforzar la resiliencia de su sistema hídrico.

Un escenario de estrés hídrico estructural

Los dos informes convergen en un mismo diagnóstico. El primero concluye que "la combinación de crecimiento turístico, escasez natural de agua y cambio climático configura un escenario de estrés hídrico estructural". El segundo llega a una valoración similar al analizar los sistemas hídricos de Tenerife, Lanzarote y El Hierro.

Según la Fundación Renovables, el desarrollo turístico de Canarias ha coincidido con una creciente dependencia de fuentes no convencionales de agua, especialmente la desalación y la reutilización de aguas regeneradas, al tiempo que los recursos naturales muestran una mayor vulnerabilidad por la reducción de precipitaciones, la sobreexplotación de acuíferos y los efectos del cambio climático. Los estudios sostienen que estas circunstancias han convertido la gestión del agua en uno de los principales desafíos para el futuro de los territorios insulares.