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Imagen del parador de La Gomera / BOOKING

El mejor refugio para este verano: el parador de Canarias donde la piscina mira al Atlántico y al Teide desde una isla con historia colombina

El Parador de La Gomera combina piscina con vistas al Atlántico y al Teide, arquitectura canaria, gastronomía local y una ubicación ligada a la historia colombina de la isla

Hay piscinas que son un servicio más del hotel y otras que parecen justificar el viaje entero. En el parador de La Gomera, el baño no se entiende sin levantar la vista porque delante aparece el Atlántico y, al fondo, la silueta del Teide recortada sobre Tenerife. No hace falta mucho más para entender por qué este rincón se ha convertido en uno de los espacios más fotografiados del alojamiento.

El parador se encuentra en San Sebastián de La Gomera, en el Lomo de la Horca, al borde del océano. La propia red de Paradores destaca sus vistas panorámicas hacia Tenerife y el pico del Teide, y señala la piscina como uno de sus rincones más sorprendentes.

Una piscina con vistas de postal

La piscina del parador no juega a ser espectacular por tamaño, sino por ubicación. Está rodeada de jardines, arquitectura tradicional canaria y una calma que encaja muy bien con el ritmo de La Gomera. El resultado es una imagen difícil de olvidar: agua azul, piedra, vegetación subtropical, horizonte atlántico y el Teide vigilando desde la isla vecina.

Es uno de esos lugares donde el descanso parece tener banda sonora propia porque lo acompaña el viento, el mar y ese silencio gomero que no se parece al de ninguna otra isla. 

Un edificio con aire canario

El edificio fue concebido como una recreación de la arquitectura regional canaria, con patios, galerías, artesonados de madera, muros blancos y espacios llenos de vegetación. No tiene el aspecto de un gran hotel impersonal, sino el de una casa señorial adaptada al paisaje.

Esa estética acompaña muy bien al entorno. San Sebastián de La Gomera no es una capital de prisas ni de grandes avenidas. Tiene puerto, historia, calles tranquilas y una relación directa con el mar. El parador se alza sobre la ciudad como un refugio desde el que mirar todo eso con cierta distancia.

La ciudad de Colón

La ubicación suma un atractivo histórico evidente. San Sebastián de La Gomera está ligada al primer viaje de Cristóbal Colón hacia América. La web turística oficial de La Gomera recuerda que el puerto de la capital acogió a la Niña, la Pinta y la Santa María el 6 de septiembre de 1492, antes de la travesía atlántica.

De ahí viene el sobrenombre de Isla Colombina. La Gomera no fue un simple punto de paso sino que fue escala de abastecimiento y último lugar de partida antes del salto hacia el océano. La propia web turística insular subraya que la salida definitiva hacia América tuvo lugar desde La Gomera en la mañana del 6 de septiembre de 1492. Alojarse en el parador permite mirar San Sebastián desde esa doble perspectiva: como capital actual de la isla y como escenario de una de las páginas más conocidas de la historia atlántica.

Imagen del parador de La Gomera / BOOKING

Comer con sabor gomero

La experiencia también se puede completar en la mesa. El restaurante del parador propone cocina canaria con platos vinculados a La Gomera, como el potaje de berros, los quesos isleños, el almogrote, las papas arrugadas, los mojos, las viejas sancochadas o la leche asada con miel de palma.

La gastronomía gomera tiene mucho de producto sencillo y sabor intenso. El almogrote, elaborado con queso curado, mojo y pimienta, es casi una declaración de identidad. Y el potaje de berros forma parte de esa cocina de cuchara que todavía sabe a casa, a medianías y a tradición.

Puerta de entrada a Garajonay

Elparador también funciona como punto de partida para recorrer algunos de los grandes paisajes de la isla. El imprescindible es el Parque Nacional de Garajonay, situado en el centro de La Gomera. El Ministerio de Cultura recuerda que fue inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en 1986 y que fue el primer bien natural de España incluido en ese listado.

Garajonay es la otra gran cara de La Gomera, un bosque húmedo, laurisilva, niebla, senderos y una sensación de entrar en un territorio antiguo. Después de una mañana entre árboles y caminos, volver al parador y terminar el día en la piscina frente al Teide parece un plan bastante difícil de mejorar.

Miradores, pueblos y el sonido del silbo

Desde San Sebastián también se pueden organizar rutas hacia lugares como Agulo, el Mirador de Abrante, Valle Gran Rey o el entorno del Roque Agando. La isla es pequeña en el mapa, pero enorme en curvas, barrancos y cambios de paisaje.

A esa identidad se suma una de sus tradiciones más singulares: el Silbo Gomero. El Ministerio de Cultura recoge que este lenguaje silbado de La Gomera fue declarado en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es una de esas expresiones que explican muy bien la isla: un territorio abrupto donde comunicarse entre barrancos exigió inventar una forma propia de hacer viajar la voz.

Un alojamiento para bajar el ritmo

El parador de La Gomera no encaja con quien busca una escapada de ruido, fiesta y agenda llena. Su encanto está justo en lo contrario: mirar el mar, caminar por jardines, comer sin prisa, visitar San Sebastián y dejar que la isla marque el ritmo.

La piscina, con Tenerife al fondo, resume esa idea. Es un lugar para quedarse un rato más de lo previsto. Para entender que hay alojamientos donde el lujo no está en la grandilocuencia, sino en la vista, el silencio y la sensación de estar en un punto privilegiado del Atlántico.

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