El Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna ha dado a conocer que esta semana inicia el proceso de participación ciudadana para elaborar su primer Plan de Gestión de la ciudad histórica. Se trata de un documento que definen como "estratégico" para complementar el Plan Especial de Protección (PEP) y marcar "la conservación y el desarrollo sostenible del único conjunto urbano canario declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO".
Explican que este proceso, abierto a vecinos, colectivos e instituciones, supone "el punto de partida de una planificación a largo plazo que busca definir un modelo de ciudad habitable, sostenible y capaz de anticiparse a los retos futuros, más allá de los requisitos internacionales", señalan en una nota.
La iniciativa cuenta con una inversión de 595.490 euros, financiada por el ayuntamiento y cofinanciada por el Ministerio de Cultura y el Gobierno de Canarias, y tendrá un desarrollo de cinco años, aunque su aplicación "se extenderá durante una década con un sistema de seguimiento y adaptación continua".
Primeras sesiones
Desde el consistorio subrayan que las primeras sesiones participativas, centradas en la fase de diagnóstico, se celebrarán esta semana con una jornada inicial el jueves 23 de abril en el exconvento de Santo Domingo, además de dos itinerarios urbanos programados para el viernes 24 y el sábado 25, con el objetivo de "recabar aportaciones directas de la ciudadanía".
La inscripción para participar en estas sesiones puede realizarse a través del formulario habilitado o enviando un correo electrónico a participalalaguna@urbanfix.es.
Cambio
El plan introduce un cambio de enfoque en la gestión del patrimonio, "pasando de una visión centrada en lo físico a otra más integral que incorpora aspectos como la movilidad, la iluminación, la economía local, la sostenibilidad y la participación ciudadana como ejes estructurales", inciden.
Desde el consistorio exponen que el documento se organizará en cuatro ámbitos principales, que son "estratégico y operativo, movilidad y espacios libres, iluminación y participación". Al parecer será clave "para afrontar desafíos como la presión turística, el cambio climático, la pérdida de identidad o la habitabilidad del espacio público".