El Hierro guarda un patrimonio cultural que va de los yacimientos de la población prehispánica bimbache a tradiciones que siguen vivas en sus pueblos, como los Carneros de Tigaday.
Ese legado vuelve a estar sobre la mesa tras la publicación en el BOC del convenio entre el Gobierno de Canarias, el Cabildo y los ayuntamientos de Valverde, La Frontera y El Pinar para identificar y catalogar los bienes inmuebles de la isla.
"Es una isla pequeña, pero con un patrimonio enorme y, sobre todo, con un patrimonio vivo", resumía la vicepresidenta del Cabildo herreño, Ana González, en el IV Encuentro del Convenio de Faro, celebrado el pasado 17 y 18 de septiembre en la isla.
La huella bimbache
El patrimonio arqueológico herreño está formado sobre todo por yacimientos vinculados a la población bimbache, según la Dirección General de Patrimonio Cultural. En el terreno etnográfico destacan los espacios domésticos ligados a las tradiciones, las creencias y las costumbres de la isla.
Para documentarlo, el Gobierno de Canarias ha financiado la actualización del inventario etnográfico y arqueológico, un trabajado adjudicado a la empresa Arqueocanaria por 65.775,40 euros. Un equipo de diez profesionales de arqueología, historia, geografía, restauración y arquitectura, entre otras disciplinas, participaron en este proyecto.
El objetivo de ese inventario es dejar estudiados los bienes que podrán entrar en el futuro Catálogo Insular de El Hierro.

El Paisaje Cultural de Los Reyes
La pieza más reconocida es el Paisaje Cultural de la Virgen de Los Reyes, declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Según el Cabildo, fue la primera denominación con la categoría de Paisaje Cultural tras la aprobación de la ley de patrimonio de 2019.
Lo integran las Cuevas del Caracol, el Santuario de la Virgen de Los Reyes y el Camino de la Virgen. Estos lugares sostienen algunas de las tradiciones más representativas de la isla, como la Bajada de la Virgen, la Fiesta de los Pastores y la Fiesta de los Faroles.
La protección alcanza también a bienes muebles con fuerte carga simbólica, como la imagen de la Virgen, el retablo, las campanas o la Piedra del Regidor.
Un patrimonio que se practica
Buena parte del legado herreño no está solo en piedra. Los Carneros de Tigaday, en La Frontera, son BIC de carácter inmaterial, igual que la lucha canaria.
A esa lista se sumó en julio el juego del palo estilo Quintero. El Consejo de Gobierno de Canarias lo declaró BIC inmaterial de ámbito insular, en la categoría de juegos y deportes autóctonos, tras el respaldo unánime del Consejo de Patrimonio Cultural.
Esta práctica debe su nombre al maestro Juan Francisco Piloto Quintero Zamora, cuyas enseñanzas dieron forma a un estilo propio de ataque y defensa. "Forma parte de nuestras raíces más profundas", defendía el consejero insular de Cultura, Rubén Armiche.
El recorrido del silbo herreño ha sido más difícil. En diciembre de 2024 el Gobierno de Canarias rechazó por tercera vez su expediente como BIC, y el Cabildo anunció que lo volvería a presentar. "El patrimonio es universal y es de todos", defendía en aquel entonces el consejero Emilio Hernández.

Lo que falta por proteger
Más allá de los BIC, gran parte del patrimonio herreño lo forman bienes sin esa máxima protección, que la ley manda recoger en los catálogos municipales. En ellos se incluyen los bienes con valores que deben preservarse aunque no lleguen a la categoría de BIC, sea cual sea su estado de conservación.
Ese es el objetivo del convenio firmado el 28 de agosto, que tendrá una vigencia de cuatro años. La Consejería aportará asistencia técnica y el Cabildo coordinará la información insular, pero el acuerdo no incluye aportación económica: cada ayuntamiento deberá buscar sus propios fondos para ejecutar los trabajos.
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