Dolor en el pecho, dificultad para respirar o un cansancio que aparece al realizar actividades habituales pueden ser algunas de las primeras señales de que las arterias encargadas de llevar sangre al corazón están obstruidas. Sin embargo, la enfermedad coronaria también puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes y, en ocasiones, manifestarse por primera vez mediante un infarto de miocardio. Reconocer estas señales y consultar a tiempo resulta fundamental para evitar complicaciones cardiovasculares graves.
El doctor Julio Miranda, especialista del Servicio de Hemodinámica del Hospital Quirónsalud Tenerife, explica que las obstrucciones coronarias se producen habitualmente por la acumulación progresiva de placas de colesterol en las paredes de las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis, que dificulta el paso de la sangre y reduce el aporte de oxígeno al músculo cardíaco.
"Uno de los principales riesgos de la enfermedad coronaria es que puede desarrollarse silenciosamente. No siempre se manifiesta con un dolor intenso en el pecho. En ocasiones, los primeros avisos son una falta de aire que antes no existía, un cansancio inexplicable o molestias que aparecen al realizar esfuerzos cotidianos y desaparecen con el reposo", señala el especialista.
Los cinco síntomas de alerta
Aunque las manifestaciones pueden variar de una persona a otra, existen determinadas señales que pueden advertir de una posible obstrucción en las arterias del corazón. Una de las más características es el dolor, presión u opresión en el pecho, que puede percibirse como una sensación de peso, presión o quemazón, especialmente durante el esfuerzo físico o en situaciones de estrés. "En algunos pacientes, estas molestias desaparecen con el reposo, mientras que en otros pueden presentarse de forma repentina o persistente", explica el especialista.
Otro de los síntomas frecuentes es la dificultad para respirar, que puede manifestarse al caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas que antes no suponían ningún esfuerzo, incluso en ausencia de dolor torácico. A esta señal puede sumarse un cansancio excesivo o inexplicable, especialmente cuando aparece de forma reciente o resulta desproporcionado respecto a la actividad realizada, lo que puede indicar que el músculo cardíaco no está recibiendo suficiente oxígeno durante el esfuerzo.
También es importante prestar atención a la aparición repentina de sudoración fría, náuseas o mareo, especialmente cuando estos síntomas se acompañan de dolor torácico o dificultad respiratoria, ya que pueden ser indicativos de un síndrome coronario agudo que requiere atención médica inmediata.
Cuándo acudir al médico
"Es importante prestar atención a los cambios que experimentamos en nuestra capacidad para realizar esfuerzos. Si una persona comienza a sentir presión en el pecho o dificultad para respirar al caminar una distancia que antes recorría sin problemas, debe consultar con un especialista. Y si el dolor es intenso, persistente o aparece en reposo, especialmente acompañado de sudoración o malestar general, es fundamental activar los servicios de emergencia", advierte el doctor Miranda.
El especialista recuerda que no todas las personas presentan los mismos síntomas. Los pacientes con diabetes, las personas mayores y algunas mujeres pueden experimentar manifestaciones menos características, como fatiga intensa, dificultad respiratoria o molestias abdominales. Además, la ausencia de síntomas no descarta por completo la existencia de enfermedad coronaria.
Angioplastia para recuperar el riego sanguíneo
Cuando las pruebas diagnósticas confirman la existencia de una obstrucción coronaria, el tratamiento depende de su gravedad, de los síntomas y de las características clínicas de cada paciente.
Una de las principales opciones terapéuticas es la angioplastia coronaria, un procedimiento mínimamente invasivo que permite tratar determinadas obstrucciones y mejorar la circulación sanguínea hacia el músculo cardíaco.
La técnica consiste en introducir un catéter a través de una arteria, habitualmente de la muñeca, y conducirlo hasta las arterias coronarias. Una vez localizada la obstrucción, se puede utilizar un pequeño balón para dilatar el estrechamiento y, en muchos casos, implantar un stent, una pequeña malla metálica que ayuda a mantener abierta la arteria.
"La angioplastia ha supuesto un avance fundamental en el tratamiento de la enfermedad coronaria porque nos permite actuar directamente sobre la arteria afectada sin necesidad de cirugía abierta. En muchos pacientes podemos identificar la obstrucción mediante un cateterismo y tratarla durante el mismo procedimiento, favoreciendo una recuperación más rápida cuando la situación clínica lo permite", explica el doctor Miranda.
Esta técnica resulta especialmente importante en determinados tipos de infarto agudo de miocardio, en los que recuperar rápidamente el flujo sanguíneo puede reducir el daño sobre el músculo cardíaco y mejorar el pronóstico.
No obstante, el especialista recuerda que no todas las obstrucciones requieren una angioplastia. En función de cada caso, el tratamiento farmacológico, el control de los factores de riesgo o la cirugía de revascularización coronaria pueden ser alternativas más adecuadas.
Tecnología avanzada en Tenerife
El Hospital Quirónsalud Tenerife cuenta con una Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista que dispone de tecnología avanzada para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
Mediante técnicas de imagen y procedimientos mínimamente invasivos, los especialistas pueden estudiar las arterias coronarias, identificar posibles estrechamientos y realizar tratamientos como la angioplastia y la implantación de stents cuando están indicados.
Esta capacidad diagnóstica y terapéutica permite ofrecer un abordaje especializado de la enfermedad coronaria, combinando precisión, tecnología y atención personalizada para adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
Sobre Quirónsalud
Quirónsalud es el grupo de salud líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Además de su actividad en España, Quirónsalud está también presente en Latinoamérica. Conjuntamente, cuenta con más de 55.000 profesionales en más de 180 centros sanitarios, entre los que se encuentran 57 hospitales con más de 8.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializado y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitari Dexeus, Policlínica Gipuzkoa, Hospital Universitari General de Catalunya, Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, etc.
El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (catorce de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, acreditado por el Ministerio de Ciencia e Innovación).
Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando multitud de proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.
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