El futuro del campo grancanario se juega en un equilibrio frágil entre oportunidades y carencias. Serafina Suárez García, presidenta de La Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (AIDER), analiza en esta entrevista los retos que afronta el medio rural: la despoblación, la falta de vivienda, el déficit de servicios y la desconexión con el mundo urbano. Pese a ello, defiende que la vida rural sigue siendo viable si se aplican políticas eficaces y se apuesta por el emprendimiento local.
[Pregunta ] ¿Cómo explicaría usted a quien aún la no conozca qué es la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider Gran Canaria) y qué función cumple?
[Respuesta] Aider Gran Canaria es un Grupo de Acción Local o Grupo de Desarrollo Rural de ámbito insular y se caracteriza por ser una asociación privada de interés general sin ánimo de lucro, en la que en su organización interna encuentran representación agentes públicos y privados del territorio rural de la isla, y cuyo objetivo principal es favorecer el desarrollo rural de Gran Canaria. Este modelo de gobernanza público – privada supone un mecanismo participativo cuyo objetivo es mejorar las condiciones sociales y económicas del medio rural. Somos alrededor de 37 asociados y asociadas, entidades de distinta naturaleza, instituciones públicas, asociaciones, federaciones, fundaciones, sociedades limitadas, personas físicas, autónomas y empresas públicas. Quienes forman parte de Aider aportan una experiencia de años, conocimientos y vivencias que impulsan recursos, ideas y conexiones.
Usted lleva desde 2015 como presidenta de Aider. ¿Cómo valora estos 10 años al frente de esta entidad?
- Ha sido un honor y además de poner mi experiencia al servicio de la entidad, me ha permitido conocer proyectos de vanguardia en el mundo rural y darme cuenta de las necesidades básicas de la población emprendedora. Con poco se les puede ayudar. La retroalimentación de ver a personas que buscan ayuda y se la podemos ofrecer, nos devuelven con creces lo poco que hemos hecho por ellas. Es un esfuerzo en mi día a día, pero lo hago con mucho gusto. La recompensa de ver satisfechas a las personas que nos piden ayuda no tiene precio. Me ha permitido conocer a gente de todo el país que merece conocerlas por sus conocimientos y su trayectoria.
¿Cuáles considera que son algunos de los logros de la asociación?
- El mantenerse más de 29 años es uno de nuestros grandes logros. Una asociación sin fisuras, fortalecida y que ha adquirido la confianza tanto de los entes públicos como los privados. Eso no es fácil y se ha conseguido a base de esfuerzo y de demostrar con hechos que la vida rural es posible si se hacen bien las cosas. La puesta en marcha de nuestros proyectos, nuestros servicios de asesoramiento y acompañamiento avalan esta trayectoria y por eso mismo la población continúa confiando en Aider. Hemos conseguido dar subvenciones a múltiples y diversos proyectos de desarrollo rural para la diversificación económica del medio rural, a través de los fondos Leader, a distintas iniciativas empresariales, además de ofrecer servicios a la población a través de ayudas a los ayuntamientos. Podemos destacar como ejemplo el impulso y empuje del sector quesero artesano de Gran Canaria, el apoyo y acompañamiento a la Ruta del Vino de Gran Canaria, al rescate de inmuebles con valor patrimonial para reconvertirlos en alojamientos rurales, al fomento del desarrollo rural igualitario y a la visibilización de las mujeres rurales, el apoyo a las casas de turismo rural, el acompañamiento a proyectos que buscan la sostenibilidad en el medio rural, estar presentes en las demandas del mundo de la artesanía, intentando colaborar en formación y modernización de sus talleres, en pasar de un taller a empresa, el Banco de Tierras de Gran Canaria, proyecto que impulsa la recuperación de tierras en desuso para el uso agrario, poniendo en contacto a propietarios de terrenos agrarios y a demandantes de tierras, la gestión de una línea de subvenciones como entidad colaboradora del Cabildo dentro del marco del Fondo Verde Forestal para realizar obras forestales, en terrenos particulares, de selvicultura preventiva, la consolidación de redes colaborativas, en la misma asociación, con entidades del territorio, o con otros GAL de las islas y a nivel nacional; así como con el Gobierno de Canarias y el Cabildo.
