El sector pesquero artesanal de La Graciosa y Lanzarote alcanza un acuerdo histórico que redefine el acceso y la gestión en la reserva marina del archipiélago Chinijo.
El pacto introduce cambios clave en el sistema de autorizaciones y abre, por primera vez, la puerta a los pescadores de Playa Blanca, una reivindicación histórica del sector.
El acuerdo establece una reorganización del censo de embarcaciones autorizadas, que se dividirá en dos listas diferenciadas.
Por un lado, una lista fija integrada principalmente por embarcaciones locales habituales con base en Caleta del Sebo y Órzola, además de las ya incluidas en el censo actual.
Por otro, una lista complementaria permitirá la entrada rotatoria de otros barcos de ambas islas mediante turnos semanales.
Entrada de Playa Blanca
La principal novedad es la autorización, por primera vez, a los pescadores de la Cofradía de Playa Blanca para faenar en la reserva.
Lo harán de forma puntual, limitada y bajo estrictas condiciones, incluyendo sistemas de control y geolocalización de las embarcaciones.
Este cambio corrige una de las principales demandas del sector del sur de Lanzarote.
El acuerdo busca equilibrar la actividad pesquera con la conservación del entorno marino, garantizando la sostenibilidad de los recursos.
Las reservas marinas mantienen zonas de máxima protección, áreas restringidas y espacios de uso moderado, con limitaciones específicas para cada actividad.
Años de reivindicaciones
El director general de Pesca, Esteban Reyes, subraya que el pacto responde a demandas históricas del sector.
La medida pretende mejorar la percepción de estas reservas entre los profesionales y facilitar su implantación en otras zonas del archipiélago.
El Gobierno de Canarias trabaja ahora en ampliar este modelo a otras islas, con el objetivo de implantar al menos una reserva marina en cada territorio.
También se desarrollan estudios en zonas como el islote de Lobos o el estrecho de La Bocayna para evaluar nuevas áreas protegidas.