Ilustración de baterías para el almacenamiento de energía. / IMAGEN DE LA RED
Ilustración de baterías para el almacenamiento de energía. / IMAGEN DE LA RED

El Gobierno da luz verde a la gran batería de Iberdrola en Gran Canaria, pero obliga a moverla para salvar 13.700 m² de suelo agrícola

El proyecto de Marzagán fue presupuestado en 10,89 millones de euros y almacenará más de 42 MWh, aunque la compañía tendrá que trasladarlo a otra parcela para evitar afectar a una explotación hortícola activa

luna moya

Iberdrola ha superado uno de los principales trámites para levantar una de sus grandes instalaciones de almacenamiento energético en Gran Canaria, aunque no podrá hacerlo exactamente donde pretendía.

El Gobierno de Canarias ha emitido un informe de impacto ambiental favorable para el sistema de baterías que la compañía proyecta en Marzagán, en Telde, pero ha condicionado expresamente su viabilidad a que la instalación se traslade a una ubicación diferente a la inicialmente escogida por la energética.

El motivo está bajo los futuros contenedores de baterías: suelo agrícola actualmente en producción.

La propuesta inicial afectaba a un invernadero de hortalizas y, según uno de los informes incorporados al expediente, la ejecución de las obras habría terminado inutilizando más de 13.700 metros cuadrados de superficie agraria. 

Una gran batería

El proyecto se denomina Sistema de almacenamiento de energía con baterías Marzagán de 8 MW y está promovido por Iberdrola Renovables Canarias.

La configuración recogida en el expediente ambiental publicado este jueves contempla una capacidad de almacenamiento de 42,172 MWh, una potencia instalada en convertidores de 9,870 MW y una duración de descarga aproximada de cuatro horas. 

La planta estará formada por nueve bloques de baterías de ion-litio de tecnología LiFePO4, refrigerados mediante líquido, además de dos estaciones de potencia.

La electricidad almacenada se transformará y elevará posteriormente a 20 kV para evacuarla hacia la subestación eléctrica de Marzagán.

El objetivo es guardar energía durante los momentos de elevada producción para poder devolverla a la red cuando aumenta la demanda, aumentando así la flexibilidad del sistema eléctrico e integrando una mayor producción renovable. 

Casi 11 millones

El proyecto no aparece ahora por primera vez.

Atlántico Hoy ya informó en abril de que Iberdrola impulsaba tres instalaciones de almacenamiento en Canarias, dos de ellas precisamente en Telde, dentro de una oleada de proyectos que superaba los 82 millones de euros en el conjunto del Archipiélago. 

La documentación que salió a información pública en 2025 presupuestaba este proyecto concreto en 10.885.635,68 euros. En aquel momento se planteaba una configuración de 40,28 MWh de capacidad y 12 contenedores de almacenamiento.

El expediente ambiental publicado ahora refleja, por tanto, una configuración actualizada, con 42,172 MWh y nueve bloques de baterías.

Problema agrícola

La principal novedad está en la parcela. La alternativa inicialmente preferida por Iberdrola recibió un informe desfavorable del Servicio de Planificación de Obras y Ordenación Rural porque se encontraba directamente sobre suelo agrícola productivo. 

El emplazamiento seleccionado se situaba sobre un invernadero de hortalizas actualmente en producción. Construir allí la instalación habría obligado a desmontarlo y a abrir además un nuevo acceso sobre tierras arables de regadío.

El informe advertía de que, aunque la ocupación física directa de la planta era menor, el proyecto podría dejar inutilizados más de 13.700 metros cuadrados de terreno agrícola. 

La documentación posterior concreta que el vallado previsto ocupa 4.006,09 metros cuadrados y que aproximadamente 2.500 metros cuadrados recaían sobre una explotación hortícola activa cuya superficie total ronda los 5.100 metros cuadrados. 

Otra parcela

Tras estudiar las distintas posibilidades, la Dirección General de Calidad Ambiental concluye que la denominada Alternativa 3 resulta más favorable.

Se trata de terrenos que también tuvieron históricamente uso agrícola, pero que actualmente están abandonados. La revisión de las ortofotografías realizada por la Administración sitúa en 1977 la última imagen en la que se aprecian indicios de cultivo en esa superficie.

Además, las inspecciones sobre el terreno no confirmaron la presencia de los valores naturales que inicialmente habían llevado a descartar esta posibilidad.

La nueva ubicación evita ocupar una explotación agrícola activa y reduce también la exposición de la población. Mientras alrededor de la primera alternativa existen varios edificios residenciales plurifamiliares, cerca de la tercera opción solo se identifica una vivienda aislada.

Aprobación condicionada

El Gobierno concluye finalmente que la planta no necesita someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, al considerar que no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente.

Pero introduce una condición inequívoca: Iberdrola tendrá que construirla en la Alternativa 3 y cumplir las medidas preventivas, correctoras y de seguimiento establecidas en el expediente. 

El pronunciamiento publicado este jueves supone, por tanto, un visto bueno ambiental condicionado, no la autorización definitiva para comenzar las obras.

El informe perderá además su vigencia si el proyecto no obtiene autorización en el plazo máximo de cuatro años desde su publicación, salvo que se conceda una prórroga. 

La instalación cuenta asimismo con financiación procedente del Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia, dentro de las ayudas destinadas a proyectos innovadores de almacenamiento eléctrico.

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