El 9 de marzo el Club Natación las Palmas abre una nueva etapa en su historia. Y antes de mirar al futuro, es de justicia detenernos un instante para reconocer el camino recorrido.
La anterior junta directiva asumió la responsabilidad en uno de los contextos más complejos que ha vivido el deporte contemporáneo. La pandemia de la COVID-19 alteró la vida social, económica y deportiva del país, obligando a tomar decisiones difíciles, muchas veces ingratas, pero siempre necesarias. Gestionar en aquellas circunstancias exigía serenidad, sensatez y una enorme capacidad de trabajo. Además, se acometió la reforma integral de las piscinas y vestuarios, modernizando las instalaciones y adaptándolas plenamente a personas con movilidad reducida. Su labor fue discreta, constante y comprometida. Gracias por anteponer siempre el bienestar de los deportistas y de la comunidad.
También merece reconocimiento el clima ejemplar que ha acompañado este proceso electoral. Las dos candidaturas han demostrado que se puede competir sin confrontar, debatir sin dividir y aspirar a liderar sin fracturar. En tiempos en los que en otros clubes las elecciones derivan en tensiones innecesarias, el CNLP ha ofrecido una lección de civismo, respeto y juego limpio. Esa normalidad institucional ya es, en sí misma, una victoria colectiva.
La nueva junta directiva —que contará con la confianza mayoritaria de los socios— combina experiencia y renovación. Rostros conocidos de la etapa anterior aportan continuidad y conocimiento; nuevas incorporaciones suman energía, visión y ambición estratégica. Un equipo cohesionado, con perfiles deportivos y profesionales de reconocido prestigio, preparado para gestionar con rigor, planificación y madurez. Transparencia, eficiencia en el uso de los recursos y gobernanza ética no son meras declaraciones: son compromisos que refuerzan la confianza de socios, familias e instituciones.
Pero si algo distingue al Club Natación Las Palmas no son únicamente sus resultados. Es su manera de entender el deporte. Aquí la responsabilidad precede a la libertad; la ética del trabajo supera al talento; el respeto se gana con el comportamiento; y la disciplina permanece cuando la motivación flaquea. El club no forma solo deportistas: forma personas.
El sentimiento de pertenencia es real y tangible. Los triunfos individuales se celebran como propios y las derrotas se afrontan unidos. Esfuerzo, compromiso, constancia y gratitud no son palabras vacías, sino valores que se trabajan a diario en cada entrenamiento, en cada competición y en cada conversación de vestuario. El hábito estructura el carácter, y ese carácter marcará el destino de quienes hoy se forman bajo estos colores.
Los éxitos deportivos respaldan este modelo. El equipo masculino de waterpolo compite en la Primera División Nacional y disputa actualmente la fase de ascenso a División de Honor, siendo el único conjunto canario en esa categoría. La sección femenina de natación participa en la Copa de Clubes de Primera División Nacional, al igual que el equipo femenino de triatlón, que también ha logrado consolidarse en la élite nacional. La natación artística, tras la incorporación de un nuevo equipo técnico, ha experimentado un cambio radical que permite mirar al futuro con fundamentos sólidos y legítima ambición a corto y medio plazo. Por su parte, la natación máster está representada por veteranos incansables que siguen elevando el nombre del club, con distinguidos medallistas en todos los Campeonatos de España. Y como colofón incontestable: el CNLP es hoy el mejor club de España en natación adaptada, un orgullo que trasciende lo competitivo y habla de inclusión, superación y excelencia.
El futuro comienza ahora, pero se construye sobre bases sólidas. Que nadie juzgue al Club Natación Las Palmas sin conocer su esfuerzo silencioso, su compromiso diario y la grandeza de su comunidad. Porque la pasión, cuando es auténtica, no se explica: se siente.