Nueva Canarias propone implantar una tasa turística en Lanzarote que tendrían que pagar quienes visiten la isla, mientras que los residentes en Canarias quedarían exentos. La medida forma parte de las propuestas en materia de turismo y vivienda presentadas por el candidato de la formación a la Presidencia del Cabildo en 2027, Yoné Caraballo.
El diputado autonómico plantea que la recaudación tenga carácter finalista y permanezca en Lanzarote para financiar actuaciones relacionadas con los efectos de la actividad turística sobre el territorio y los servicios públicos.
“Quien quiera entrar en esta isla, a visitar Lanzarote o disfrutar de ella, que pague para compensar el impacto del turismo. Quien duerma en nuestra isla debe contribuir a sostener el territorio que está disfrutando”, sostiene Caraballo.
La propuesta encaja con posiciones que el candidato ya había defendido públicamente durante los últimos meses. En una entrevista concedida a Atlántico Hoy el pasado julio, Caraballo ya planteaba una moratoria turística y la implantación de una tasa vinculada al impacto de los visitantes.
Los residentes, exentos
El planteamiento de Nueva Canarias pasa por excluir del pago a los residentes del Archipiélago.
El dinero recaudado se destinaría, según la formación, a compensar el efecto de la actividad turística sobre ámbitos como el abastecimiento de agua, la gestión de residuos, las carreteras, la movilidad, la protección del territorio, los servicios públicos y la sostenibilidad.
Caraballo argumenta que Lanzarote no puede continuar aumentando el número de visitantes sin contar paralelamente con instrumentos para financiar las consecuencias que ese volumen de población flotante genera sobre las infraestructuras.
Los últimos datos del Instituto Canario de Estadística muestran que el debate sobre una tasa turística mantiene un respaldo significativo entre la población. En el segundo trimestre de 2026, el 49,7% de los residentes en Canarias consideraba que los turistas deberían pagar una tasa por cada noche de alojamiento, frente al 43% registrado en 2024. Además, el 81,3% rechazaba que los propios residentes canarios tuvieran que abonarla cuando se alojaran dentro del Archipiélago.
Caraballo cita además los resultados de la encuesta ECOSOC de 2024 correspondientes a Lanzarote, según los cuales un 51,8% de los residentes consultados se mostraba favorable a una tasa turística.
Del Cabildo al Parlamento
La fórmula propuesta por Nueva Canarias necesitaría cambios legislativos antes de poder aplicarse.
El partido plantea que sea el Cabildo de Lanzarote el que impulse una propuesta concreta y la traslade al Parlamento de Canarias para que se tramite una proposición de ley que establezca el régimen fiscal de la nueva tasa.
Es decir, la institución insular no comenzaría a cobrar directamente el impuesto tras una eventual llegada de NC al gobierno del Cabildo, sino que sería necesaria su regulación mediante una norma autonómica.
Nueva Canarias lleva años defendiendo un tributo turístico en el Archipiélago y ya ha promovido anteriormente iniciativas parlamentarias en esta materia.
Una tasa para cruceros
La propuesta tendría además un tratamiento específico para los cruceristas que llegan a Lanzarote.
La portavoz de Nueva Canarias en Arrecife, Sheila Guillén, plantea crear un instrumento tributario propio ligado a la actividad de los cruceros y establecer dos tarifas dependiendo del tiempo que permanezca el barco atracado.
Según la propuesta anunciada por la formación, cuando la escala sea inferior a doce horas se cobrarían aproximadamente cinco euros por crucerista. Si la estancia supera las doce horas, el importe planteado se reduciría a la mitad.
Nueva Canarias quiere que los ingresos obtenidos mediante esta vía reviertan específicamente en Arrecife mediante la creación de un fondo municipal destinado a la emancipación juvenil y a aumentar el parque de vivienda pública.
Hasta 900.000 cruceristas
La propuesta aparece además en un momento de crecimiento del tráfico de cruceros en la capital lanzaroteña.
El Ayuntamiento de Arrecife anunció recientemente que la ciudad podría alcanzar los 900.000 cruceristas anuales antes de 2030. Para 2026, las previsiones apuntan a cerca de 730.000 pasajeros, según las cifras de la Autoridad Portuaria de Las Palmas difundidas por el propio Consistorio.
En 2025, Arrecife ya había alcanzado un récord de 663.396 cruceristas, un 8,72% más que el año anterior.
Para Guillén, ese crecimiento hace necesario que una parte de la actividad económica generada por las escalas pueda destinarse directamente a necesidades de la población local.
El debate turístico
Caraballo vincula la propuesta con las movilizaciones celebradas desde 2024 en Canarias en torno al modelo turístico y con la presión que, según Nueva Canarias, soportan determinadas infraestructuras de Lanzarote.
El candidato considera que la isla necesita establecer límites a su crecimiento turístico y ya había defendido anteriormente que Lanzarote debía abordar conjuntamente cuestiones como el número de visitantes, la vivienda vacacional, la disponibilidad de agua y la capacidad de sus servicios públicos.
Los propios datos del ISTAC reflejan esa doble percepción entre los residentes. La última encuesta, publicada este septiembre, señala que el 67,9% de los canarios considera que el turismo ha sido muy beneficioso para su isla, aunque también ha aumentado la percepción de que contribuye al encarecimiento de la vivienda y del coste de la vida.
La iniciativa anunciada ahora por Nueva Canarias forma, por tanto, parte de su programa político de cara a las elecciones insulares de mayo de 2027 y necesitaría respaldo parlamentario para convertirse en un tributo efectivo.
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