Gran Canaria ha puesto a prueba su capacidad de respuesta ante incendios forestales con un amplio simulacro en Moya en el que han participado más de 150 efectivos, junto a medios terrestres y aéreos. El ejercicio, desarrollado este miércoles, forma parte de varias jornadas centradas en la prevención ciudadana y la coordinación entre administraciones.
La actuación ha permitido ensayar en tiempo real los mecanismos de intervención ante una emergencia de gran magnitud, activando los protocolos previstos en el Plan INFOCA, que regula la respuesta ante incendios forestales en Canarias.
Despliegue coordinado de múltiples organismos
El simulacro, impulsado por la Dirección General de Emergencias, ha contado con la implicación de recursos autonómicos, insulares, municipales y estatales. Entre ellos, participaron efectivos de la Guardia Civil, Cruz Roja y distintos colegios profesionales, además de numerosos servicios de emergencia.
Por parte del Gobierno de Canarias, intervinieron equipos del CECOES 112, el GES, Protección Civil, la Policía Canaria, el Servicio de Urgencias Canario y unidades especializadas en incendios, entre otros organismos.
Activación del nivel 2 del Plan INFOCA
El ejercicio arrancó a las 09:30 horas con la simulación de un conato originado tras un accidente de tráfico en la zona de El Pagador, en la desembocadura del barranco de Moya. A partir de ese momento, se desplegó el operativo y se estableció un puesto de mando avanzado.
En una primera fase, las condiciones meteorológicas —con viento moderado— limitaron la expansión del fuego, permitiendo centrar los esfuerzos en la coordinación de medios y en medidas como los cortes de tráfico en la GC-75.
Escenario de mayor complejidad y expansión del fuego
La situación se complicó con un cambio simulado en el viento, que favoreció la propagación de las llamas y la aparición de focos secundarios, elevando el nivel de la emergencia a nivel 2, lo que implicó el traspaso de la gestión al Gobierno autonómico.
Este escenario obligó a solicitar refuerzos adicionales, incluyendo recursos especializados y la intervención de unidades externas, aumentando la complejidad operativa del dispositivo.
Avisos a la población y medidas de protección
Durante el simulacro se activó el sistema ES-Alert, enviando mensajes a teléfonos móviles con indicaciones de evacuación o confinamiento. Debido al alcance de las antenas, las alertas se recibieron también en municipios cercanos e incluso en otras zonas de la isla.
Como parte del ejercicio, se evacuó a vecinos de La Cordillera y se confinó a más de 300 personas en distintos núcleos del municipio, además de alumnado de varios centros educativos y usuarios de servicios sanitarios.
Fase crítica y ampliación del operativo
En el momento más exigente del simulacro, el incendio evolucionó con varios frentes activos, mayor intensidad y expansión del humo, lo que obligó a reforzar el despliegue inicial para hacer frente a una emergencia de mayor escala.
La respuesta operativa se amplió manteniendo los recursos ya activados, pero incrementando su dimensión para adaptarse al escenario planteado.
Control progresivo y cierre del ejercicio
Finalmente, la simulación contempló una mejora de las condiciones meteorológicas, con menos viento y mayor humedad, lo que facilitó el control del incendio y la progresiva desescalada de la emergencia.
Con ello se dio por concluido el simulacro, que ha servido para evaluar la capacidad de respuesta conjunta y reforzar la coordinación entre todos los organismos implicados ante posibles incendios forestales en Canarias.