Hace apenas unas semanas que Carlos Sánchez asumió la presidencia del Partido Popular de Gran Canaria. Tras años alejado de la primera línea de la política insular, el diputado nacional regresa con el objetivo de reconstruir el espacio del centro-derecha y recuperar para los populares una posición de liderazgo que el partido perdió tras la salida de José Manuel Soria y más de una década fuera del gobierno del Cabildo.
En esta entrevista con Atlántico Hoy, Sánchez repasa la situación política de Gran Canaria, realiza un balance crítico de los once años de gobierno de Antonio Morales, plantea propuestas en materia de vivienda, movilidad y turismo y aborda las conversaciones para integrar a Onalia Bueno en el proyecto popular, una operación que asegura tener “cerrada al 90%”.
— [Pregunta] Usted conoce bien el partido, aunque llevaba tiempo fuera de la política insular. ¿Qué Partido Popular se ha encontrado en Gran Canaria y cuál es la hoja de ruta de cara a las próximas elecciones?
— [Respuesta] Me encontré un partido distinto del que estaba acostumbrado, pero mejor de lo que pensaba. Cuando el presidente regional [Manuel Domínguez] se sienta conmigo en una comida y me dice que tengo que ser el presidente del PP de Gran Canaria y se levanta para hacer una llamada, pensé: “¿Qué necesidad tengo yo de tener este amigo que te deja este caramelo envenenado?”. Pero al final me he ilusionado con el proyecto. Tengo un equipo buenísimo de gente y creo que se ha generado ilusión, también con algunos fichajes y acuerdos que en breve serán realidad.
Por ejemplo, Agrupación de Vecinos se integra totalmente dentro del Partido Popular, con lo que eso significa para San Bartolomé y para Santa Lucía. Tenemos estructuras en casi todos los municipios. Es verdad que cuando yo goberné por última vez en el Cabildo de Gran Canaria éramos la primera fuerza de la isla. Sacamos 14 consejeros de 29, nos faltó uno para la mayoría absoluta y pactamos con Coalición Canaria. Ahora somos la tercera fuerza en la isla, con lo cual la posibilidad de mejora y la capacidad de crecimiento es grande.
Hay mucha polarización política de cara a las próximas elecciones, pero mi objetivo es reunir en torno al PP a todo el centro-derecha de Gran Canaria. También nos viene la ola nacional de popa y creo que tenemos una oportunidad para volver a poner al PP entre los principales partidos de Gran Canaria y poder gobernar la institución más importante de Canarias, desde mi punto de vista, que es el Cabildo de Gran Canaria.
— El PP lleva once años fuera del gobierno del Cabildo de Gran Canaria, que fue bastión del partido. ¿El gran desafío es recuperar ese liderazgo?
— Nosotros vivimos una época de un liderazgo enorme como el de José Manuel Soria. Cuando se produce ese vacío es complicado llenarlo. Era una persona con una capacidad intelectual brutal, con una formación insuperable y con un carisma total. Cubrir esa ausencia ha sido complicado y ahora tenemos que trabajar mucho para rellenar ese hueco que él solo dejó. Pero yo creo que es posible volver a ganar Gran Canaria. Ese es mi objetivo y, sobre todo, tener un plan para la isla para empezar a gobernar al día siguiente. Hemos tenido 12 años de socialismo y comunismo tanto en la ciudad como en la isla. Sales a la calle y te lo cuentan. Hace un par de semanas estuvimos repartiendo publicidad del Gobierno de Canarias sobre ayudas a los autónomos y tuve la sensación de que la gente está deseando un cambio en la ciudad.
La ciudad está sucia, está más insegura que nunca, la movilidad no te cuento y hay cosas que hay que arreglar urgentemente. Hace falta un partido que sea alternativa a la izquierda y que sea capaz de tomar decisiones al día siguiente de las elecciones. Desde mi punto de vista, la única alternativa para eso es el Partido Popular.
— ¿Cuál cree que es hoy el principal problema de Gran Canaria?