¿Cree que las mujeres han logrado el protagonismo que merece en el ámbito rural?
- No podemos obviar los avances esperanzadores que están protagonizando las mujeres. Podemos contar con mujeres con mayores niveles de formación, que están construyendo y liderando proyectos propios, algunas están ocupando espacios de decisión haciendo oír su voz y aportando sus perspectivas. El que ellas mismas se quieran y sobre todo se valoren ha sido muy importante para su fortalecimiento, para que se les respete y se les tenga en consideración. Cada vez son más las mujeres las que copan puestos de relevancia. Sinceramente, creo que somos más cautas, más prudentes, más reflexivas, y por ello se está demostrando su mérito y necesidad en esta sociedad. Creo que son el sostén más importante de esta sociedad rural; hijas, madres, cuidadoras, administradoras y portadoras de la economía familiar y trabajadora del hogar familiar. Hay que señalar que aún muchas de ellas, por diferentes razones, no han conseguido ese protagonismo más que merecido y permanecen a la sombra de logros atribuidos a hombres. Con ello, queremos decir que, a pesar de los avances, siguen enfrentándose a obstáculos estructurales que tiene que ver con la carga desigual de los cuidados, la escasa presencia en puestos de decisión, la persistencia de estereotipos de género.
¿Ha disminuido la brecha de género en el mundo rural?
- Creemos que las mujeres están participando de los cambios, estamos en uno de los mejores momentos históricos. Quizás existe una reducción de la brecha de género entre las edades más jóvenes. Sin embargo, sigue existiendo una feminización del cuidado de personas en situación de dependencia, las mujeres son las cuidadoras principales. La brecha de género en los cuidados está constada por datos, seguimos teniendo menores tasas de empleo y mayores tasas de inactividad (mujeres fuera del mercado laboral que se dedican al trabajo doméstico y de cuidados sin remunerar), mayor concentración de mujeres en jornadas parciales, menor participación social, y política de las mujeres (no llegamos todavía al 40% para hablar de paridad).
¿Cómo ve el futuro del medio rural y el de las mujeres en este ámbito?
- En el área que domino y me afecta, veo que es necesario para sobrevivir en él depender del sector turístico hoy en día. En los últimos años se ha trabajado de cara a ofrecer unos servicios atrayentes para el turistas vinculados y demandantes del mundo rural. Programas de visitas a bodegas, queserías, sidrería, museos de sitio, actividades de naturaleza, etc. Se trabaja mucho por arraigarse a estas áreas que inciden en muchos aspectos, pero no logramos frenar la despoblación. Situación que choca con la falta de viviendas para poder seguir atrayendo habitantes. Casas que se han destinados a viviendas vacacional. Es muy complejo de explicar. En los últimos años se han mejorado mucho los servicios, se han diversificado, vemos una población que parece preocupada en la sostenibilidad del lugar. Todo ello ayuda a que el medio rural tenga futuro, a pesar de las amenazas de debilitar servicios como colegios, bancos, transportes, en definitiva, servicios básicos. A pesar de la percepción sobre las dificultades económicas, empeora con respecto a hace una década. Las mujeres en la actualidad están en mejor situación. La mejora de los servicios a la población en el medio rural: servicios de atención a personas dependientes, servicios educativos y de infancia, los servicios sanitarios, el transporte ..., facilitará la autonomía de las mujeres, de lo contrario será una barrera de acceso de las mujeres. Continúa existiendo una fuerte impronta de los estereotipos y roles de género. Es el caso de los cuidados a familiares y del hogar, tareas que gran parte de la población rural considera que son propias del sexo femenino.
