“¿Cuál es el sistema que permite que una anciana sea echada de su casa?”. Es la pregunta que se hizo este lunes el papa León XIV. Las palabras del pontífice reflejan la dimensión que ha alcanzado el desahucio de Maricarmen, quien se ha convertido en un icono que personifica la crisis de vivienda que atraviesa España. Un problema que atraviesa a todas las generaciones.
El caso de la madrileña permite indagar en las cifras que explican situaciones como la suya. La mujer pagaba —y parece que podrá seguir haciéndolo tras llegar a un acuerdo con la propiedad— 500 euros al mes en el barrio de Retiro, en pleno centro de la capital. Un precio que es cada vez más difícil de encontrar a lo largo y ancho de España. También en Canarias.
Oferta escasa
Una búsqueda rápida en el portal Idealista sirve como radiografía de la situación. En el Archipiélago solo hay nueve viviendas por medio millar mensual, pero con un matiz: siete de ellas —es decir, más de la mitad— son de alquiler de temporada. Algo que choca con la reivindicación ciudadana en los últimos días de apostar por los contratos indefinidos.
La realidad que muestran los anuncios inmobiliarios va más allá de un problema de oferta: muestran un contexto donde la demanda aumenta, los precios se disparan y los salarios no están a la altura. El sueldo medio del Archipiélago se sitúa en los 1.669 euros brutos al menos, 689 menos que en Madrid —como publicó Atlántico Hoy el 18 de septiembre—.

Salarios insuficientes
Sin ir más lejos, se encuentra el segundo por la cola a nivel nacional. Traducido significa que, de media, un canario si paga 500 euros de alquiler está destinando a la vivienda un 30% de su nómina. En especial si se atiende a que las Islas es la cuarta región con el metro cuadrado urbano más caro. En el segundo trimestre de 2026 alcanzó los 327,7 euros por cada m2.
Entre los problemas a los que se enfrenta el sector inmobiliario está la falta de suelo disponible o la dificultad burocrática a la hora de tramitar la construcción de casas. A ello se suma el auge de los pisos turísticos —al que Canarias busca poner freno con la nueva ley de vivienda vacacional—, uno de los temas que más controversia generan en el debate público.
Mercado tensionado
Esto permite plantear la idea de que el mercado ha cambiado. Se nota, por ejemplo, cuando se generan cuellos de botella al coincidir hasta 50 candidatos por cada anuncio que oferta una casa en alquiler. En Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, el 24% de los anuncios desaparece en menos de un día. En Las Palmas de Gran Canaria ocurre con el 14%.
El quid de la cuestión está —como todo en esta vida— en el precio. Si se centra el tiro en las viviendas que cuestan menos de 500 euros mensuales, el panorama no deja lugar a dudas: en ninguna capital existen casas a ese coste y la mitad de las que hay en otros municipios son para alquiler de temporada. En la provincia de Las Palmas es donde más escasean.
Islas orientales
En las islas orientales solo hay dos y están en Gran Canaria: un estudio en Valsequillo por 425 euros al mes destinado a ser un apartamento de temporada para una persona que no podrá vivir allí más de 10 meses. Por lo tanto, busca a estudiantes, opositores o personas que teletrabajan. “Imprescindible acreditar la temporalidad”, recoge el anuncio.
La segunda y última oferta en la provincia oriental es en el municipio de Moya, al norte de la Isla. Esta vez no es para un contrato temporal, pero lanza un mensaje: “Solo persona mayor de 50 años”. Es de 40 m2 y está recomendada para una sola persona —al solo contar con un cuarto—. Hasta ahí todas las posibilidades por 500 euros en Gran Canaria.
Provincia occidental
Al otro lado del Archipiélago, en las islas occidentales, hay siete casas por 500 euros o menos y seis de ellas están destinadas a renta de temporada. Uno de los ejemplos es un chalet en Los Llanos de Aridane (La Palma) y otro en el municipio de Vallehermoso (La Gomera). Este último se encuentra pensado para una sola persona y si son más, “preguntar precio”.
Por el mismo precio aparece el alquiler de un chalet en Villa de Mazo (La Palma) que pide dos meses de fianza y pone en valor una carta de recomendación de caseros anteriores que haya tenido el inquilino. Aclarando, además, que la oferta puede “estar sujeta a cambios en el precio o retirada del mercado sin previo aviso”.
Últimas ofertas
Algo parecido ocurre con un piso por 475 euros al mes en Valle Gran Rey (La Gomera): solo se puede alquilar de manera temporal. En Frontera (El Hierro), por ejemplo, se alquila un bajo exterior y vista al mar solo a un funcionario que pueda pagar 450 euros mensuales. También en Hermigua aparece otra renta de temporada por 500 euros mensuales.
La isla de Tenerife tiene el único anuncio del alquiler de larga estancia: una casa por 422 euros al mes en el municipio de La Orotava.
El resultado dibuja un mercado prácticamente inaccesible para quienes buscan una vivienda estable por 500 euros al mes. En general, marcado por la escasez de ofertas, el peso creciente del alquiler de temporada y las condiciones que imponen algunos propietarios.
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