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Vista panorámica de parte del centro y del litoral de Santa Cruz de Tenerife |TURISMODETENERIFE

Canarias en la última encrucijada

Decir que Canarias está en una encrucijada es un ejercicio político o periodístico tan recurrente que, seguramente, ha dejado de surtir el efecto que se busca. En cualquier caso, las Islas han estado en situaciones tan difíciles a lo largo de su historia que, para hablar de ello, sería preciso acotar algo la reflexión. En esta ocasión, señalamos los umbrales de la etapa democrática y el horizonte de 2027, un año clave para conformar los gobiernos que pueden marcar el rumbo de este país canario tras las elecciones previstas para los próximos meses.

En mayo de 1977, el periodista y asesor político Gonzalo Padrón, fallecido recientemente, firmó en el diario Arriba —periódico oficial de Falange y de la propia dictadura de Franco— un amplio reportaje que tituló Canarias en la encrucijada. Hablamos de una época en la que el dictador estaba, como quien dice, de cuerpo presente, y en él aborda unas problemáticas que siguen tan vigentes que, en gran medida, impugnan el hacer político de estas cinco décadas.

El informe en cuestión, con un cierto marchamo oficioso, destaca una serie de “disfunciones” que a su entender lastraban el desarrollo del Archipiélago: el elevado índice de importaciones de productos de primera necesidad o consumo diario, las altas tasas de emigración de los jóvenes, las graves consecuencias que traería el acuerdo pesquero con Marruecos, el impacto de la desordenada descolonización y abandono del Sahara, la difícil situación agrícola y los monocultivos, la necesaria reinversión en el Archipiélago del dinero que este produce, los problemas derivados de la falta de vivienda por el “brutal” crecimiento de la población —en el año 1974 más de 650.000 personas—, el nivel de vida “terriblemente” caro para la gente…

El autor termina apuntando que “sólo una acción enérgica e inmediata del gobierno puede enderezar el entuerto socioeconómico de Canarias”. Abunda, además, en la necesidad de implementar instrumentos que favorezcan “el desarrollo conjunto y armónico de todo el archipiélago”, mecanismos para planificar el crecimiento poblacional con origen europeo, mayor apoyo al sector primario... Reitero que se trata de un informe firmado y publicado en el año 1977, hace 49 años, en una España con gobiernos y administraciones aún antidemocráticos.

Antonio Pérez Voituriez reflexiona y publica en el Círculo de Estudios Sociales de Canarias (1982) un amplio estudio titulado “Canarias encrucijada internacional” sobre el papel que debería jugar el Archipiélago en aquel contexto militarista, Moise Álvarez en La Provincia, Pedro Afonso en El Día, Andrea Domínguez Torres, la Federación Ben-Magec... Son muchos los particulares y colectivos que dejan su impronta a lo largo de estas décadas acerca de la conveniencia de tomar un camino u otro ante las difíciles coyunturas económicas, sociales, geoestratégicas o políticas en las que de manera recurrente se ha visto inmerso el Archipiélago canario.

Poniendo las cosas en su contexto, en Drago Canarias estamos convencidos de que hemos entrado o vivimos ya en una encrucijada con tantas aristas que, inevitablemente, va a condicionar la vida de nuestra gente durante generaciones, así como las relaciones de Canarias en el conjunto del Estado y en el concierto internacional.

Tal vez no sea un artículo periodístico el espacio idóneo para analizar con la profundidad y la didáctica que precisa la explosiva situación del Magreb, el protagonismo creciente de Marruecos, la presión internacional que impone la diplomacia israelí, la quiebra del ordenamiento internacional, los constantes zarandeos de la administración Trump, las nuevas políticas armamentísticas, el auge de las derechas y las ultraderechas, el clima de crispación que se vive en España, los niveles intolerables de exclusión social que arrastra Canarias, la turistificación desbocada que venimos denunciando desde hace años —cuando el resto miraba para otro lado— y que sigue destruyendo el territorio, el “laissez faire, laissez passer” que preconiza el liberalismo adoptado por la vieja política... Quizás no sea el espacio, pero sí lo es para dejar anotado que nos asomamos a un torbellino tan peligroso que nos obliga a tomar partido, no sólo para salir de esa suerte de espiral insensata, sino para hacerlo en las mejores condiciones posibles.