— La movilidad es uno de ellos. Los atascos en la GC-1, en sentido norte y en sentido sur, son un problema evidente. También es verdad que el Cabildo ha tenido un problema estructural en los últimos años: la fuga de talento. Ingenieros de caminos, ingenieros industriales y personal de los grupos A se han ido al Ayuntamiento o a la Comunidad Autónoma porque pagan mejor. Yo estoy dispuesto a revisar las remuneraciones si tenemos la confianza de los ciudadanos, porque lo que no puede ser es que se pague más en otras instituciones y eso haga que talento profesional del Cabildo se vaya a otras administraciones.
Después, yo siempre digo la teoría del 80-20: la izquierda normalmente vende el 80% y trabaja el 20%, y el PP cada vez que gobierna trabaja el 80% y vende el 20%. Quizás deberíamos mejorar también nuestros ratios de venta, porque eso hace que después entreguemos las instituciones a la izquierda cuando gobernamos. Pero hay muchas cosas por hacer. No solo la movilidad, sino también la falta de vivienda en Gran Canaria.

— ¿Qué papel debe jugar el Cabildo en materia de vivienda?
— El Cabildo dice que no tiene competencias en materia de vivienda, pero todo lo que ocurre en Gran Canaria es competencia del Cabildo. Si aumenta la criminalidad, el Cabildo tendrá que instar al Ministerio del Interior y a la Delegación del Gobierno a que se cubran las plazas pendientes en Policía Nacional y Guardia Civil, aunque no tenga competencias en materia de seguridad. Con la vivienda ocurre lo mismo. El principal terrateniente de Gran Canaria se llama Cabildo de Gran Canaria. El 15% de la isla son propiedades del Cabildo. Tendrá que articular fórmulas, conveniar con ayuntamientos y poner suelo a disposición de los promotores para que se construya vivienda pública.
Yo me comprometo a hacer un gran plan para que Gran Canaria construya miles de viviendas en el próximo mandato. Se han puesto cero en marcha en la última década y creo que eso es totalmente inaceptable para una institución que tiene 700 millones en caja y solo el 17% en capítulo 1, en personal. Desde el punto de vista de la solvencia financiera y económica, el Cabildo es muy potente. No sé si hay muchas instituciones locales con la capacidad financiera y económica que tiene el Cabildo de Gran Canaria. Eso tiene que ponerse en beneficio de los ciudadanos. De nada sirve actuar como el Tío Gilito, acumulando pasta en los bancos, mientras los ciudadanos siguen sin servicios esenciales como puede ser la vivienda.
— El turismo es el principal motor económico de Gran Canaria y de Canarias. Algunos ponen en valor que la isla puede presumir de tener un modelo sostenible, pero para otros ese indicador apunta que es obsoleto y presenta síntomas de fatiga. ¿Cómo ve el futuro del sector en la isla?
— El turismo es la vida de los canarios. Es nuestra comida, los estudios de nuestros hijos y nuestro bienestar. Sin turismo las islas estarían prácticamente deshabitadas, porque el turismo es lo esencial para los canarios y tenemos que cuidarlo como nuestro principal valor. En eso tenemos enormes oportunidades en el sur de Gran Canaria. Por eso doy mucha importancia a los acuerdos que vamos a mantener desde el PP con Marco Aurelio Pérez y espero que cerremos con Onalia Bueno lo antes posible, porque tener una oferta en el sur de Gran Canaria no es cualquier cosa. Estamos hablando de la gallina de los huevos de oro de los canarios.
En el caso de Gran Canaria se dan las circunstancias de que, con todo respeto a la fortaleza de otras islas, tenemos dos de los suelos más importantes que ahora mismo hay en España. La Aldea de San Nicolás puede ser en el futuro un referente turístico internacional de primer orden. Y la zona de Santa Águeda, entre San Bartolomé y Mogán, la zona de la cementera, la zona de Arguineguín, por su clima, por sus condiciones y por ser suelos ya transformados en urbanizables, podría tener un altísimo valor turístico para Gran Canaria y para toda Canarias.

— ¿Pero es una modelo agotado?
