La empresa Philip Morris ha armado en Canarias un fuerte enclave estratégico en la operación de la multinacional a nivel europeo. A través de la empresa local Dos Santos, la tabacalera ha hecho del archipiélago un hub de exportación a 12 países europeos, gracias a que ha situado en Canarias la producción de sus productos tradicionales. Para la multinacional, Canarias es una de sus regiones “estrella” y un ejemplo a seguir en materia de regulación de nuevos productos de nicotina.
Este jueves, la multinacional ha presentado el informe Impacto socioeconómico de Philip Morris en España: empleo, oportunidades y progreso, en el que detalla los principales datos de la compañía. En la presentación, el director general de Philip Morris en España, Daniel Cuevas, ha explicado que la empresa está inmersa en un proceso de transformación hacia productos sin combustión, pero afronta el reto de la regulación, que equipara fiscalmente todas las formas de consumo de nicotina, algo que el sector no respalda.
Canarias como eje industrial
En la operativa española, Canarias juega un papel clave en el proceso de manufacturación del tabaco. Si en Extremadura se concentra la materia prima, en las Islas se desarrolla la industria a través de Dos Santos. Durante la presentación, Cuevas volvió a calificar a Canarias como una de las regiones “estrellas” en las que opera la compañía.
En total, la multinacional, a través de acuerdos con la empresa local y de su propia actividad, ha invertido 15 millones de euros en el archipiélago. Esto ha impulsado que el tabaco se convierta en el principal producto exportado desde Canarias a países europeos.
Transformación y apuesta industrial
“Canarias es un mercado que es la punta de lanza de nuestra transformación”, ha destacado Cuevas, también en referencia a las medidas internas de la compañía, como la conversión de su flota en 100% eléctrica, iniciada en este territorio.
Por su parte, Anna Quintanilla, directora general de Philip Morris en Canarias, califica el Archipiélago como un enclave “fundamental y estratégico” en este proceso. “Somos la tabacalera más grande del mundo y cómo no vamos a invertir en Canarias, teniendo en cuenta la importancia del sector, declarado estratégico por el Parlamento regional”, señala.
Peso económico del sector
“Aparte, tiene un peso tremendo en la economía: representa un 14% del PIB industrial. Nosotros hemos contribuido a esa relevancia socioeconómica”, explica Quintanilla. “Actualmente producimos todo nuestro cigarrillo convencional de manera local, entre Gran Canaria y Tenerife, y hemos realizado una inversión significativa para convertir Canarias en un hub de producción y exportación a 12 países europeos”.
Sin embargo, la compañía enfrenta una transformación del sector que aún no termina de despegar y que también impactará en la producción en las Islas. Los productos sin combustión —como el tabaco calentado, las bolsas de nicotina o los vapeadores— tienen actualmente la misma fiscalidad que el cigarrillo tradicional, y todo apunta a que la nueva regulación mantendrá este criterio, pese a que la empresa defiende que existen estudios que avalan un menor riesgo.
El freno de la regulación
“Para poder tener un marco de inversión a largo plazo necesito un marco regulatorio predecible. Si mañana se decide equiparar todos los productos, no puedo mantener el nivel de inversión”, ha defendido Cuevas. A su juicio, tratar todos los productos por igual favorece que el consumidor siga optando por el cigarrillo tradicional.
A nivel global, los nuevos productos representan ya el 42% de las ventas de la compañía. Sin embargo, en España, más del 90% del mercado de nicotina sigue siendo cigarrillo convencional, lo que evidencia el retraso en la adopción de alternativas.
Regulación pionera
Según Quintanilla, la transformación del sector solo puede darse en un contexto de estabilidad regulatoria. “Canarias se ha adelantado al marco nacional al reconocer que estas alternativas tienen un perfil de riesgo diferente y menor”, afirma.
“Las ha regulado de forma diferenciada, incluyendo una fiscalidad específica, lo que permite que en Canarias avancemos a un ritmo más acelerado que en el resto de España”, añade.
Visión de la industria local
La visión es compartida por Dácil Barreto, CEO de Dos Santos, quien subraya que una fiscalidad diferenciada podría impulsar nuevas inversiones en el Archipiélago. “La realidad es que sin una regulación clara y estable no podemos definir proyectos a largo plazo”, explica Barreto. “Somos una empresa familiar, no una multinacional, y necesitamos certezas para poder invertir”.
La compañía ya ha analizado el mercado de productos alternativos, pero no ha dado el paso por la “inseguridad regulatoria”. “Nos encantaría ofrecer alternativas como dispositivos de tabaco calentado o bolsas de nicotina, pero el principal escollo sigue siendo la regulación”, afirma.
Una tendencia de los consumidores
Barreto defiende que existe una tendencia hacia productos potencialmente menos dañinos, pero insiste en que lo determinante es contar con una normativa “equilibrada y predecible”, ya que influye directamente en las decisiones empresariales y en la disponibilidad de productos en el mercado.
Actualmente, Philip Morris dedica solo el 1% de su plantilla a los productos tradicionales, mientras que el grueso de sus recursos humanos está enfocado en los productos sin combustión. Además, la compañía prevé aumentar la producción de tabaco en Extremadura para abastecer estas nuevas alternativas.