Desde la constatación estadística de una realidad socioeconómica que agobia a cientos de miles de familias, desde la evidencia palmaria que más pronto que tarde aquel contexto internacional nos alcanzará de lleno, desde la pasividad continuista que ofrece el statu quo de la actual política, hacemos nuestra aquella reflexión de que Canarias precisa más que nunca de esa “acción enérgica e inmediata” desde un eje soberanista que involucre a la sociedad canaria en su conjunto.

Incluso diría más, se requiere la ruptura de los corsés neoliberales que están imponiendo la no intervención en asuntos tan decisivos como la atención a los mayores, las dinámicas de crecimiento de población, el mercado de la vivienda, la cadena de distribución de los alimentos, la movilidad insular e interinsular, el uso y abuso del territorio, las relaciones laborales, la semiprivatización de servicios... Con todas las salvedades que sean necesarias, pero a la vista de los efectos indeseables que tenemos encima de la mesa entendemos que es preciso actuar sobre algunas de esas “reglas” por mucho que haya quien las considere intocables. No hay otra.

Y sobre ese debate abierto ansiosa y extemporáneamente de posibles confluencias para el año 2027, esta organización sigue sosteniendo que exportar al mundo de la política recetas culinarias de potajes y ropavieja, sin más, es tomar un camino abonado para el fracaso electoral, un ejercicio de supervivencia egoísta de algunos/as o, en el mejor los casos, un intento de continuar en un quiero y no puedo. Además, estamos convencidos de que esa improbable ilusión ciudadana que pudiera generar tales componendas, en palabras de Joaquín Sabina, duraría “lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks”. No es una apreciación, a los hechos nos remitimos.

Drago Canarias ha venido a la política para hablar con claridad a la gente. En ese idea, afirmamos que los intereses económicos de los lobbies y de la vieja política canaria se hallan tan trabados que siempre van a ser prioritarios ante las problemáticas sociales, ante la insuficiente financiación de los servicios públicos, ante cualquier planteamiento que busque derivar recursos a conciertos o privatizaciones, al intento de poner pie en pared frente a la especulación con los recursos del territorio o, sencillamente, para evitar la comodidad de dar una patada hacia adelante a los problemas que lastren una gestión eficaz y de futuro.

En definitiva, que asumiendo las dificultades y los peligros de esta última encrucijada que abordaremos el próximo año, y precisamente por eso, esta organización plantea la necesidad de implementar acciones enérgicas e inmediatas en la gestión pública, que es razonable forjar un espacio político amplio que venga a bregar sin miedos por Canarias y por los derechos de quienes vivimos aquí, de levantar un espacio soberanista y progresista bien organizado, sin mochilas, sin complejos, sin otras prioridades ni compromisos, creíble... Una alternativa que sea capaz de aglutinar, por encima de las diferencias, las sinergias de tantas personas desmovilizadas y de tantos colectivos desencantados con la deriva política-gestora que nos ha traído hasta aquí.

Y en esa necesidad decimos que la única unidad creíble es en torno a una profunda renovación de personas y de políticas que hayan mal gestionado las instituciones canarias estas décadas, en torno a un proyecto que aborde el futuro que necesita esta tierra, con la flexibilidad que sea precisa, pero siempre en torno a planteamientos claros de apoyo a los más desfavorecidos, a enfrentar las problemáticas que surjan con valentía desde la soberanía insoslayable de Canarias... Sin las prisas que tratan de imponer algunos mandadores porque, si lo que se busca es una alternativa razonable y cabal que enfrente la situación actual y no otra cosa, “hay tiempo de comer, hay tiempo de comer sin problemas”, que diría gráficamente el vecino palmero ante la amenaza destructiva del volcán.

Esta es la cuestión, ofrecer esperanza en una propuesta reconocible y fiable en las convocatorias electorales de 2027. Desde luego, en lo que nos toca, ese es nuestro compromiso. Todo lo demás es enredo, difamación o, sencillamente, copias baratas de Drago Canarias para tapar otras vergüenzas. Llegado el caso, las lectoras y electoras lo tendrían claro: mejor el original.

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