Pasar varias semanas en Fuerteventura sin pagar alojamiento puede sonar a plan de escapada, pero en este caso la propuesta tiene una condición muy clara y es que tienes que trabajar cada día por el bienestar de animales rescatados. Un refugio de la isla busca voluntarios a través de Workaway para colaborar en el cuidado de animales de granja que han sufrido abandono o maltrato.
Según la convocatoria publicada en la plataforma, el proyecto ha rescatado a más de 200 animales y ofrece alojamiento compartido dentro de sus instalaciones a quienes participen en las tareas del refugio. La estancia mínima solicitada actualmente es de tres semanas.
Un refugio para animales de granja
El proyecto se presenta como un espacio dedicado a animales considerados de granja que han pasado por situaciones difíciles. Entre los animales rescatados figuran caballos, burros, cerdos, cabras, ovejas, gallinas, conejos, cobayas, una vaca y una camella.
La labor del refugio no consiste solo en darles un lugar donde vivir. También implica cuidados diarios, alimentación, limpieza de espacios, atención, compañía y mantenimiento de las zonas donde se encuentran los animales. Por eso, la convocatoria busca personas con amor por los animales, respeto por la naturaleza y disposición para aprender sobre su manejo. No hace falta llegar sabiendo hacerlo todo, pero sí con actitud, autonomía y ganas de implicarse.
Alojamiento compartido dentro del refugio
A cambio de colaborar, los voluntarios disponen de alojamiento en las propias instalaciones del refugio. La estancia se organiza en habitaciones y baños compartidos con otras personas que participan en el proyecto.
El refugio indica que proporciona sábanas, almohadas, mantas y toallas. También hay lavadora y conexión a WiFi rural, un detalle importante para quienes necesiten estar conectados, aunque conviene recordar que se trata de una zona aislada y no de un alojamiento turístico convencional. La propuesta puede reducir uno de los grandes gastos de una estancia larga en Fuerteventura: dormir. Sin embargo, no debe confundirse con una oferta de empleo remunerado ni con unas vacaciones sin obligaciones.
Cocina común, pero no menú preparado
Los participantes pueden utilizar una cocina compartida para preparar sus propias comidas. Según la convocatoria, suele haber frutas, verduras, legumbres y productos básicos para el desayuno, como café, azúcar, bebida vegetal y pan.
No se ofrecen menús cerrados ni comidas ya cocinadas. Cada voluntario debe organizarse, cocinar y utilizar los alimentos disponibles y el menaje común. Es decir, la experiencia tiene más de vida comunitaria y rural que de estancia cómoda con todos los servicios resueltos. Quien se apunte debe tener claro que la independencia forma parte del intercambio.
Qué tareas realizan los voluntarios
Las labores se concentran principalmente durante las mañanas, aunque el refugio advierte de que algunas tareas pueden realizarse también por la tarde. El trabajo puede incluir alimentar animales, limpiar espacios, revisar necesidades básicas, acompañarlos, ayudar en pequeñas mejoras y colaborar en el mantenimiento de las instalaciones. También se pueden utilizar herramientas sencillas para arreglar o construir elementos relacionados con los espacios donde viven los animales.
Hay una parte menos técnica, pero igual de importante y es pasar tiempo con ellos. Muchos animales rescatados necesitan compañía, paciencia y una atención que va más allá de poner comida y agua.
Mínimo tres semanas
El refugio solicita actualmente una estancia mínima de tres semanas. No es, por tanto, un voluntariado de un fin de semana ni una actividad puntual para “probar”. La duración busca que los participantes puedan integrarse en la rutina, entender cómo funciona el santuario y aportar continuidad a los cuidados. En experiencias de anteriores voluntarios aparecen estancias de tres semanas, un mes e incluso dos meses.
Algunas reseñas mencionan dos días libres por semana y jornadas matinales que, según experiencias individuales, podían ir aproximadamente de las 8:00 a las 11:00 o 12:00 horas, con posibles tareas por la tarde. Aun así, esos horarios no deben entenderse como una condición fija, sino como referencias de personas que ya pasaron por el proyecto.
No está en una zona turística
El refugio está ubicado en una zona tranquila y aislada del centro de Fuerteventura, lejos de los principales núcleos urbanos. La playa se encuentra aproximadamente a 10 o 15 kilómetros, según la descripción del anfitrión.
La parada de guagua más cercana queda a unos siete minutos en coche o alrededor de 40 minutos caminando. Además, la organización advierte de que el transporte público en la isla puede ser escaso y poco frecuente, y que parte del camino hacia el santuario no está asfaltado.
Qué perfil buscan
La convocatoria pone el foco en personas independientes, responsables y con sensibilidad hacia el bienestar animal. También se valora el interés por aprender y colaborar en un entorno rural.
El idioma es otro aspecto a tener en cuenta. La entrevista puede realizarse en español o inglés, aunque el refugio señala que es importante contar con un conocimiento mínimo de español. Las tareas pueden requerir actividad física y se desarrollan en buena parte al aire libre. Por eso, recomiendan llevar ropa cómoda o deportiva y calzado cerrado.
Para los meses de calor, conviene llevar camisetas ligeras, gorra, gafas de sol y protector solar. Para la noche, una sudadera o forro polar puede venir bien, porque en Fuerteventura el viento y los cambios de temperatura también se notan.
Cómo apuntarse
Las solicitudes se realizan a través de Workaway, la plataforma donde el refugio publica su perfil y disponibilidad. El anuncio figuraba con actividad reciente el 18 de agosto de 2026, lo que indica que el anfitrión seguía utilizando la plataforma en esa fecha. Para contactar directamente con el proyecto es necesario usar las herramientas de Workaway y contar con una membresía activa.
Además, quienes no tengan ciudadanía de la Unión Europea deberán comprobar previamente qué requisitos migratorios o visado necesitan para participar en un voluntariado en España. La propia plataforma advierte de la importancia de revisar este punto antes de organizar el viaje.
Una experiencia para implicarse de verdad
La propuesta tiene un atractivo evidente que es pasar varias semanas en Fuerteventura, vivir en un entorno rural y reducir el coste del alojamiento. Pero el centro de la experiencia no es la isla como destino turístico, sino los animales.
Quien se apunte debe estar dispuesto a madrugar, limpiar, cargar, cocinar por su cuenta, convivir con otras personas y adaptarse a una rutina que gira alrededor del refugio.
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