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Foto de familia del II Congreso Responsabilidad Digital Fundación DISA.

Fundación DISA impulsa el uso responsable de la tecnología en la infancia en su II Congreso de Responsabilidad Digital

El evento contó con más de un centenar de asistentes entre familias, docentes y profesionales

El II Congreso Nacional de Responsabilidad Digital de la Fundación DISA, celebrado este fin de semana en el Hotel Iberostar Grand Mencey de Santa Cruz de Tenerife, reunió a más de un centenar de asistentes y se consolidó como un espacio de referencia para familias, docentes y profesionales. La celebración de este encuentro supone, además, una nueva apuesta de la Fundación DISA por impulsar la educación dentro y fuera de las aulas.

La cita tuvo también un marcado carácter social, ya que la recaudación de las entradas será donada a la Asociación Padre Laraña, una entidad de referencia que ofrece apoyo familiar y educativo, así como actividades de ocio orientadas al desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

El reto digital

Bajo la pregunta “¿pantallas sí o no?”, el congreso abordó el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia desde una perspectiva práctica y rigurosa, con ponencias que trataron desde la salud mental hasta la educación, pasando por la ética digital, la inteligencia artificial y los riesgos de los entornos online.

Frente a posturas polarizadas, la jornada defendió una vía intermedia basada en la educación, la prevención y el acompañamiento como claves para fomentar un uso saludable de los entornos digitales. En este contexto, la psiquiatra Beatriz Martínez subrayó que “las pantallas no son el problema, es el uso que hacemos de ellas”, poniendo el foco en la necesidad de educar en hábitos digitales responsables.

El programa ofreció una visión transversal en la que Manuel Velasco puso el acento en la importancia de humanizar la educación en un entorno cada vez más digitalizado, defendiendo el papel del profesorado y la necesidad de acompañar a los menores en el desarrollo de competencias. En este sentido, destacó que “su norte debe ser el alumnado y tiene que aprender a leer su mirada”, evitando que las evaluaciones se conviertan en un fin en sí mismas. Desde esta perspectiva, apostó por aprender a convivir con la tecnología en el aula, integrándola de forma consciente y pedagógica. Esta idea fue reforzada por José Carlos Ruiz, quien afirmó que “educar es abrir horizontes de posibilidad y la persona que se cultiva es más gozosa”, y subrayó que, para desarrollar el criterio y activar el pensamiento crítico, es fundamental trabajar tres elementos clave: el asombro, la curiosidad y el cuestionamiento.

El psicólogo Alejandro Villena alertó sobre cómo los contenidos digitales están influyendo en la construcción de la sexualidad en los más jóvenes, señalando que “no se está educando sobre sexo como una relación de afectividad, sino como un bien de consumo y algo violento que se traslada a los contenidos digitales”.

Inteligencia artificial

Por su parte, Tíscar Lara invitó a las personas asistentes a reflexionar sobre la inteligencia artificial, recordando que “no nos cuestionamos qué es la IA, pero es una industria y hay todo un diseño detrás”, y advirtiendo de que, lejos de ser algo mágico, “es una máquina falible que comete errores”. En esta línea, animó a plantear de forma crítica para qué usos es adecuada y para cuáles no.

María Lázaro presentó el nuevo y próximo marco legal digital y de la inteligencia artificial en España e invitó a la reflexión al plantear si la regulación es suficiente o si el verdadero reto reside en reforzar los valores y la educación en el uso de la tecnología.

Uno de los momentos destacados fue la intervención de Carlos Roca, Premio al Mejor Podcast de Habla Hispana 2026 por ‘Roca Project’, quien reflexionó sobre el contexto comunicativo actual señalando que “nunca habíamos tenido tantas formas de comunicarnos; disponemos de un buffet libre de contenido, pero no de buen contenido”, al tiempo que advirtió de que, en muchas ocasiones, “nos dan el menú para crear un determinado comensal”. Frente a esta realidad, defendió que “ser lento y profundo también funciona”, ya que permite generar conexiones más reales y significativas entre las personas.

La jornada, conducida por Dani Mesa, combinó reflexión y herramientas prácticas para acompañar a familias y educadores en el reto digital.

El congreso concluyó con una idea compartida: más que elegir entre “pantallas sí o no”, el verdadero desafío es aprender a convivir con ellas de forma consciente, crítica y equilibrada, desde una responsabilidad compartida entre familias, escuela y sociedad.