La Policía Autonómica ha intervenido ante actos vandálicos y episodios de expolio detectados en los Molinos de Samarín, situados en el cauce del Barranco de Tirajana, en Gran Canaria. La actuación se produjo tras recibir "diversas alertas sobre posibles irregularidades" en este conjunto patrimonial, lo que motivó "la inspección por parte de agentes de la Unidad de Vigilancia e Inspección Administrativa (UVIA)".
En un comunicado del Gobierno de Canarias explican que, durante la inspección ocular, los agentes confirmaron "la rotura de precintos administrativos previamente colocados y la inutilización de los sistemas de cierre de acceso". Además constataron la "sustracción de materiales originales de estos ingenios hidráulicos, así como un notable deterioro del entorno, con acumulación de residuos, techumbres colapsadas y paredes afectadas por incendios".
Deterioro del patrimonio histórico
Destacan que los Molinos de Samarín forman parte de "un conjunto vinculado a la Heredad de Sardina, fundada en 1617", y representan "un ejemplo destacado del patrimonio hidráulico de los siglos XIX y XX en Canarias". Los daños detectados "no solo afectan a la integridad de estas infraestructuras, sino que también comprometen la conservación de un entorno de alto valor cultural y ambiental".
En este sentido, la Policía Canaria ha advertido de que estos hechos "suponen una vulneración de la Ley 11/2019 de Patrimonio Cultural de Canarias, que establece la obligación de los propietarios de garantizar la adecuada conservación y custodia de este tipo de bienes".
Riesgo para el entorno
La situación también pone en peligro "el cercano yacimiento arqueológico de El Culatón, un enclave compuesto por cuevas y abrigos naturales de gran relevancia científica". En este sentido, explican que la proximidad entre ambos espacios "incrementa la preocupación por el impacto que estos actos vandálicos pueden tener sobre el patrimonio histórico de la zona".
Tras la intervención policial, los agentes establecieron contacto con la propiedad de los molinos, la Casa Condal de la Vega Grande, "que mostró plena colaboración". Como primera medida se procedió "a reforzar el vallado perimetral del conjunto para impedir nuevos accesos no autorizados y frenar el deterioro de las instalaciones", detallan.
Refuerzo de la vigilancia
La Policía Canaria ha anunciado que mantendrá "una vigilancia periódica en la zona" con el objetivo de "garantizar la integridad del vallado y evitar que se repitan nuevos episodios de expolio o vandalismo".