Bajo la tierra del sur de Lanzarote continúan apareciendo vestigios de uno de los episodios decisivos de la historia de Canarias. La séptima campaña de excavaciones arqueológicas en San Marcial de Rubicón, en el municipio de Yaiza, ha concluido con el descubrimiento de dos nuevos pozos, una tercera estructura relacionada con el agua, un almacén de cal y una zona que pudo funcionar como plaza de acceso a una iglesia.
Los hallazgos amplían el conocimiento sobre el considerado primer asentamiento europeo permanente de Canarias, establecido durante el siglo XV, y aportan nuevas pistas sobre la organización de sus habitantes en un territorio especialmente condicionado por la escasez de recursos hídricos.
El equipo multidisciplinar del Proyecto Rubicón ha trabajado durante aproximadamente un mes en tres áreas del yacimiento, con la participación de investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Universidad de La Laguna (ULL).
Dos pozos desconocidos
Uno de los principales objetivos de esta campaña era seguir investigando el denominado Barranco de Los Pozos, donde las fuentes históricas y la documentación disponible apuntaban a la existencia de nuevas instalaciones relacionadas con el aprovechamiento del agua.
La investigación ha permitido confirmar la presencia de dos pozos hasta ahora no identificados durante las intervenciones arqueológicas y una tercera estructura hidráulica cuya función exacta deberá estudiarse con mayor profundidad.
Los hallazgos son especialmente relevantes porque el acceso al agua resultaba determinante para la supervivencia y organización de los primeros pobladores europeos asentados en esta zona de Lanzarote.
La arqueóloga Esther Chávez, integrante del equipo investigador, explicó que las intervenciones se habían orientado a localizar estructuras cuya existencia sugerían testimonios orales, documentos escritos y referencias históricas.
Los resultados permiten avanzar en la reconstrucción de cómo se abastecían de agua los habitantes del enclave y qué papel desempeñaban estas instalaciones dentro del asentamiento.
Un almacén de cal
La campaña también ha localizado un antiguo almacén de cal relacionado con uno de los primeros hornos de este material documentados en Lanzarote, que ya había sido excavado durante investigaciones anteriores.
La identificación de este espacio ayuda a comprender mejor las actividades cotidianas, los materiales constructivos y la organización de las dependencias del enclave.
No se trata únicamente de recuperar edificios aislados. Cada estructura permite completar una imagen más precisa de las actividades que se desarrollaban en San Marcial de Rubicón durante los primeros años de presencia europea permanente en el Archipiélago.
Una posible plaza
Otro de los descubrimientos más llamativos es el de una zona con pavimentos de tierra apisonada y modificaciones sobre el terreno basáltico.
Los investigadores consideran que podría corresponder a una especie de plaza vinculada al acceso a la iglesia del asentamiento.
Por ahora se trata de una interpretación arqueológica que deberá seguir investigándose, pero abre nuevas posibilidades para conocer cómo se distribuían los espacios públicos y religiosos de San Marcial.
Durante los trabajos también se han recuperado restos óseos humanos y animales, conchas y otros materiales marinos, fragmentos cerámicos y objetos metálicos, entre ellos monedas y alfileres de indumentaria.
Un enclave histórico
San Marcial de Rubicón está vinculado al comienzo de la conquista señorial de Canarias, iniciada en 1402 con la expedición de Jean de Béthencourt y Gadifer de La Salle.
El asentamiento se convirtió en uno de los primeros centros de presencia europea estable en las islas y tuvo una importancia política, religiosa y económica durante las primeras etapas de la conquista.
Su localización, próxima a las playas de Papagayo, permite estudiar tanto los vestigios materiales de esa ocupación como las relaciones con las comunidades indígenas de Lanzarote y las transformaciones que produjo la colonización.
El yacimiento constituye así una fuente fundamental para reconstruir un periodo histórico del que existen crónicas escritas, pero también numerosos aspectos de la vida cotidiana que solo pueden conocerse mediante la arqueología.
Nuevas investigaciones
La séptima campaña ha contado con la colaboración del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Yaiza y las dos universidades públicas del Archipiélago.
Los trabajos se han apoyado en estudios geofísicos mediante georradar, que permitieron orientar las excavaciones hacia nuevas zonas de interés.
Concluida la fase de campo, el equipo continuará ahora con los análisis de laboratorio de los materiales recuperados, que se desarrollarán en las universidades canarias.
Estos estudios permitirán determinar con mayor precisión la función y antigüedad de las estructuras y avanzar en la reconstrucción de un lugar que, más de seis siglos después, continúa revelando capítulos desconocidos de la historia de Canarias.
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