La residencia de Taliarte Sur se está viendo envuelta en una polémica entre las dos realidades que defienden las familias y la dirección del centro. Problemas de higiene, alimentación, falta de personal y una plaga de cucarachas son las principales denuncias de los familiares. El director, Aday Benítez, por su parte, aunque reconoce que existen aspectos a mejorar, rechaza que haya abandono de los usuarios o diferencias en la atención.
María Soledad Ramírez Marrero, hija de una residente de 96 años y vocal de la asociación de familiares, es una de las denunciantes de la situación en el centro sociosanitario. Su madre ingresó en noviembre de 2025 y desde febrero asegura haber trasladado de manera reiterada las incidencias a la dirección. Ha presentado cuatro reclamaciones ante el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IAS), además de acudir a Salud Pública y a la Policía Nacional.
Quejas por higiene y alimentación
Ramírez Marrero denuncia que su madre ha perdido unos 12 kilos desde que entró en la residencia, hasta el punto de que la dentadura postiza ya no le encaja. Esto la ha llevado a cuestionar la alimentación que se ofrece en el centro, tanto por sus nutrientes, como su estado y aspecto.
La higiene es otro de los principales motivos de queja. Relata que en una ocasión encontró a su madre después de seis días sin bañarse y terminó aseándola ella misma. Reconoce que, por su deterioro cognitivo, puede negarse al baño, pero considera que la carga de trabajo y la falta de tiempo dificultan que los auxiliares puedan atenderla como necesita.
Plaga de cucarachas
Para ella el peor panorama es el de la presencia de cucarachas en las instalaciones, sobre todo en las habitaciones. La familiar señala que los insectos han creado incluso nidos en los muebles y andadores de su madre, y se pasean por la cama mientras la anciana está acostada, a pesar de las fumigaciones que han hecho en la residencia.
En este sentido, la dirección reconoce el problema, aunque sostiene que se está actuando de manera continuada para controlarlo. Benítez explica que actualmente se realizan uno o dos tratamientos semanales y que la dificultad para erradicar la plaga se ha visto agravada por el calor, así como por una mayor resistencia de los insectos a algunos tratamientos, como le ha trasladado la empresa especializada. A ello se suma que los productos deben ser compatibles con un centro en el que viven permanentemente personas vulnerables, muchas de ellas con demencia y dependientes.
Los informes de la empresa de control de plagas mostrados por la residencia reflejan que los tratamientos se realizan de forma periódica, pero también apuntan a deficiencias que pueden favorecer la proliferación de los insectos. Entre ellas aparecen problemas de hermeticidad, grietas y huecos, armarios deteriorados o perfiles abiertos en puertas de baños y habitaciones. La empresa recomienda, entre otras actuaciones, sellar esos puntos para evitar que sirvan como refugio o vía de acceso para las cucarachas.
Diferencias entre plantas
Las familias cuestionan también el funcionamiento de las plantas de la residencia que están gestionadas por el Cabildo y las que tienen servicios externalizados. Ramírez Marrero considera que la falta de auxiliares está detrás de las deficiencias que observa, por ejemplo, en la planta donde reside su madre, una de las que gestiona una empresa privada.
El director del centro sociosanitario, sin embargo, niega que exista una diferencia de cuidados entre el personal público y el subrogado. Según los datos facilitados por la propia dirección, la primera planta tiene 56 residentes y diez auxiliares, mientras que la segunda, tercera y cuarta rondan los 75 usuarios. La segunda cuenta con personal del Cabildo, unos 14 auxiliares, y las plantas tercera y cuarta con 13 cada una, incluidos los refuerzos. Benítez explica que la segunda dispone además de un perfil sanitario reforzado porque allí se concentran algunos usuarios que requieren mayores controles.
Cuidados de la residencia
En su defensa a las críticas de las familias, la residencia rechaza a su vez que exista una desatención generalizada en cuestiones como la alimentación o la higiene. Benítez sostiene que los residentes reciben atención diaria para su aseo y que los menús se elaboran en el propio centro mediante una planificación de cuatro semanas, adaptada tanto a las patologías como a los problemas de masticación y deglución de los usuarios.
El centro dispone además de lavandería propia, con nueve trabajadores, mientras que por las mañanas hay 18 profesionales destinados a la limpieza. A ello se suman médicos, trabajo social, psicología, terapia ocupacional, podología, peluquería y animación sociocultural, además de personal auxiliar específico para acompañar a los residentes a consultas médicas sin reducir los efectivos de las plantas.
Más personal
En medio de esta polémica, el Cabildo de Gran Canaria acaba de sacar a licitación el nuevo Servicio Público de Atención de Cuidados Integrales de la Residencia Taliarte, Ala Sur, que sustituye al anterior planteamiento centrado en los servicios de enfermería.
Según la información trasladada por la institución insular, el nuevo pliego busca integrar los cuidados de auxiliares y enfermería con medicina, psicología, fisioterapia, terapia ocupacional, trabajo social, animación o podología. También contempla dos TCAE o gerocultores más en horario de mañana de lunes a viernes, una peluquera a jornada completa y una ampliación del servicio de fisioterapia a mañanas y tardes de lunes a viernes.
El cambio supone también un incremento económico. El presupuesto base de licitación pasa de 7,37 millones de euros a 10,04 millones, un 36,25% más. El Cabildo defiende que el objetivo es avanzar hacia un modelo de atención más coordinado y centrado en cada residente.
“Queremos mejor trato”
Para Ramírez Marrero, las medidas deben traducirse ahora en cambios visibles en el día a día. Insiste en que sus denuncias cuentan con el respaldo de otros familiares y que precisamente por eso se han organizado para canalizar las reclamaciones. “¿Qué quiero conseguir con esto? Mejor trato”, resume.
Benítez, por su parte, admite que existen problemas sobre los que seguir trabajando, pero considera que no representan por sí solos la atención global que presta Taliarte Sur. “Son cosas que reconocemos, que hay que trabajarlas”, señala, al tiempo que defiende que familias y residencia deberían abordarlas conjuntamente y evitar la confrontación.
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