La historia se repite. O, mejor dicho, no ha terminado. Los trabajadores de Correos en el Archipiélago siguen en pie de guerra por la falta de personal, el trabajo acumulado o el mal estado de los vehículos. Las oficinas de Las Palmas de Gran Canaria y Telde cuentan con casi 20.000 paquetes amontonados al contar con una plantilla escasa que ha llegado a su límite.
Las imágenes son impactantes. La unidad ubicada en Siete Palmas, donde se guarda la mayoría de material para repartir, está hasta los topes. No cabe ni un alfiler. Son infinitos los carros con cajas donde se pueden ver pedidos de plataformas como Amazon que todavía no han llegado a su destino. Así que si usted está esperando por uno, ya sabe lo que ocurre.
"Falta de contratación"
Desde allí no solo se reparte en la capital, también envía pedidos a Telde —el municipio vecino y la segunda ciudad más grande de la Isla—. Entre ambas superan los 485.000 habitantes. Los empleados señalan que el problema existe desde antes de Navidad y prevén llegar con la misma situación al próximo verano ante la desconfianza en la empresa pública.
“Siempre volvemos a lo mismo, el problema viene a raíz de la falta de contratación”, afirma Alexis Socorro, secretario de la sección sindical de Correos y telégrafos de la provincia de Las Palmas por Comisiones Obreras. “La acumulación de paquetes es bestial”, apostilla. Asegura que ha habido incluso bajas por el estrés al que están sometidos los empleados.

Hasta 20.000 paquetes
Aunque el número de paquetes parados este viernes estaba en torno a los 16.000, el representante de los trabajadores calcula que en los próximos días pueden llegar a amontonarse hasta 20.000. En un comunicado difundido este jueves, señalaban que hace un mes el número era de 6.000 y dos semanas atrás ya se había incrementado hasta los 9.000.
Socorro calcula que en toda la provincia oriental hacen falta unas 100 personas más y en Las Palmas de Gran Canaria alrededor de 50 —como mínimo para sacar adelante el servicio, pero asegura que hay más plazas pendientes—. La consecuencia directa, pone sobre la mesa, es la presión a la que se ven sometidos los carteros derivando en “un absentismo disparadísimo”.

"Desgaste mental"
“No solo es el desgaste físico, sino también el mental”, sostiene Socorro. Señala que en la provincia de Las Palmas hay un 15% de absentismo, cuando la media nacional es del 6,5%. “Juegan con que la gente es muy seria con su trabajo y eso nos quema”, añade el secretario de la sección sindical de Correos y telégrafos de la provincia de Las Palmas por CCOO.
Pero la cosa no queda ahí. Indica que, tal y como está la situación, los carteros se niegan a hacer horas extras e incluso se plantean ir a la huelga o aumentar la presión mediante protestas como la que tuvo lugar este viernes en Puerto del Rosario (Fuerteventura). Otro de los inconvenientes que denuncian está en que deben repartir en más de un barrio a la vez.

Problemas con los vehículos
Los paquetes no son lo único que se acumula. También ocurre con las notificaciones en todo el Archipiélago. En el caso de Gran Canaria hay localidades como Vecindario (Santa Lucía de Tirajana) o Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana) —sin dejar de lado Las Palmas de Gran Canaria— donde puede haber entre 6.000 y 9.000 pendientes de llevar a su destino.
Socorro señala, además, que tienen problemas con los vehículos. “Hay coches parados con una simple rueda pinchada que no reparan, se descarga la batería y crece el inconveniente”, lamenta. “Lo de las motos también es pésimo, muchas están muy mal, parecen de Mad Max, eso es otro tema que estamos llevando a Inspección de Trabajo”, concluye.