Quiebra El Nuevo Productor de Tenerife, empresa de marcos y molduras

Los tribunales mercantiles de la isla ordenan la quiebra y cierre de la compañía porque se ha quedado sin fondos

Alejandro B. Soler

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Imagen de la web de Nuevo Productor de Tenerife./
Imagen de la web de Nuevo Productor de Tenerife./

Distribuidora Nuevo Productor de Tenerife SL, fabricante de marcos para fotos y espejos, ha dejado de existir como persona jurídica. Ya ha sido borrada de los registros públicos.

Esta entidad presentó hace pocos días sus estados contables a los juzgados mercantiles de Santa Cruz y solicitó el concurso de acreedores voluntario.

El expediente recayó en el juzgado número 1. El balance arroja unos recursos propios (capital más reservas) negativos. Es decir, no queda un céntimo en las arcas sociales. Por ello, el juzgado ha acordado admitir la petición de suspensión de pagos, pero de forma inmediata la ha archivado.

El auto subraya que la resolución se debe a la “insuficiencia de masa activa con la que atender el pago de los posibles gastos del procedimiento”.

Así pues, dado el desolador estado del negocio, el juzgado decreta la disolución y extinción de Distribuidora el Nuevo Productor de Tenerife. En definitiva, esta casa tinerfeña ya ha muerto y está enterrada.

Descalabro total

Su andadura ha sido muy corta. La fundaron en junio de 2016 dos promotores, Diego José Brewer Gutiérrez y Ana María Hoyos Hernáiz, con un capital social de 60.000 euros. Los fondos se han consumido en las constantes pérdidas que ha registrado la empresa, por importe de más de 100.000 euros. En el periodo 2016-2021 no fue capaz de cerrar un solo ejercicio con beneficios.

El domicilio se mantuvo desde el principio hasta el final en la calle Mayantigo, urbanización Acorán, de Santa Cruz de Tenerife.

Distribuidora el Nuevo Productor de Tenerife presumía en su página de Facebook de disponer de los mejores y más variados enmarcados y molduras de las islas. De hecho, se proclamaba la mayor distribuidora del sector en el Archipiélago, aunque lo cierto es que los volúmenes de negocio que movía eran muy modestos y apenas se cifraban en unas decenas de millares de euros anuales. También ofrecía servicio a domicilio.

En mayo del año pasado el ministerio de Asuntos Económicos le concedió una subvención de 12.000 euros para paliar los efectos del COVID. Nueve meses después de recibir este regalo público, la empresa está quebrada y finiquitada.