— También está la renovación de la planta obsoleta. Nuestro turismo comenzó en los años 60 y evidentemente hay plazas hoteleras y extrahoteleras que necesitan mejorar. Para eso hay incentivos fiscales y desde la Comunidad Autónoma, pero creo que el Cabildo también debe proponerse ayudar a mejorar todas estas zonas y facilitar que haya oferta complementaria.
El sol y playa está muy bien. No inventemos nada: el sol y playa va a ser nuestro principal reclamo. Pero tenemos una oferta de golf muy potente y creo que la pata del turismo azul no la hemos cuidado suficientemente. El último gran puerto deportivo que se construyó en Gran Canaria fue la ampliación de Puerto Rico. Necesitamos hacer un turismo de cara al mar. Yo creo mucho en el turismo náutico, de verdad. Además, cada vez es más sostenible y menos contaminante.
Desde Maspalomas hasta La Aldea de San Nicolás, en el oeste de Gran Canaria, hay unas calmas maravillosas. Yo tengo una relación íntima con el mar y a mí me vuelve loco. Eso, unido también a parques temáticos o acuáticos como el que desde hace muchos años se está promoviendo en el sur de Gran Canaria, puede hacer una oferta interesante para poner de nuevo en valor a Gran Canaria como enorme destino turístico.
— ¿Le preocupa que una parte de la sociedad se haya instalado en el no a cualquier proyecto?
— Sin duda. Hay una cuestión que se llama capacidad de carga. Evidentemente, somos una tierra frágil y limitada y hay que cuidar los crecimientos. No pueden ser alocados. Pero hay instrumentos de ordenación. Lamentablemente ha sido anulado el Plan Insular de Ordenación, con lo cual queda en vigor el que aprobé yo en el año 2003. Creo que el Cabildo puede trabajar rápido para reponer esos defectos de forma que han hecho que los tribunales tumben ese instrumento, que para mí es vital, porque es el que nos pone 20 años hacia adelante. Es donde deben crecer nuestros suelos urbanizables, los grandes equipamientos insulares y los grandes equipamientos industriales.
Creo que todavía tenemos margen de crecimiento desde el punto de vista turístico, pero eso sí: moderado, con cuidado y haciendo que todo lo que se haga a futuro sea de enorme calidad. Esa es la clave para un futuro sostenible.

— En movilidad, la gran apuesta parece ser el tren, pero no será una realidad inmediata. ¿Qué habría que hacer mientras tanto?
— El tren no va a ser una realidad hasta dentro de una década. No solo hay que expropiar suelo y construir estaciones; hablamos de 3.000 millones de euros. Aunque los ferrocarriles en España siempre los ha pagado el Ministerio, y yo creo que en este caso también debe ser así. Un gran convenio entre Gobierno autónomo, Ministerio y Cabildo lo veo viable. Nosotros apostamos por el tren, pero evidentemente, de aquí a la llegada del tren, hay obras de carreteras que deben acometerse con cierta urgencia. Si actúas en la misma huella de la GC-1 estás exento de declaraciones de impacto potentes. Hay soluciones más o menos baratas. Las obras de carretera, en función del impacto que tienen en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, son muy baratas. Yo creo que se pueden hacer.
Sé que la Comunidad Autónoma está trabajando en pequeñas ampliaciones de carril entre La Mareta y el aeropuerto, y ahí se puede conseguir algún carril más que desahogue un poco la GC-1, que es nuestro principal cuello de botella. Ahí pasan 100.000 coches al día. La IMD de esa carretera es comparable a la M-30 en algún tramo. Estamos concentrando muchos coches en ese lugar. Hay una alternativa, la variante de Telde, que tenía que haberse puesto en marcha hace años y que conecta después con la variante aeroportuaria. Yo creo que en los próximos cuatro o cinco años se pueden hacer soluciones de carreteras interesantes que alivien definitivamente el tráfico en coche, al margen de que apostemos por el tren, porque se ha demostrado que solo el ferrocarril es el medio de transporte público que puede robarle consumo al vehículo privado.
— En materia deportiva, está la reforma del Estadio de Gran Canaria de cara al Mundial de 2030 y también la situación del CB Gran Canaria. ¿Qué planes tiene para el club?
