El camello canario ha sido, históricamente, el compañero incansable del agricultor lanzaroteño en la ardua tarea de cultivar sobre las cenizas del volcán. Sin embargo, su papel en la actualidad se encuentra en el centro de un intenso debate que enfrenta la supervivencia de una raza autóctona y un modo de vida tradicional con las crecientes demandas internacionales de bienestar animal.
En este contexto de división de opiniones, el Cabildo de Lanzarote ha decidido fortalecer su respaldo al sector primario. El presidente insular, Oswaldo Betancort, ha avanzado que la próxima línea de ayudas para el funcionamiento de explotaciones ganaderas incrementará su cuantía hasta alcanzar los 600 euros por Unidad de Ganado Mayor (UGM) durante el ejercicio 2026.
Esta medida busca compensar el aumento de los costes reales que afrontan los ganaderos para mantener a sus animales. Según la institución, este apoyo es vital para sostener una actividad que forma parte del sistema productivo de la isla y que requiere de una revisión al alza para garantizar que las explotaciones sigan siendo viables en el escenario económico actual.
Inversión de 310.000 euros
El apoyo al sector camellar no es una novedad, sino una política que ha movilizado un total de 310.214 euros en los últimos tres años. Los datos oficiales muestran un compromiso sostenido: en 2023 se beneficiaron nueve profesionales, cifra que aumentó a catorce en 2024. Pese al ajuste de la intensidad económica en 2025, el Cabildo planea ahora dar un salto cuantitativo en las partidas.
Para la administración, estas cifras demuestran una línea de acompañamiento constante que se ajusta a las necesidades de cada ejercicio. El objetivo final es blindar una actividad que el Cabildo considera esencial no solo por su valor económico directo, sino por su papel en la conservación del paisaje único que define a Lanzarote ante el mundo.
Presión social y firmas
Este anuncio institucional coincide con la presión ejercida por la Fundación Franz Weber (FFW), que ha reunido más de 33.000 firmas a través de la plataforma Change.org. La organización reclama el cese de los paseos en camello en el Parque Nacional de Timanfaya, argumentando que la actividad perjudica tanto al bienestar animal como a la imagen turística moderna de Canarias.
La fundación basa su petición en informes sobre la salud músculo-esquelética de los dromedarios y en incidentes virales que han generado controversia en redes sociales. Esta corriente de opinión solicita una reconversión total del modelo hacia propuestas turísticas que no impliquen el uso de animales, un planteamiento que choca con la visión institucional de protección de la raza.
Defensa del patrimonio vivo
Frente a las críticas, el Cabildo de Lanzarote apuesta por la sensibilización y la divulgación del valor del camello canario como raza en peligro de extinción. A través de acciones en la Granja Experimental, se busca recordar a la población que este animal fue, junto al hombre, la pieza clave para construir el entorno agrícola que hoy es Patrimonio de la Biosfera.
El debate queda así servido entre quienes ven una práctica obsoleta y quienes defienden un legado histórico y cultural. Mientras tanto, el incremento de las ayudas a 600 euros asegura que, al menos en el corto plazo, los camelleros de la isla cuenten con el respaldo necesario para mantener su actividad frente a los desafíos del siglo XXI.
