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Humanidad y tiempo para poder encontrar una alternativa. Es lo que pide Etuani, uno del cerca de medio centenar de residentes que viven en los terrenos de la Casa de Mr. Leacock en Guía, Gran Canaria. EFE/ Quique Curbelo

Etuani pide humanidad y tiempo: lucha contrarreloj para evitar un desalojo en Gran Canaria

Etuani, padre de tres menores, pide más tiempo y alternativas ante un desalojo que afectará a medio centenar de residentes en Guía

Christian Afonso - EFE

Humanidad y tiempo para poder encontrar una alternativa. Es lo que pide Etuani, uno del cerca de medio centenar de residentes que viven en los terrenos de la Casa de Mr. Leacock en Guía, Gran Canaria, ante un desalojo fechado para el 30 de junio que los dejará a todos en la calle.

La sorpresa les cayó encima la semana pasada, dice este padre de familia con tres menores a su cargo. Hasta entonces, padrón y escolarización mediante, vivían en estos terrenos de Guía sin saber que tenían sus casas sobre una propiedad privada.

Ahora, tienen poco más de dos meses para encontrar un techo bajo el que dormir a partir de ese 30 de junio marcado en el calendario.

Sin alternativa clara

En conversación con EFE, Etuani se muestra cabizbajo, desanimado y desconcertado. "Hace cuatro años que llegué aquí, fabriqué mi casa pensando que esto era un territorio abandonado y porque había más gente construyendo, creí que era público. Si lo llego a saber, no lo habría hecho", reconoce.

Ha hecho una importante inversión en su casa, hasta el punto que señala haber dejado todos sus ahorros, y "nadie" les dijo nada sobre que donde estaban levantando su hogar pertenecía a otro propietario: "Todo el mundo está empadronado aquí y hay gente que lleva aquí viviendo ni se sabe".

Medio centenar de afectados

Pero ahora nada de eso ha servido, y se ven abocados a buscar alternativa, aunque tal y como está actualmente el mercado de la compra o alquiler de vivienda, pocas esperanzas tiene de encontrarla la mayoría de quienes residen en esta zona del municipio grancanario.

Aunque en ciertos momentos llegó a haber viviendo aquí hasta 200 personas, en la actualidad hay alrededor de medio centenar, según cuenta Etuani, de los cuales en torno a una decena son menores y algunos de ellos mayores dependientes.

Petición a las administraciones

Por ello, pide sobre todo "humanidad" a las administraciones competentes. Porque -aduce- no se puede dejar sin techo, de un día para otro, a tantas personas que buscarán cualquier alternativa para poder dormir la noche después del desalojo: "Muchos se verán obligados a okupar otra casa abandonada, ¿o de verdad se piensan que se quedarán en la calle?"

Etuani insta a las instituciones a buscar opciones de alojamiento. "Para que el desalojo se dé de la manera más pacífica posible, tenemos que tener esa alternativa", insiste.

Y, si no es posible por el gran volumen de residentes en la Casa de Mr. Leacock, por lo menos que les den "tiempo".

"Que nos avisen con un poco más de margen, para que la gente pueda ir buscando esa alternativa. Si les dan una fecha exacta, ya verán que la gente se busca algo para ese entonces, pero así, tan de repente y con tan poco tiempo... Es imposible", lamenta.

Una casa levantada desde cero

Al entrar a la vivienda de Etuani, se ve una casa como cualquier otra que haya en cualquier barrio de Canarias.

Aunque sí hay algunas chabolas en el asentamiento, son muchas las casas construidas por estas personas que, sin saber que tenían propietario las tierras, erigieron aquí su hogar. La de Etuani fue diseñada por él mismo a su gusto y bajo sus necesidades: dos habitaciones, una de ellas grande para sus tres hijos, un amplio salón comedor, una cocina americana y un baño de grandes dimensiones, así como un pequeño patio de entrada.

"Me dejé aquí 19.000 euros, con muebles que compré yo mismo. ¿Qué haré con todo esto ahora?", se pregunta, preocupado ante la situación.

Intentos de solución

Mientras su hija mayor hace los deberes, y los dos pequeños corretean por la casa asomándose a las ventanas para ver con quién habla su padre, Etuani comenta que el Ayuntamiento se ha puesto en contacto con su familia para intentar encontrarles una alternativa, ya que tiene menores a su cargo.

Pero son solo eso, intentos, por lo que su preocupación aumenta cada día que pasa. "Yo ahora mismo estoy en el paro, porque está la cosa muy complicada para encontrar algo estable, y no puedo hacer frente a un alquiler de una casa que se ajuste a lo que necesita mi familia, y que me permitan arrendar con tres hijos menores".

Búsqueda de soluciones legales

Por eso, ha hablado también con algún abogado para intentar asesorarse y ver si es posible aplazar el lanzamiento un tiempo.

Por el momento, y mientras sigue moviéndose por encontrar una solución para su familia, Etuani espera que ese 30 de junio, en caso de darse el desalojo, pueda tener un techo donde guarecerles a todos.