Este lunes se cumple un mes de la desaparición de Airam Concepción, el joven de 20 años con autismo y altas capacidades al que se le perdió el rastro en la isla de La Palma el pasado 16 de febrero, coincidiendo con la celebración de la fiesta de Los Indianos.
Las cámaras de seguridad captaron al joven por última vez tras bajarse de una guagua. Desde entonces, se activó un amplio dispositivo de búsqueda en el que han participado efectivos de emergencias y voluntarios, con el objetivo de tratar de localizar su paradero.
Los Cancajos
En las últimas semanas el operativo se ha centrado principalmente en el núcleo de Los Cancajos, donde se produjo la última comunicación del joven y donde también se encontraron algunas de sus pertenencias, en concreto su mochila y su pantalón, este último en el mar.
Desde entonces se han realizado batidas en diferentes puntos de la isla. En el transcurso de estos trabajos se hallaron restos de tela en el entorno del Pino de la Virgen y algunas escrituras en el suelo en la zona del Refugio de El Pilar.
Búsqueda pasiva
Actualmente, la búsqueda se mantiene de forma más pasiva en el área de Los Cancajos por parte de los dispositivos de emergencia. Las malas condiciones del mar han impedido realizar rastreos más exhaustivos en la costa.
La familia de Airam ha reiterado en varias ocasiones su agradecimiento a todas las personas que han colaborado en las labores de búsqueda y mantiene la confianza y la esperanza de poder encontrarlo. También han solicitado que no se descarte ninguna línea de investigación.
El mapa para tocarte
La desaparición del joven coincide además con un momento relevante para su familia. El pasado viernes se estrenaba en Málaga el documental 'El mapa para tocarte', dirigido por la cineasta palmera Mercedes Afonso, madre de Airam, una obra que ha sido reconocida con el premio al mejor documental en el Festival de Cine de Málaga.
Con motivo del estreno, Afonso compartió un mensaje en redes sociales en el que definió la jornada como “el día en que lo invisible se hace visible tras ocho años de trabajo en una película marcada por experiencias imprevisibles y duras”, ya que relata a lo largo de 12 años la evolución de su propia familia, centrada en la historia de Airam. Aunque se trata de un momento de alegría, la cineasta reconoció que llega en “circunstancias especialmente difíciles” por la desaparición de su hijo.