— Sobre todo, no politizarlo. Creo que los políticos estamos para hacer planes, para hacer propuestas y para tomar decisiones, pero no en materia deportiva. Yo sé de baloncesto como aficionado al deporte. Me encantan todos los deportes y estoy todo el día viendo deporte, pero no tengo un conocimiento técnico como para tomar decisiones con respecto al club. Por tanto, hay que ponerlo en manos de gente que no esté politizada ni venga de la mano de un partido político u otro. Por otra parte, creo que también debe haber un plan de entrada progresiva de capital privado en un club como el Granca. No es que sea una anomalía, pero no se da en ningún otro club de España. O somos más listos que nadie o a lo mejor hemos dejado de hacer nuestra tarea. Incorporar poco a poco capital privado al Club Baloncesto Gran Canaria me parece esencial. Creo que hay empresarios, no solo canarios sino nacionales, que pueden estar interesados en aportar su conocimiento al club, sacar sus rendimientos económicos lógicos como cualquier inversor, y creo que la entrada de capital privado debe ser una apuesta en el próximo mandato del Cabildo.
— ¿Y qué supone para la isla la oportunidad del Mundial de 2030 y la reforma del Estadio de Gran Canaria?
— La oportunidad que se crea con la construcción del estadio es brutal. Yo soy un enamorado y un partidario de este tipo de instalaciones. No hay nada más rentable, no desde el punto de vista económico a lo mejor, pero sí social y de conocimiento de Gran Canaria. El Gran Canaria Arena ha sido una gran instalación. Costó 70 millones de euros, pero la posibilidad de conciertos, grandes eventos o lo del Papa el otro día demuestra que un estadio de primer orden es clave para una isla como Gran Canaria. Y desde luego, para un equipo que aspira a estar siempre en Primera, como la Unión Deportiva Las Palmas, es un escenario maravilloso.
— Vamos a la parte orgánica. El PP ha integrado a Agrupación de Vecinos y usted ha dicho que le gustaría que Onalia Bueno se incorporara al Partido Popular. Ella ha defendido la tasa turística en Mogán y el PP no es partidario de subir impuestos. ¿Puede ser un problema?
— Nosotros tenemos una política de bajada de impuestos, que es lo que creemos que es mejor. Después, cuando hablo con Onalia, me convence, porque es una mujer muy pertinaz. Tenemos que considerar ese tipo de cuestiones, evidentemente. No todos tenemos que estar de acuerdo en todo. No somos una secta. Ella tiene una propuesta, creo que además lo ha recurrido y que está judicializado, pero lo que aporta Onalia al proyecto del PP es enorme. Primero, una ambición sana políticamente. Vienen muy bien esas ganas de lucha por Mogán y por Gran Canaria. A nosotros nos viene bien porque ella nació políticamente en el PP. Es una mujer liberal como nosotros, así que encaja perfectamente. Y por otra parte, tener a los principales municipios turísticos dentro de un proyecto común para Gran Canaria creo que puede venir muy bien de cara al impulso que la isla necesita en los próximos años.
— ¿Cómo valora estos once años de gobierno de Antonio Morales?
— Respeto mucho a Antonio Morales. Cuando yo era vicepresidente del Cabildo él era alcalde y fuimos leales el uno con el otro. Tengo buena relación con casi todo el mundo. Pero creo que su mandato está agotado y que la política de pactos que ha habido en la última década en Gran Canaria ha hecho que nada importante haya sucedido. La isla necesita un rumbo claro, necesita inversión y necesita que la principal institución, además con un poder financiero muy potente, se ponga a trabajar para los grandes proyectos y para la gente. Prácticamente se ha dedicado a repartir subvenciones y es triste que un gobierno de la isla, con unas competencias grandes, acabe en esto.
— ¿Confía en cerrar ese acuerdo con Onalia Bueno?
