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Imagen de Lanzarote y Sara Carbonero / AH

La isla de Canarias donde se refugia Sara Carbonero: Reserva de la Biosfera por la UNESCO y 6 playas con banderas azules

Sara Carbonero vuelve a Lanzarote meses después de despedir el año en La Graciosa y confirma su vínculo con uno de los refugios más especiales de Canarias

Sara Carbonero ha vuelto a Lanzarote y su regreso no ha pasado desapercibido. La periodista ha encontrado en la isla de los volcanes y en La Graciosa algo más que un destino de vacaciones: un refugio atlántico donde bajar el ritmo, compartir tiempo con sus hijos y amigas, y reencontrarse con paisajes que parecen hechos para desconectar.

La comunicadora, de 42 años, ya había despedido 2025 en La Graciosa junto a Isabel Jiménez, su amiga y socia, y meses después ha regresado a Lanzarote. Esta vez lo hizo en junio de 2026, acompañando a uno de sus hijos por un torneo deportivo. Sin embargo, el viaje terminó teniendo también una parte más personal, con playa, gastronomía, encuentros con amigas y una palabra compartida en Instagram que resume bien el vínculo: “Volver”.

Lanzarote, una isla que invita a bajar el ritmo

El caso de Sara Carbonero vuelve a colocar a Lanzarote en el mapa de esos lugares de Canarias que no necesitan grandes artificios para conquistar. La isla tiene una forma muy particular de atrapar al visitante: no lo hace desde el exceso, sino desde la calma, la luz, el paisaje volcánico y una belleza casi silenciosa.

Carreteras rodeadas de malpaís, muros de piedra, pueblos blancos, viñas protegidas del viento y el Atlántico golpeando la costa forman parte de una imagen muy reconocible de Lanzarote. Es una isla que parece pedir otro ritmo. Y quizá por eso encaja tan bien con la etapa vital que la periodista ha compartido en los últimos años, más ligada a la naturaleza, la familia, la introspección y los planes sencillos.

La Graciosa, el otro rincón especial

La Graciosa tiene mucho que ver en esta relación de Sara Carbonero con Canarias. Situada al norte de Lanzarote e integrada en el Archipiélago Chinijo, la octava isla conserva un carácter propio que la diferencia de otros destinos turísticos. Allí las calles son de arena, el mar está siempre cerca y el tiempo parece avanzar de otra manera.

Durante aquella escapada de Fin de Año, la periodista estuvo en zonas como Pedro Barba y Caleta de Sebo, dos puntos que resumen bien la esencia graciosera: casas blancas, calma, mar transparente y una vida cotidiana que todavía mantiene cierta distancia con la prisa. Para muchos canarios La Graciosa representa uno de los últimos refugios de tranquilidad real del Archipiélago.

Un vínculo

La relación de la periodista con la isla parece estar más conectada con la compañía, la familia, la amistad y la necesidad de parar. En ese sentido, Canarias vuelve a funcionar como escenario de calma para una figura pública acostumbrada a vivir bajo el foco.

La isla también tiene algo que favorece esa desconexión. Lanzarote fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993 y el Geoparque Lanzarote y Archipiélago Chinijo forma parte de la Red Global de Geoparques desde 2015. Su paisaje volcánico, sus campos de lava, sus cenizas negras y sus playas abiertas construyen una identidad difícil de encontrar en otro lugar de España.

Timanfaya, La Geria, los pueblos del norte, las playas del sur o la costa de Puerto del Carmen ofrecen distintas formas de entender la isla. No todo es postal salvaje ni paisaje lunar. También hay una Lanzarote cotidiana, familiar, de terrazas, restaurantes, paseos y planes sencillos. Esa mezcla parece estar muy presente en la última escapada de la periodista.

Entre los lugares asociados a su regreso se encuentra La Geria, uno de los paisajes más singulares de Canarias. Allí, las viñas crecen en hoyos excavados en la ceniza volcánica y protegidos por pequeños muros semicirculares de piedra. Es uno de esos espacios donde se entiende bien la relación de Lanzarote con su territorio: belleza, esfuerzo y adaptación.

César Manrique y la identidad de la isla

Hablar de Lanzarote también implica hablar de César Manrique. Su huella sigue presente en la manera en que la isla se muestra al mundo: una belleza cuidada, integrada en el paisaje y alejada de las estridencias. Los Jameos del Agua, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus o la Fundación César Manrique son parte de esa mirada.

En ese contexto, no sorprende que Sara Carbonero haya encontrado en Lanzarote un lugar al que regresar. La periodista suele compartir en redes escenas ligadas a lo cotidiano y lo emocional: un baño en el mar, una mesa con amigas, una frase breve, una canción, un atardecer o momentos con sus hijos. La isla ofrece precisamente ese tipo de imágenes sin necesidad de forzarlas.