La borrasca Therese ha dejado una de las imágenes más esperadas por los residentes del sur de Gran Canaria. La presa de Ayagaures ha comenzado a rebosar tras alcanzar el máximo de su capacidad operativa, un hito hidrológico que ha transformado el paisaje de la cuenca sureña. Las intensas precipitaciones acumuladas en esta zona de la isla han superado la marca de los 160 litros por metro cuadrado, propiciando el alivio natural de la histórica infraestructura hidráulica de las medianías.
El volumen de agua almacenado alcanza tal magnitud que la presa de Ayagaures continuará aliviando de forma ininterrumpida durante al menos los próximos tres días. El vaso del embalse, con capacidad para albergar más de 1.800.000 metros cúbicos, recibe en estos momentos enormes aportes procedentes del reboso continuado de la presa de Gambuesa, situada en la cota inmediatamente superior, así como de las escorrentías que bajan desde Chira y el barranco de Los Vicentes.
Esperanza para los agricultores
La importancia de este reboso histórico cobra especial sentido si se analiza el estado previo de la cuenca. La presa de Ayagaures suele mantenerse con niveles de capacidad muy bajos durante el año, puesto que su llenado depende de manera exclusiva del agua que le sobra a la infraestructura superior de la Gambuesa. Sin ir más lejos, en enero de este mismo año el embalse se encontraba prácticamente vacío, una comparativa visual que evidencia la contundencia de las lluvias descargadas por la borrasca Therese en la isla.
Este torrente representa un alivio histórico y una excelente noticia para el sector primario de la comarca. La escorrentía garantiza un riego fundamental para los cultivos locales en uno de los barrancos tradicionalmente más áridos y secos de toda la geografía de Gran Canaria. Los agricultores de las medianías celebran este aporte hídrico natural que permitirá recargar los acuíferos subterráneos y asegurar la producción de las fincas agrícolas de cara a los próximos meses de primavera y verano.
Emoción vecinal en el barranco
Las autoridades encargadas del dispositivo de seguridad han procedido a la apertura de las carreteras GC-504 y GC-505, limitando por el momento el paso de manera exclusiva a los vecinos censados en la zona para garantizar la fluidez vial. Esta decisión operativa ha permitido que los habitantes locales puedan regresar a sus viviendas tras una madrugada de máxima expectación que transcurrió sin incidentes graves en los núcleos urbanos del barranco.
En declaraciones recogidas por el programa Buenos Días Canarias de Televisión Canaria, el presidente de la Asociación de Vecinos El Toscón de Ayagaures, Agustín Álamo, ha destacado la profunda emoción que sienten las familias de la zona al presenciar la estampa. El representante vecinal relata cómo varias generaciones de residentes han salido a las inmediaciones del muro para fotografiar un cauce lleno de vida que baja con fuerza por el sur de la isla.
La solidez de esta presa de gravedad de mampostería, finalizada oficialmente en el año 1952 tras décadas de planificación y proyectos de ingeniería civil en las medianías deL sur de la isla, sigue demostrando su papel estratégico para contener y laminar las fuertes avenidas de agua de lluvia en la vertiente meridional de Gran Canaria.
