La Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo de Las Palmas ha encargado al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil un informe para evaluar las alteraciones realizadas por el Grupo Lopesan en la desembocadura del barranco de Veneguera, con posibles afecciones graves a la playa, de las pocas que quedan vírgenes en el municipio de Mogán y en el sur de Gran Canaria.
El ministerio público ha abierto diligencias de investigación por un delito contra la ordenación del territorio, con la finalidad de verificar si los movimientos de arena y de piedras estaban autorizados o la empresa se ha excedido en su ejecución, modificando el talud original de la playa y causando daños a la vegetación, además de comprometer la dinámica natural del barranco.
Denuncias que caminan
Las pesquisas se han incoado tras una denuncia formulada por el Cuerpo General de la Policía Canaria, con competencia para vigilar y proteger tanto el medio ambiente como el litoral, entre otras funciones.
A esas actuaciones se suman colectivos como Turcón-Ecologistas en Acción, quienes, además de la alteración de la playa, señalan destrozos en los yacimientos arqueólicos de la zona. De ahí los informes solicitados también por la Fiscalía al Cabildo de Gran Canaria, explican las fuentes consultadas.
Al margen de la vía penal, Turcón ha reclamado la intervención de la Demarcación de Costas de Canarias, que ha abierto un expediente sancionador a Costa Canaria de Veneguera SA, promotora de las obras y filial del Grupo Lopesan.
Defensa y daños arqueológicos
La compañía sostiene que, tras los daños causados por las últimas borrascas, tiene licencia del Ayuntamiento de Mogán y del Consejo Insular de Aguas para ejecutar por fases un proyecto de "renaturalización" del barranco, pero los indicios apuntan a que esos informes están incompletos o no amparan la totalidad de las actuaciones emprendidas, como revela el expediente abierto por Costas y los daños causados al Bien de Interés Cultural (BIC) Cañada de la Mar.
Dos técnicos insulares de Patrimonio, ante la imposibilidad de llegar en coche al fondo del barranco por las obras y el mal estado de la carretera, aterrizaron en helicóptero y constataron que los movimientos de tierra invadieron hasta 17 metros del BIC, causando daños irreversibles en al menos cuatro estructuras prehispánicas catalogadas.
Desde el Cabildo recuerdan que el uso permitido en Veneguera es agrícola, no turístico. El paraje está integrado en el Parque Rural del Nublo y es Reserva de la Biosfera, por lo que un proyecto de esas dimensiones debería tener estudio de impacto ambiental. En lugar de cumplir o de exigirse ese trámite, Lopesan está ejecutando obras aisladas o por fases. Entre esas intervenciones destaca el desvío del cauce del barranco, con la finalidad de sacar de su finca el camino natural hasta la playa; la construcción de dos puentes para transportar la fruta si hay crecidas por lluvias, o la modificación de la propia playa.
Maquinaria y sepultamiento de áridos
Y es que se han realizado intervenciones con maquinaria pesada dentro de la zona de servidumbre y del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT), como revelan los vídeos divulgados por los colectivos ecologistas, supuestamente sin contar con los títulos habilitantes ni las evaluaciones ambientales requeridas.
Las palas mecánicas destruyeron el talud natural de la playa, arrastrando grandes volúmenes de cantos rodados y áridos desde la franja costera hacia la zona del antiguo aparcamiento para su posterior sepultamiento, según las denuncias en curso. Una actuación "desmedida e improvisada" que no sólo altera la dinámica litoral de un entorno protegido dentro del Parque Rural del Nublo, sino que puede restringir paulatinamente el uso y acceso público al espacio natural.
Caminata de Ben Magec
Tras el polémico cierre de la carretera por su mal estado y la construcción de uno de los puentes, la bajada hasta el mar desde el pueblo de Veneguera vuelve a estar abierta.
Para visibilizar la gravedad de las afecciones, que incluyen la tala de vegetación autóctona como tarajales y tabaibales, la federación Ben Magec-Ecologistas en Acción organizó el pasado domingo una visita e inspección ciudadana a la playa y al barranco, exigiendo el cese de los trabajos y la restitución del entorno.
En paralelo se han ido organizando protestas ante el Cabildo y la sede de Lopesan en el sur de Gran Canaria, al tiempo que renace el viejo espíritu ciudadano del movimiento Salvar Veneguera, que logró en su momento proteger el barranco frente a la presión turística.
Ahora la amenaza son las obras ejecutadas por Lopesan para optimizar la gran explotación agrícola con la que surte de frutas a sus hoteles. El uso turístico en el barranco sigue estando prohibido.
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