El Cabildo de La Palma ha activado el primer paso para redefinir el futuro turístico del Valle de Aridane con la aprobación del inicio del expediente del Instrumento de Planificación Singular Turística (IPST) que afectará al litoral de Los Llanos de Aridane, concretamente a Puerto Naos y Charco Verde.
El documento, aún en fase inicial, fija ya un techo de crecimiento de hasta 2.100 plazas turísticas, una cifra clave que permite medir el alcance real del modelo que se quiere implantar en la zona.
Pérdida de plazas tras el volcán
La importancia de este dato solo se entiende si se pone en contexto. Antes de la erupción del Volcán Tajogaite en 2021, Puerto Naos concentraba en torno a 3.000 camas turísticas, convirtiéndose en uno de los principales polos alojativos de la isla. Era, junto a Los Cancajos, uno de los grandes motores del sector en La Palma.
Sin embargo, la crisis volcánica cambió por completo ese escenario. El cierre prolongado de Puerto Naos por la presencia de gases obligó a desalojar la zona y dejó fuera de juego miles de plazas turísticas, provocando un impacto directo en el empleo, la actividad empresarial y la economía del Valle. En el conjunto del Valle de Aridane, se estima que alrededor de 5.000 camas quedaron inoperativas, lo que supuso el mayor golpe al sector turístico insular en décadas.
Un nuevo modelo
El nuevo IPST se plantea, por tanto, como una herramienta de reconstrucción, pero también de redefinición del modelo. Las 2.100 plazas previstas no solo buscan reactivar la zona, sino hacerlo bajo criterios distintos a los anteriores, con un desarrollo más concentrado, planificado y adaptado a los estándares actuales.
El presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, ha defendido esta iniciativa como estratégica para la recuperación económica, apoyada en la Ley de Islas Verdes y la Ley del Suelo, y orientada a facilitar la llegada de inversión privada en un momento clave para la isla.
Más espacio verde
La comparación entre el pasado y el futuro es reveladora: el plan proyecta una capacidad inferior a la que llegó a tener Puerto Naos antes del volcán, lo que apunta a una recuperación parcial del músculo turístico perdido, pero no a una expansión sin límites.
El ámbito de actuación abarca unas 27,7 hectáreas y apuesta por un modelo de desarrollo compacto, en el que más del 55% del suelo se destinará a espacios libres y zonas ajardinadas. Además, se preserva parte del suelo agrícola vinculado al cultivo de platanera, integrándolo en el paisaje y en la propuesta turística.
Sostenibilidad
El plan incorpora también exigencias de sostenibilidad, como el uso de energías renovables, la reutilización de aguas regeneradas y soluciones de eficiencia energética, en línea con las nuevas demandas del sector y la normativa ambiental.
En materia de movilidad, se prevé una red más integrada, con mejoras en accesos, transporte público y carriles bici, evitando grandes infraestructuras y apostando por un crecimiento más contenido.
Periodo de consultas
No obstante, el proyecto se encuentra todavía en fase de evaluación ambiental estratégica simplificada, lo que implica la apertura de un periodo de consultas a administraciones y ciudadanía. Será en ese proceso donde se determine el encaje definitivo de una planificación que marcará el futuro del principal enclave turístico del oeste de La Palma.
El dato de las 2.100 plazas, en este contexto, se convierte en el termómetro del nuevo rumbo turístico del Valle de Aridane: recuperar lo perdido tras el volcán, pero con un modelo distinto y, al menos sobre el papel, más equilibrado.
