Sabrina González, responsable del área de Ingeniería de la fábrica de JTI (Japan Tobacco International) en Tenerife, ejerce un liderazgo que combina exigencia técnica, cercanía y arraigo local. En una planta en pleno crecimiento que concentra el 70% de la producción de cigarrillos en Canarias y donde las mujeres ocupan ya la mitad del equipo local de dirección, González defiende que la igualdad no se construye con mensajes puntuales, sino con oportunidades reales, referentes visibles y una cultura que se vive todo el año.
[Pregunta] El sector industrial y, en particular el tabaquero, ha sido tradicionalmente un entorno muy masculinizado. ¿Qué hace diferente a la fábrica de JTI en Tenerife en materia de liderazgo femenino?
Aquí la igualdad no se vive como algo puntual ni como un mensaje para quedar bien en una fecha concreta. Forma parte de nuestra cultura como organización. Las mujeres representamos el 24% de la plantilla total de la fábrica, pero si ponemos el foco en los espacios donde se toman decisiones, el dato es todavía más relevante. La mitad del equipo local de dirección está formado por mujeres, también en áreas que históricamente se han vinculado a perfiles masculinos, como ingeniería o servicios de manufactura. Si pensamos en la próxima generación de liderazgo, vemos que el 41% de los mandos intermedios ya son mujeres, lo que implica estar sentando una base sólida para el futuro.
A todo ello se suma un hecho muy significativo: somos uno de los pocos centros industriales a gran escala cuya máxima responsable es una mujer. Y cuando una compañía cuenta con referentes así, el liderazgo femenino deja de percibirse como una excepción para entenderse como algo completamente natural.
¿Qué supone liderar desde un área tan técnica como Ingeniería en una fábrica en plena expansión?
Significa, sobre todo, convertir la ambición industrial en proyectos concretos que funcionen en el día a día. En una planta como la nuestra, liderar desde Ingeniería no es solo conocer bien la parte técnica; es tomar decisiones, priorizar, coordinar equipos y dar respuesta a una fábrica que está constante crecimiento. Cuando hablas de un centro en el que se han invertido 100 millones de euros en los últimos diez años, entiendes enseguida el nivel de exigencia que hay detrás. Pero a la vez, una de las cosas que más valoro es que, aun perteneciendo a una multinacional con estándares muy rigurosos, aquí tenemos margen para decidir prioridades y adaptar soluciones a nuestra propia realidad.
Esa combinación entre estructura global y autonomía local hace que el trabajo sea muy enriquecedor. Y ahí se pone de manifiesto un liderazgo basado en rigor, capacidad de escucha, visión y generación de soluciones, características propias de un liderazgo efectivo.
Empezaste a trabajar en JTI hace casi 13 años y en aquel momento no ocupabas un puesto de liderazgo. ¿Qué dice tu trayectoria sobre las oportunidades que ofrece la compañía para crecer y evolucionar?
En 2013 me incorporé en el área de EHS, vinculada a seguridad, salud y medioambiente, y a partir de ahí fui creciendo hasta asumir la responsabilidad del departamento de Ingeniería. Ese recorrido no se da por casualidad, sino que responde a una empresa que confía en su gente, invierte en su desarrollo profesional y apuesta por el desarrollo interno. Y eso, en Canarias, tiene un valor especial. Muchas veces parece que si quieres hacer carrera en un entorno industrial exigente o en un puesto técnico de responsabilidad, tienes que salir de las islas.
Mi experiencia ha sido la contraria. En estos años he podido construir una carrera sólida, asumir retos importantes y participar en proyectos de primer nivel. Y eso lanza un mensaje inspirador a otras mujeres: se puede crecer profesionalmente sin tener que irte de tu tierra.
Muchas compañías hablan de igualdad, pero no siempre consiguen que se perciba en el día a día. ¿Cómo se trabaja eso en la práctica?
Garantizar la diversidad y la igualdad tiene poco que ver con discursos grandilocuentes y mucho con cómo seleccionas talento, cómo promocionas, cómo acompañas el desarrollo profesional y qué referentes haces visibles dentro de la organización. También tiene que ver con la forma en que una empresa crece y convierte ese crecimiento en oportunidades reales para las personas. Desde 2023, la fábrica de Tenerife ha creado más de 100 empleos, No obstante, más allá de la cifra, el verdadero valor está en que este avance genere oportunidades reales para el talento femenino, en condiciones de plena igualdad de capacidades y competencias.
Como ya has destacado, la fábrica ha vivido una transformación muy intensa en los últimos años. ¿Cómo influye ese proceso en el papel de las mujeres dentro de la organización?
Las etapas de transformación son las que de verdad ponen a prueba la cultura de una empresa. Es fácil hablar de diversidad cuando todo es estable, pero cuando una planta incrementa su producción un 65% en cuatro años, como nos ha ocurrido a nosotros, se necesitan nuevos perfiles, capacidad de adaptación y liderazgo real. Estamos muy acostumbrados al cambio y a responder con rapidez, y es precisamente en ese contexto donde se comprueba si una organización da paso a nuevos liderazgos o si sigue instalada en las inercias de siempre.
En nuestro caso, las mujeres hemos ido ganando peso en este proceso de forma natural, vinculadas al negocio y a la transformación de la fábrica. Para mí, que hoy exista equilibrio en el equipo local de dirección es la mejor prueba de que el talento femenino está presente allí donde se toman decisiones relevantes para el futuro del centro.
¿Qué factores marcan hoy la diferencia a la hora de atraer y consolidar talento en la fábrica?
Si tuviera que resumirlo en dos ideas serían ofrecer un proyecto sólido y condiciones que realmente merezcan la pena. El talento no se queda por palabras bonitas, sino cuando encuentra estabilidad, motivación y perspectivas de futuro. Hablamos de empleo de calidad, con una retribución un 43% por encima de la media del sector industrial en Canarias, además de medidas de flexibilidad y conciliación muy valiosas..
¿Consideras que uno de los grandes avances ha sido normalizar a las mujeres en puestos que antes parecían reservados a hombres?
El verdadero avance no llega solo cuando una mujer accede a un puesto de responsabilidad, sino cuando deja de resultar llamativo. En JTI, contar con mujeres al frente de equipos, en áreas técnicas o dentro de la dirección forma parte de una realidad normalizada. Y eso es positivo, porque desplaza el foco del género y lo sitúa donde debe estar: en la capacidad, la preparación y los resultados.
Aun así, conviene no dar nada por sentado. Es importante seguir impulsando el desarrollo del talento y consolidar una base sólida para que ese equilibrio se mantenga en el tiempo.
Pregunta. ¿Hasta qué punto es importante para la fábrica que su crecimiento también genere valor en Canarias?
La actividad de la fábrica no solo se refleja dentro de la planta, también impulsa proveedores, contratas, servicios y empleo en Canarias. Siempre que exista capacidad y solvencia, queremos apostar por el tejido local. Creo que ahí también se mide la madurez de una empresa. En entender que su éxito no termina en sus propios resultados, sino en el impacto positivo que es capaz de generar a su alrededor.
