El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la colaboración internacional LST celebraron este jueves el fin de la instalación de los cuatro Large-Sized Telescopes (LST) del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.
Unos 250 científicos y representantes de instituciones de todo el mundo asistieron al acto. Los telescopios forman el sistema terrestre más sensible del planeta para observar rayos gamma y son el arranque del futuro Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO).
“Hoy es un día muy especial para el Instituto de Astrofísica de Canarias”, ha afirmado su director, Valentín Martínez Pillet. En sus primeras palabras agradeció el apoyo de “toda la sociedad canaria” y, en particular, el de la de La Palma.
Para Juan Cortina, investigador del CIEMAT y del IAC y presidente del comité de instituciones de la colaboración LST, la jornada culmina un proyecto en el que llevan “prácticamente 20 años”. “Hay muy pocos telescopios en el mundo que vean rayos gamma y este será el grupo de telescopios más sensibles del mundo desde el suelo”, subrayó.
Un cielo nuevo
Los LST no captan la luz visible, como el resto de telescopios del Roque, sino rayos gamma. “En rayos gamma estamos descubriendo un cielo nuevo”, explicó Cortina. Según él, existen objetos que emiten este tipo de radiación y que pasarían inadvertidos para cualquier telescopio óptico.
Entre ellos están agujeros negros que engullen gas o estrellas, púlsares, restos de supernovas y los agujeros negros supermasivos del centro de las galaxias. El investigador ha añadido que los telescopios también servirán para buscar materia oscura, que podría desintegrarse en rayos gamma.
Martínez Pillet ha resumido su objetivo en una idea: estudiar “el universo más energético”, el de las mayores explosiones que se conocen. Los telescopios trabajarán además en equipo con el Gran Telescopio Canarias (GTC): “Estos detectan los rayos gamma y la energía que tiene y finalmente GTC analiza qué características tienen esa explosión”.
Gigantes que giran en segundos
Cada LST mide unos 45 metros de altura, tiene un espejo de 23 metros de diámetro y pesa cerca de 100 toneladas. Aun así, puede apuntar a cualquier punto del cielo en menos de 20 segundos. No tienen cúpula, y su rapidez es la clave para responder a los avisos de otros observatorios.
“Lo que vamos a hacer es responder a una llamada de otro tipo de observatorios que nos digan: aquí ha habido una explosión y hay que ir para allí muy rápidamente”, detalló el director del IAC. “Por eso se mueven más rápidamente que ninguno”.
Los cuatro pueden funcionar por separado, aunque la idea es que trabajen juntos para así poder localizar con precisión de dónde procede cada explosión.
Inversión y empresas
Sobre el coste, Martínez Pillet hizo una estimación aproximada: “más o menos estamos hablando de unos 25, 30 millones por telescopio”. El proyecto lo financia el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, con un 85% de fondos europeos FEDER, y cuenta también con aportación del Gobierno de Canarias.
Por otro lado, Cortina puso el foco en el impacto local. “Durante toda la instalación hemos contado con empresas locales”, ha asegurado y también señaló que el montaje de los telescopios “lo montó todo una empresa de aquí”.
Esa colaboración seguirá durante la puesta en marcha y el mantenimiento de un observatorio que, según el investigador, se espera que opere durante 30 años. “Llevamos trabajando con ellos muchos años”, añadió.
La Palma, por delante de Chile
El CTAO tendrá otra sede en el desierto de Atacama, en Chile, pero allí “por ahora lo que hay todavía son unas carreteras y un pavimento, no hay ningún telescopio”, según Martínez Pillet. “La Palma va por delante”, zanjó. Cortina coincidió: con estos cuatro equipos, el observatorio palmero se colocará “el primero”.
La elección de la isla tampoco es casual para los socios internacionales y Japón ha sido uno de los países que han participado en la construcción de los LST. Hidetoshi Kubo, profesor del Instituto para la Investigación de Rayos Cósmicos (ICRR) de la Universidad de Tokio, explicó que el interés de su equipo está en “la búsqueda de agujeros negros y explosiones de supernova, los fenómenos de alta energía del universo”.
Kubo tampoco dudó en explicar por qué eligieron La Palma: “Es el lugar más adecuado para la astronomía de rayos gamma. Es el mejor sitio del hemisferio norte”.
La isla recibirá también nueve telescopios de tamaño medio del CTAO. Tenerife, por su parte, acoge una red italiana de telescopios más pequeños, de la misma tecnología, que no forma parte del CTAO pero colaborará con él. Según el director del IAC, la intención es que empiece a funcionar el año que viene en el Observatorio del Teide.
Martínez Pillet aprovechó además para situar el siguiente objetivo en el Roque de los Muchachos: el Telescopio Solar Europeo. “Queremos que sea el próximo proyecto que desarrollemos aquí”, afirmó.
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