La novia del hombre que murió en 2023 tras caer desde la planta alta del Centro Comercial Teguise Playa (Lanzarote) ha afirmado este lunes ante el Jurado de la Audiencia de Las Palmas que vio cómo el acusado de su homicidio "lo cogió y lo tiró" por la terraza tras mantener ambos una pelea.
En la segunda sesión del juicio con Jurado que se celebra en la Audiencia de Las Palmas, un agente de la Guardia Civil que visionó las imágenes grabadas por una cámara de vigilancia ha señalado que el procesado, Tobias C.K., "lo cogió y lo tiró como un saco de patatas" la madrugada del 28 de mayo de 2023.
Relato de la pareja
La pareja, que también es empleada de uno de los locales del centro comercial, ha relatado al tribunal que se encontraba ese día tomando copas con la víctima, T.C.J., y otro amigo en una mesa del pub "Saxo" y que el acusado se acercó a ellos pese a que su novio "no quería" y comenzó a proferir gritos e insultos.
Alejado del lugar -ha proseguido-, volvieron a toparse con él poco más tarde, cuando decidieron acudir a un restaurante cercano a pedir una pizza y "apareció" por allí nuevamente y "se acercó para atacar", esgrimiendo una botella de champán a la que sacó el corcho apuntando, con propósito de dar, a su rival.
La pelea junto a la barandilla
El cual se le acercó "intentando hacerle marchar" pero sin éxito, terminando por enzarzarse ambos en una pelea en la que fueron aproximándose a la barandilla hasta que, en un momento dado, "lo cogió y lo tiró", ha añadido.
Sus palabras han sido corroboradas por el encargado del "Saxo", que ha referido que se hallaba sentado no muy lejos cuando observó "peleando a los dos" y vio que, de pronto, "uno cogió al otro y lo tiró", levantándolo por sobre la barandilla y arrojándolo al vacío.
Una caída de más de tres metros
Lo que le llevó a caer hasta la planta de abajo, situada a 3,30 metros de distancia del suelo de la terraza en que se encontraban, conforme ha relatado un agente de la Guardia Civil que acudió a investigar lo ocurrido.
Subrayando que la valla protectora que tuvo que sortear para echarlo fuera era sólida, tenía como un metro de alto y estaba rematada con un entrante de seguridad para apartar al público del desnivel, lo que descartaba, a su entender, que la caída pudiera ser accidental.
Las imágenes de las cámaras
Además, este agente ha indicado que en las grabaciones de las cámaras de seguridad de locales de la zona que fueron recabadas para averiguar lo que había pasado, se pudo verificar que el agresor, entre empujones con su rival, "al segundo, lo coge y lo lanza, pero como si fuese un saco de patatas".
Yendo entonces a parar al suelo, más de tres metros más abajo, donde la doctora de la ambulancia del Servicio de Urgencias Canario que acudió en su auxilio se lo encontró "con un traumatismo craneoencefálico grave" e "inconsciente, con una respiración agónica" y signos de que "había que asistirle inmediatamente".
Asistencia y fallecimiento
Algo que hizo, estabilizando su situación y conduciéndolo al hospital, donde, pese a todo, acabó por fallecer poco después, ya que estaba en "una situación crítica".
Mientras que su agresor, que en principio huyó hacia su coche y abandonó a bordo de él la zona, acabó por regresar menos de una hora más tarde, siendo detenido por agentes de la Policía Local que lo pusieron finalmente luego en manos de la Guardia Civil.
El acusado, conocido en la zona
El encargado del pub "Saxo", donde se originó la disputa, ha afirmado que Tobias C.K. no tenía vetada la entrada pero tuvo que hablar con él muchas veces para decirle que "respetara a la gente".
El procesado "era muy conocido por la zona", ha indicado también la pareja del fallecido, que ha dicho no tener trato con él pero que "sabía quién era", porque es alguien a quien "le gusta provocar a la gente" y, a causa de ello, "tenía prohibido entrar en varios bares".
El juicio continúa
Tras el relato de estos testigos y otros, la vista del juicio, a cargo de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial, proseguirá este martes en la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria, con declaraciones de los peritos que han analizado técnicamente las circunstancias del suceso.
El acusado se enfrenta a una pena de doce años de cárcel por el delito de homicidio, que podría elevarse a 15 años, en caso de que prospere la petición que formula la acusación particular ejercida por la familia del fallecido.