— Yo soy demasiado claro y a mí me dicen que cada uno es como es. A mis 55 años no me van a poder cambiar. Prácticamente tenemos cerrado el acuerdo. Ahora estamos hablando de cada uno de los municipios, porque Onalia tiene también alguna semillita en algunos sitios. En algunas ocasiones puede ser posible que se integren dentro del PP o que hagamos una coalición electoral, y en otras, por motivos personales o porque a lo mejor hemos llegado tarde, eso no sea posible. Desde luego, yo diría que a un 90% estamos ya a punto de anunciarlo. Lo que no tengo claro es la fecha ni el formato. Eso dependerá también de ella, porque tiene mucho criterio y mucho que aportar. Y ya digo que espero que sea una política de las que manden en la próxima década.

— ¿Será usted el candidato del PP al Cabildo de Gran Canaria?
— No lo sé. La verdad es que mi vida se ha visto un poco trastocada el último mes, porque yo no tenía pensado esto. Estuve diez años en la empresa privada. Tengo mi empresa y mi familia. Cuando me dice el presidente regional: “Oye, ¿quieres ser diputado?”, le dije que si me lo podía pensar y me dijo que no. Entonces le dije que sí y me fui a Madrid. Cuando tenía pensado que a lo mejor podía aportar en alguna institución local, si lo necesitaban, sin decirlo me nombran presidente del partido. Puede haber una correspondencia lógica entre la presidencia del partido en Gran Canaria y la candidatura. Podría verla. Nosotros nunca hemos sido muy partidarios de la bicefalia y no ha funcionado bien. Podría ser uno de los candidatos.
Pero tenemos tanta gente buena que, de verdad, no es falsa modestia ni quedar bien: yo lo que quiero es que el PP crezca y crezca bien. Si hay personas que lo hacen mejor, encantadísimo. Yo quiero mucho este proyecto. Nací en él. Dice mi madre que en Segundo o Tercero de BUP me iba del colegio a mi casa a ver los debates del estado de la nación. Para mí la política ha sido parte esencial de mi vida, de mi familia y de mi crecimiento personal y profesional. Lo que quiero es que el PP tenga un proyecto interesante para Gran Canaria.
— ¿Onalia Bueno podría ocupar un puesto importante en esa lista al Cabildo? ¿Podría ser la candidata?
— El candidato lo pondrá el PP. Sin embargo, hemos hablado y Onalia va a tener un puesto predominante en esa lista.
— ¿Y tiene candidato para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria? Es la pregunta del millón de dólares, en este momento, en la política de la capital.
— Tenemos candidatos o candidatas. Estamos barajando nombres. Jimena Delgado ha hecho un trabajo extraordinario. Yo la he tenido en el Congreso y sé lo que se ha matado por la ciudad y lo que ha hecho. Pero tenemos también otros candidatos, como Ángel Sabroso o Poli Suárez. Tenemos equipo para hacer un proyecto bonito para la ciudad, con la suerte de que históricamente Las Palmas de Gran Canaria ha ido muy acompasada al voto nacional y ahora la ola viene de popa. Tenemos que aprovecharlo. Se dan las circunstancias para que haya un vuelco en la ciudad y que los principales problemas de la gente se resuelvan.
Cualquiera de esos tres, con independencia de que pueda haber más gente, conoce bien qué hay que hacer en la ciudad desde el día siguiente. No hay que enseñarles nada. El tema de buscar mirlos blancos o gente que se incorpore no es fácil. Yo ahora tengo entrevistas con dos personas que quieren incorporarse al proyecto, pero tener formación y experiencia en política y en un partido es algo que tardas muchos años en adquirir.
Por tanto, cualquiera de ellos al día siguiente podrá hacer un decreto, saber lo que es un interventor, saber lo que es un reglamento y conocer el funcionamiento interno de la administración local. Eso no es fácil. Aquí no queremos a nadie que venga a aprender. Queremos a alguien que venga a tomar decisiones en una ciudad que, desde mi punto de vista, agoniza en todos los sentidos. No quiero ser catastrofista, pero no hay más que darse una vuelta por la ciudad, ya no solo por la limpieza, sino también por la seguridad, el entorno de Las Canteras y la segunda y tercera línea. Hay cosas urgentes que hacer y eso lo tiene que asumir un gobierno municipal que sepa dónde está su mano derecha y su mano izquierda.
