Alarchi, de San Miguel de Abona, ha entrado en concurso voluntario de acreedores, tramitado por el Juzgado Mercantil número 2 de Santa Cruz de Tenerife. La medida se precipitó tras incurrir en impagos bancarios de más de 100.000 euros.
El juzgado ha suspendido las facultades de gestión y ha confiado el expediente a la abogada barcelonesa Anna Maria Velayos Catafal.
El concurso va acompañado de la oferta de adquisición de una o varias unidades productivas, lo que significa que parte del negocio sobrevivirá.
Números rojos
Alarchi comenzó sus operaciones en 2012 para dedicarse a la venta de productos cárnicos frescos y congelados, así como otros productos alimenticios, principalmente en el canal mayorista. José Francisco Rancel Amaral es el fundador y administrador.
Alarchi facturó 2,3 millones en 2024, último balance publicado. La cuenta de resultados cambió de signo y pasó de un pequeño beneficio de 29.000 euros a unas pérdidas de 352.000. Semejante quebranto hundió los fondos propios hasta situarlos en cifras negativas. En aquel momento disponía de una plantilla de cinco empleados.
Alarchi recibió durante la pandemia y los años posteriores subvenciones y avales del ICO, dependiente del Ministerio de Economía, por importe de 847.000 euros.
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