¿Cuáles cree que son los principales problemas actualmente?
- Existe como una apatía a emprender, no se manifiesta el impulso deseado en la juventud. Mucho temor a la burocracia administrativa y al poco acceso económico para iniciarse en cualquier emprendeduría. Después del Covid-19 parece que se ha implantado la ley del confort y la población local deja pasar oportunidades que son aprovechadas por población foránea sin vinculación alguna al territorio. Emprendedores que inician su arraigo al territorio. Al local parece importarle todo menos. Vivir con lo mínimo y si es posible de la administración o de los ayuntamientos. Hay que reflexionar sobre esto y en estos momentos, teniendo en cuenta la acciones que se están iniciando desde el área de Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, dependiente del Cabildo de la isla. Digo esto porque esas acciones afectarán positivamente, pero no se verán a corto plazo. De momento el efecto más inmediato es la contratación de población local para llevar sus centros. Al final esto ayuda a paliar el problema laboral.
¿Aplica usted sus conocimientos como empresaria a la institución que dirige?
Sí, mi instinto empresarial siempre sale a relucir, eso es intrínseco a la persona, creo. Se dan también problemas laborales que con los conocimientos adquiridos con el tiempo ayudan y son aportaciones para Aider.
¿Manejan ustedes datos de que cada vez aparecen más empresas dirigidas por mujeres en el ámbito rural?
- Podemos ofrecer datos de los avances en relación a mujeres y hombres que han recibido ayudas Leader. Se constata una mejora histórica en esta tendencia. Las mujeres personas físicas han presentado más proyectos que los hombres. Sin embargo, los hombres han recibido mayores fondos, más subvención, que las mujeres. Se detecta un avance significativo en la configuración de las sociedades limitadas que han recibido ayudas Leader. Aunque existe un porcentaje muy reducido de sociedades limitadas tituladas por mujeres, existen cada vez más sociedades limitadas de configuración mixta, donde las mujeres son socias.
¿Ser de Tejeda y una de las impulsoras del turismo rural en Gran Canaria es un valor para el cargo que tiene?
- Creo que, por ello mismo se me ha propuesto como presidenta. Aider también requiere de unos mínimos conocimientos, experiencia y como cualquier empresa, la presencia se evalúa. Hay que tener en cuenta que se dan muchas reuniones, discusiones... Tratamos con todo tipo de personas, técnicos, políticos, empresarios, socios, y el conocimiento y formación ayuda a un mejor entendimiento. Ser de Tejeda es especial, te da un plus que se traslada en mi día a día. Ser de Tejeda te hace más resiliente a las adversidades, como cualquier persona que viva en el medio rural de Gran Canaria. Los inconvenientes los das por asumidos y hay que convivir con esos obstáculos y ya los obvias y te centras en que, teniendo esos hándicaps, tendré que convivir y centrarme en los objetivos a lograr. En la ciudad o en los núcleos más poblados, tienes servicios que no los hay en el medio rural. Eso, es en el mundo bursátil, diríamos ya está descontando, no tener geriátrico, pues convivimos con eso y nos adaptamos. Nos supone un esfuerzo adicional, pero si no lo hacemos nos frenamos, y la gente del mundo rural está acostumbrada a superar obstáculos. Eso no quita que reclamemos que esos servicios básicos se deben ofrecer en nuestro entorno, si queremos evitar la despoblación.
¿Considera que el mundo urbano sigue viviendo de espaldas al rural?