— ¿Le preocupa el día después de las elecciones, sobre todo en el Cabildo, si hace falta pactar con varios partidos? Lo digo porque hay partidos que señalan a Vox como una línea roja. Primero Canarias, incluso, lo tiene en sus estatutos. Entiendo que usted no tendría ningún complejo en pactar con Vox.
— Ninguno. ¿Por qué? Aquí hemos tenido muchos años en los que no ha habido ningún complejo en pactar con comunistas. Pues muy bien. Vox es un partido constitucional. No seré yo quien lo defienda; yo lo que quiero es un proyecto del PP. Además creo que es la derecha que España necesita, que Canarias necesita y que Gran Canaria necesita. Vox es un partido constitucional que tiene su representación y no dicen disparates. Algunos sí, pero tampoco mucho. Desde luego, no más que la extrema izquierda. Yo no tengo ningún complejo en pactar con Vox.
Me gustaría generar una alternativa, porque Vox tiene muy poca experiencia en la gestión y eso es importante saberlo también. Lo que me gustaría durante la campaña y estos meses previos es poder explicar qué ventajas tiene votar a un partido como el PP. Como decía antes, no venimos a aprender, venimos a tomar decisiones de sentido común. No somos gente loca, sino gente normal, de familia, que quiere lo mejor para Gran Canaria.
La política de pactos la veremos el día siguiente. Yo intentaré convencer, si soy el candidato, y si no lo soy el candidato que sea deberá hacerlo, al mayor número de personas para que en torno al PP se constituya un gran acuerdo del centro-derecha y podamos tener muchos consejeros. Pero no es lo mismo un pacto a dos que un pacto a tres o cuatro. Las cosas se complican mucho.
— Una parte del voto de Vox procede del PP. ¿Cómo lo ve?
— Cuando alguien me habla de Vox, incluso en el Congreso, recuerdo que durante dos años tenía a mi compañero de escaño a la derecha, Nacho Martín Blanco, nuestro cabeza de lista en Barcelona, y al lado suyo estaba Rocío Aguirre, hermana de Esperanza Aguirre, de Vox. Cuando intentan darme lecciones de derecha, de conservadurismo o de ortodoxia, yo me afilié con 19 años a un partido que en aquel momento, en el año 90, se suponía que era muy de derecha. Con el paso del tiempo vimos que, si queríamos hacer un gran partido para España, teníamos que abrir nuestra cabeza, nuestra mente y nuestros brazos, porque si no no puedes construir un proyecto. España es muy diversa. Yo soy de los más ortodoxos del PP. Por eso no creo que nadie de Vox venga a darme lecciones sobre lo que es el amor a España o hacer las cosas con sentimiento patrio.
— ¿Cree que habrá elecciones generales antes de las locales o que Pedro Sánchez agotará la legislatura?
— ¿Qué es lo peor que puede ocurrir en España? Que Sánchez aguante. Pues eso es lo que hará. Todo lo que hace Pedro Sánchez es hacer daño a España. No tenemos presupuestos. Voy a ser de los pocos diputados en la historia que puede decir, con pena, que mi obligación constitucional como diputado es tramitar leyes, controlar al Gobierno y tramitar presupuestos. Pues ni controlo al Gobierno, ni tramito leyes, ni presupuesto. Estamos con los presupuestos de la anterior legislatura, con una anomalía constitucional total.
No se tramitan leyes; se prorrogan los plazos de enmiendas de manera torticera, utilizando el reglamento del Congreso para no visualizar la minoría parlamentaria en la que está el Gobierno de España. En una democracia parlamentaria, cuando estás en minoría, adiós. Te sostiene una mayoría, y más cuando has perdido las elecciones.
La situación política nacional es agónica, necrosada por todo tipo de corrupción por donde mires: partido, nivel personal, Gobierno… Es un desastre. Pero precisamente por esa situación agónica del presidente del Gobierno creo que va a esperar primero a las municipales y que después serán las elecciones generales en septiembre de 2027. Desgraciadamente me gustaría darle otra respuesta, pero creo que nos queda todavía algo más de un año de soportar a un Gobierno asfixiado por los nacionalismos.

