El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha empatizado con la Consejería de Educación y ha justificado que no se cancelaran las clases en la isla capitalina para este martes por la mañana por la borrasca Therese. A lo largo del día, el Ejecutivo regional ha tomado decisiones contradictorias a medida que conocían nueva información.
Morales ofreció este martes una rueda de prensa para hacer balance sobre los efectos de la lluvia —que ha desbordado distintas presas como la de Fataga—, un encuentro donde el presidente insular resaltó la coordinación institucional e incidir en que era complicado saber con antelación la voracidad que al final se registraron con los fenómenos meteorológicos.
Efectos de la borrasca
“Ayer por la tarde estábamos con alerta amarilla, con lo que no se suspenden las clases”, afirmó a pregunta de Atlántico Hoy. Resaltó que por la noche eran conscientes de que los efectos de la borrasca podrían ser importantes con células convectivas. “Pero no imaginábamos que pudiera pasar algo de esta dimensión”, puso también sobre la mesa.
Las idas y venidas de la Consejería de Educación ha generado indignación entre los docentes, quienes acusan a la administración de ser “negligente y cobarde” a la hora de tomar la decisión. “En Gran Canaria hay lluvias torrenciales, alertas naranjas y menores implicados”, afirma Iván Torres, coordinador de Salud y Prevención de Riesgos del sindicato STEC.
"A toro pasado"
Morales aseveró que “a toro pasado todo el mundo dice que podía haber pasado esto y podríamos haber tomado esta decisión”. “Pero desde luego, nosotros no éramos conscientes de lo que sucedería, nadie lo era”, apostilló. La decisión final fue cancelarlas durante la tarde del martes y todo el miércoles se implantará a través de la vía telemática.
Federico Grillo, el director técnico de Emergencias del Cabildo, por su parte, puso énfasis en que la prioridad en todo momento ha sido garantizar la seguridad de la ciudadanía. Además, explicó que la decisión final responde a que los colegios son sitios seguros y, de esa forma, se evitan problemas en los desplazamientos de las familias para recoger a sus hijos.