- Existe un gran desconocimiento por parte de la población local de la geografía de la isla. Se lo resumo. Cuando en mi hotel piden una habitación, muchas veces te dicen, es la Cruz de Tejeda, y no porque lo confunda con el Parador Nacional, sino porque nunca han visitado Tejeda, Artenara o La Aldea de San Nicolás. No solo eso, vas observando que no saben dónde están algunos lugares importantes como La Fortaleza de Ansite, por poner un ejemplo. A su pregunta, la repuesta es sí, y no vea cuando estás en Las Palmas de Gran Canaria y dices que subes para Tejeda, se escandalizan por la lejanía. Para hacer llegar la ruralidad a los medios más urbanos y para fomentar el orgullo y los valores rurales, hemos desarrollado varias ediciones del proyecto ‘Cuéntame el Campo’ durante todo un año, primero con Radio Las Palmas y luego con la Cadena Ser, donde hemos intentado hacer llegar temas como la Ruta del Vino de Gran Canaria, la evolución de las queserías artesanas de Gran Canaria, el turismo rural, los emprendimientos que se llevan a cabo, la agricultura ecológica, el Banco de Tierras, la sidra y la miel, el fondo verde forestal o Gran Canaria Pastorea. Quizás la gente de las urbes no sea totalmente consciente o conocedora de aspectos como la gestión del territorio que han realizado quienes habitan el medio rural, la cultura del territorio, la riqueza de los recursos naturales y patrimoniales que alberga el medio rural o de todos los productos locales que tenemos, que, aunque cada vez más conocidos a través de las ferias y la divulgación, siempre existe personas desconocedoras de los alimentos que se producen en la isla. La biodiversidad que existe, los hábitats de interés que custodiamos. Lo cierto es que se va construyendo una relación actualizada del campo y la ciudad, la cultura campesina convive con la cosmopolita, la tecnológica, la profesional.
¿Qué siente cuando un joven, hombre o mujer, decide volver al campo a cultivar o a la ganadería?
No se puede tener más satisfacción y siempre con el deseo de que no fracase. Precisamente en este mes de septiembre estamos viviendo como un joven de 26 años, formado en nuestra escuela de pastoreo y ganadería, ha adquirido una explotación ganadera ubicada a la sombra del Roque Bentayga, en el barrio de La Solana, en Tejeda. Ha realizado una inversión económica muy importante, sabe de lo duro de ese oficio, pero vive ilusionado al igual que nosotros. Nos alegra mucho que esos pequeños proyectos prosperen, nos alienta a seguir. La alegría que suponen los proyectos de Anabel con su granja, Belén con su sidrería en Valleseco, Ismael con su quesería portátil, el proyecto de restaurante en Artenara de Alejandro y Saúl, Armando y Almudena rehabilitando casas con valor patrimonial para darle un uso turístico. Verlos crecer en el tiempo y consolidarse es una enorme satisfacción.
¿Cree que dotar a los municipios de cumbres y medianías de servicios públicos de calidad ayudaría a combatir la despoblación?
- Me alegra que me haga esa pregunta, son esenciales. Siempre digo que la cultura y los servicios no empiezan en la Isleta y finalizan en La Laja, ciudad de las Palmas. Las cumbres y medianías son parte de la isla, y habría que preguntarse por qué se ha llegado a esto. Quizás políticas de antaño mal enfocadas dieron al traste con el mundo rural, pues es hora de que en temas de servicios públicos se apliquen políticas reales para combatir la despoblación. Deben de ser acciones que perduren en el tiempo, aunque de antemano sabemos que no serán rentables, pero será la única manera de ver resultados. No será fácil lo sabemos. Desde AIDER Gran Canaria se han financiado caminos rurales, museos etnográficos, mejoras en servicios culturales y deportivos, composteras comunitarias, puntos de interés turísticos, parques infantiles, centros de la naturaleza, aulas ambientales, se han rehabilitado senderos, y elementos patrimoniales como molinos, o mejorado las luminarias en barrios aislados. Entendemos que todos estos servicios, impulsados por los Ayuntamientos, contribuyen a dotar de vitalidad los medios rurales. Si bien es cierto, que la carencia de servicios de atención a personas dependientes, a la infancia a las personas mayores, el transporte ...... son barreras para fijar población.
