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OBRA DE EMERGENCIA TERMINADA CARRETERA RISCO BLANCO 2

Risco Blanco vuelve a estar conectado con Tunte tras las obras de emergencia en la GC-654

La carretera, que conecta Rosiana y Tunte a través de Risco Blanco, recupera su operatividad tras una inversión de 700.000 euros

El Cabildo de Gran Canaria ha dado por prácticamente finalizadas las obras de emergencia en la GC-654, una de las carreteras afectadas por el paso de la borrasca Therese el pasado mes de marzo. La intervención, con una inversión de 700.000 euros, ha permitido recuperar la conexión entre Rosiana y Tunte a través de Lomo Taidia, Risco Blanco y El Sequero.

La vía, situada en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, volvió a abrirse al tráfico el pasado 7 de agosto, una vez concluidas las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad de la circulación. Los trabajos comenzaron en abril y todavía quedan pequeñas intervenciones pendientes que, según las previsiones del Cabildo, finalizarán durante la primera quincena de septiembre.

Una carretera de nuevo operativa

La actuación se ha centrado en devolver la estabilidad estructural a varios puntos de la GC-654 que presentaban riesgo de colapso por la inestabilidad de la plataforma y la posibilidad de desprendimientos.

Las principales obras se han desarrollado en los puntos kilométricos 5+850 y 6+920, donde se han estabilizado taludes y reconstruido la plataforma de la carretera. También se han repuesto mallas y cables de barreras dinámicas en los kilómetros 2+080 y 2+250, además de los sistemas de seguridad y señalización.

Solo queda pendiente la reposición de algunas barreras dinámicas y una pequeña actuación de estabilización de un talud en el punto kilométrico 9+050.

La conexión con Tunte

Con la mayor parte de las obras ya ejecutadas, la carretera de Risco Blanco ha recuperado su plena operatividad y vuelve a garantizar la conexión directa con Tunte, después de varios meses condicionada por los daños provocados por el temporal.

En la zona en la que continúan los trabajos se están perfilando taludes, rellenando oquedades y completando las mallas de protección para reducir el riesgo de nuevos deslizamientos.

La intervención forma parte del amplio dispositivo de emergencia activado por el Cabildo tras el paso de la borrasca Therese, que afectó a Gran Canaria entre los días 19 y 26 de marzo.

Una borrasca que dañó 22 carreteras

El episodio dejó fuertes lluvias y viento en buena parte de la isla, con acumulados que llegaron a alcanzar los 700 litros por metro cuadrado en algunos puntos.

Las zonas del sur, el centro y las cumbres fueron las más afectadas. El 24 de marzo llegaron a permanecer cerradas, en su mayoría de forma temporal, hasta 25 carreteras de la red insular en una sola jornada.

Finalmente, 22 vías sufrieron daños de consideración por descalces, derrumbes o hundimientos provocados por las lluvias.

250 incidencias en una semana

Durante los siete días que duró la alerta, unos 300 operarios de las empresas de conservación de carreteras y del propio Cabildo atendieron hasta 250 incidencias de importancia en la red viaria de Gran Canaria.

La magnitud de los daños obligó a la Consejería de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda, dirigida por Augusto Hidalgo, a adjudicar de urgencia actuaciones en 22 carreteras, agrupadas en 18 lotes.

El conjunto de estos contratos fue valorado inicialmente en alrededor de 13,39 millones de euros, una cifra que podría variar en función del desarrollo final de las obras.

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