Las entrañas una casa golpeada por los temporales de este invierno en la costa de Moya, en el norte de Gran Canaria. Los vecinos temen que se venga abajo. / AH
Las entrañas una casa golpeada por los temporales de este invierno en la costa de Moya, en el norte de Gran Canaria. Los vecinos temen que se venga abajo. / AH

El mar se ceba con La Barranquera: una casa en ruinas y dos amenazadas en la costa de Moya

Los temporales se llevan la esquina de la vivienda y dejan a la intemperie la intimidad del hogar. Un solitario bombillo cuelga de la entrada mientras los muros amenazan con desplomarse sobre la playa de callaos

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Los temporales se han cebado este invierno con el pequeño núcleo costero de La Barranquera, en el municipio grancanario de Moya, que ha sido testigo directo una vez más de la fuerza incontrolable del mar.

Las recientes marejadas con fuerza Norte y Oeste han dejado una de las viviendas del barrio en un estado ruinoso, con riesgo grave de derrumbe. Las olas se han llevado la esquina de la casa y han dejado al descubierto su interior.

La intimidad de un hogar

Desde fuera, tras ceder la fachada que descansa sobre la playa de callaos, se ve la planta baja de la casa abierta. La imagen es impactante. La esquina y sus paredes contiguas están derruidas por el embate de las olas.

Detalle del interior de la vivienda, en la costa de Moya, Gran Canaria. / AH
Detalle del interior de la vivienda, en la costa de Moya, Gran Canaria. / AH

El muro exterior ha desaparecido hasta dejar al descubierto la intimidad del hogar: desde el mar se aprecia la puerta verde de la entrada, el cuadro eléctrico, un solitario bombillo colgado del techo, restos de muebles y los escombros amontonados a los pies de la maltrecha edificación.

Peligro público

La casa perdió la escalera exterior a principios de invierno, pero es ahora, con el reciente paso de la borrasca Therese, cuando emergen los daños en toda su plenitud. El hormigón ha desaparecido y se ven hasta los callaos sobre los que está construida la casa, sin más agarre que ese y los muros que la unen a la vivienda de al lado.

Un poco más hacia El Altillo, en los apartamentos Los Molinos, se cayó un muro que partió en dos el complejo, y esa parte de la costa también sufrió roturas de tuberías que afectaron al agua de abasto y el alcantarillado.

Expuestos al mar

El problema de las casas con el mar es recurrente. Todos los inviernos hay algún daño, como sucedió el año pasado con el colapso de una piscina en la misma zona, donde hay otra vivienda pegada también con desperfectos.

La situación de La Barranquera pone de manifiesto la vulnerabilidad de algunos núcleos costeros ante el cambio climático y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, como ha sucedido este invierno con la edificación que está a punto de colapsar. Al lado, además, viven varias familias.