Nuevo caso de delito ambiental en Canarias con impacto en la fauna protegida. Un juzgado de Fuerteventura ha condenado a dos personas a pagar 3.200 euros cada una y a la inhabilitación para cazar durante tres años por capturar y dar muerte a siete pardelas cenicientas en el Parque Natural de Jandía.
Los hechos se remontan a septiembre de 2025, cuando agentes de la Guardia Civil realizaban una patrulla en la zona del Faro de Punta Pesebre, en el municipio de Pájara. Durante el operativo detectaron luces en zonas de montaña entre la playa del Junquillo y la Punta de Barlovento.
Ante la sospecha de actividad furtiva, los agentes interceptaron a dos personas que se dirigían a un vehículo portando un saco de rafia y una vara con gancho, herramienta utilizada para extraer aves de sus cuevas.
Especie protegida
En el interior del saco se hallaron siete ejemplares muertos de pardela cenicienta (Calonectris borealis), una especie incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría de vulnerable y protegida por normativa estatal y europea.
La captura de estas aves está prohibida, especialmente en periodos en los que los pollos alcanzan mayor peso y son más vulnerables a la caza ilegal.
Tras la incautación, se estableció una cadena de custodia y los ejemplares fueron trasladados al Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA), donde se confirmó la especie.
Los análisis determinaron que las aves murieron por asfixia y traumatismo craneal, lo que reforzó las pruebas en el procedimiento judicial.
Delito ambiental
La resolución judicial considera los hechos como un delito contra el medio ambiente, dada la afección a una especie protegida en un espacio natural de alto valor ecológico como Jandía.
El caso pone de relieve la presión que sufre la biodiversidad en Canarias y el impacto de prácticas furtivas en especies clave para el equilibrio del ecosistema insular.
