Estado actual de la Ciudad Deportiva Venancio Monzón Mendoza. CEDIDA
Estado actual de la Ciudad Deportiva Venancio Monzón Mendoza. CEDIDA

El PSOE de Gáldar exige terminar la Ciudad Deportiva Venancio Monzón tras 20 años de parálisis

Los socialistas denuncian el abandono institucional del complejo y alertan sobre el auge de centros privados ante la falta de instalaciones públicas

Atlantico Hoy

El Partido Socialista (PSOE) de Gáldar ha denunciado públicamente el progresivo deterioro y el estado de abandono que sufre la Ciudad Deportiva Venancio Monzón Mendoza. Tras veinte años bajo la gestión del Bloque Nacionalista Rural, el complejo deportivo continúa sin finalizar, lo que ha provocado que el edificio principal y sus diferentes instalaciones presenten signos evidentes de degradación debido a la paralización de las obras y a la falta de mantenimiento adecuado.

La infraestructura nació con el objetivo de convertirse en un referente en la zona norte para fomentar el deporte base y atraer competiciones. Sin embargo, lo que se planteó como una instalación clave para el desarrollo económico y social del municipio se encuentra actualmente en una situación de parálisis administrativa. Esta falta de avances ha impedido que la ciudadanía y los clubes locales puedan hacer uso de un espacio moderno y estructurado.

Auge del sector privado

Como consecuencia de la inoperatividad de este espacio público, los socialistas advierten de una importante proliferación de centros deportivos privados en el entorno de la instalación municipal. Desde el PSOE señalan que esta situación deriva hacia el ámbito privado una demanda de servicios que debería garantizarse desde la administración pública, asegurando siempre criterios de accesibilidad e igualdad para todos los vecinos.

Ante el actual estado de las infraestructuras, el grupo socialista exige al Ayuntamiento de Gáldar la reactivación y finalización del proyecto de la Ciudad Deportiva. La formación política considera que culminar estas obras es una necesidad imperiosa para asegurar la cohesión social, dinamizar la economía local y ofrecer unas instalaciones públicas dignas que cumplan con su propósito original, evitando así que el recinto se convierta en un símbolo de ineficacia institucional.