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Opinión

Lo que no dicen las encuestas

4 minutos

Papeletas de elecciones locales. / EFE

Con los comicios locales, insulares y autonómicos a 40 días vista, dos particularidades de estos tiempos agitan a los partidos políticos: la demoscopia y la confección de sus propias listas electorales. Las encuestas generan inquietud, las zancadillas para ganar posiciones en las candidaturas proliferan, algunos se ponen más fantoches de lo habitual por lo que indican los sondeos, entre compañeros —con cuentas pendientes— les da por contraprogramarse y las estrategias van más allá del 28M —para pactos con otras formaciones o para huir de la quema en sus propias organizaciones—.

Hay nervios. Nervios por todo. Por lo que se publica en los medios de comunicación, por lo que destaca en las redes sociales, por quién aparece en las fotos... Si usted trabaja en un periódico o en una empresa demoscópica y se cruza en los próximos días con algún cargo público o un asesor político, la cantinela suele ser la misma. "¿Tienes encuestas? ¿Hay algún dato nuevo?" son las preguntas que más se repiten en esos encuentros.

En los sondeos hay de todo. La última encuesta publicada por Atlántico Hoy, realizada por Electomanía, apunta que la suma de PSOE, Nueva Canarias, Podemos y Agrupación Socialista Gomera (ASG) podría reeditar el Pacto de las Flores y seguir al frente del Gobierno de Canarias. No es la única. Algunas de las horquillas del estudio elaborado por 22 Grados para Tiempo de Canarias apuntan algo similar y una medición difundida por ElPlural en Semana Santa proyecta un empate entre bloques. Otros trabajos demoscópicos, sin embargo, apuntan hacia todo lo contrario: OK Diario presentó el pasado fin de semana uno que otorga la mayoría absoluta a una alianza formada por Coalición Canaria y Partido Popular —con la candidatura nacionalista por delante en votos y diputados—.

Sondeos propios

Las encuestas también crecen como hongos debajo de la superficie. Todos los partidos manejan —o eso señalan— las suyas, trabajos en los que siempre salen guapos y bien peinados en la foto. Fernando Clavijo asegura a quien le pregunta que sus sondeos le darán la opción de gobernar holgadamente junto al PP y en el PP advierten que están en disposición de dar el sorpasso al partido nacionalista y situar a Manuel Domínguez como presidente de un bloque conservador. Román Rodríguez, por su parte, afirma sin titubear que Nueva Canarias aportará seis actas de diputados al Pacto de las Flores —tres por Gran Canaria, uno por Fuerteventura, uno por Lanzarote y otro por la lista regional—.

Los estudios demoscópicos también reparan en Cabildos y ayuntamientos de los municipios más relevantes de las Islas. Varios apuntan que CC recuperará, con Rosa Dávila al frente, la corporación insular de Tenerife. La mayoría señala un empate técnico en el gobierno insular de Gran Canaria entre Augusto Hidalgo (PSOE) y Antonio Morales (Nueva Canarias) y en el ambiente político empieza a rumorearse que Podemos podría quedarse sin concejales en Las Palmas de Gran Canaria.

El salseo de los sondeos da juego, pero donde realmente hay chicha estos días previos a la campaña y a las votaciones es en todo el espacio político que queda al margen de la demoscopia: justo lo que no dicen las encuestas. Y ahí, aunque todos los días parecen de vino y rosas en el corazón de los organizaciones, ahora mismo hay tensión suficiente como para contener el deslizamiento de una placa tectónica.

Pulsos internos

En el PSOE, muchos, cruzan los dedos para que el Pacto de las Flores resista. De lo contrario, su única vía para mantenerse al frente del Ejecutivo regional sería una alianza con Coalición —la suma que aparece como la única posible en un buen número de encuestas, la que más le gusta al sector socialista bajo control de Sebastián Franquis y la que cuenta con la bendición de diferentes actores de la sociedad civil del Archipiélago—. Esa asociación con el partido nacionalista, sin embargo, podría hacer estallar al PSOE en Gran Canaria —porque podría desalojarle del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y del Cabildo de Gran Canaria— y dejaría con el pie cambiado a parte del PSOE de Tenerife —¿o alguien ve posibles pactos en cascada entre Dávila y Pedro Martín o José Manuel Bermúdez y Patricia Hernández?—.

Héctor Suárez, candidato de CC a la alcaldía de Telde. / AH

La confección de las listas ha estado caliente en Coalición Canaria. Tanto como que la rama majorera, con José Miguel Barragán al frente, amenazó con una declaración unilateral de independencia si Onalia Bueno o Vidina Espino —se supone que ambas independientes— escoltaban a Clavijo en la lista regional del partido nacionalista. El asunto, resuelto a medias, podría agitarse a partir del 29 de mayo según los resultados en las urnas. La convivencia dentro de CC también es áspera —tirando a ambiente prebélico— en Gran Canaria, donde el bloque que controla el partido no olvida ni perdona que Gloria Cabrera intentara echar un pulso a María Fernández por la candidatura al Cabildo. Ese ánimo revanchista, en Telde, empieza a soliviantar a muchos, que lamentan la entrega sin condiciones de Pablo Rodríguez a ATI.

En la derecha, Jimena Delgado anunció este martes tres fichajes para la lista del PP al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria: Olga Palacios, Diego López y Raúl Arencibia. Con Ángel Sabroso como número dos, en la plancha también estarán Ignacio Guerra —número tres—, Gustavo Sánchez, María Amador y Óscar Mata. La composición de esa candidatura no ha sido sencilla, según deslizan desde el propio partido. Algunos históricos han optado por rechazar su inclusión, otros profesionales han mirado para otro lado porque no ven clara la posibilidad de que el Partido Popular pueda asumir el gobierno municipal y otros tuvieron que suplicar para aparecer en una relación que ha fracturado un poco más la relación entre Delgado y Poli Suárez.

Disparo al pie

Sin abandonar la órbita del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en varios sectores de la izquierda preocupa la campaña de Gemma Martínez —candidata de Unidas Sí Podemos—. Sus primeros pasos se han centrado en disparar contra el trabajo realizado por Javier Doreste —cabeza de lista de las planchas de la formación morada en 2015 y 2019—, criticar planes estrella del tripartito progresitas que gobierna la ciudad —PSOE, Podemos y Nueva Canarias— como los de vivienda o movilidad, situarse frente al grupo socialista y criticar incluso al Gobierno de Canarias —administración de la que forma parte ocupando el cargo de viceconsejera de Derechos Sociales—. Todo muy de frenopático.

Como ven, las encuestas están bien como espectáculo de fuegos artificiales, pero no pierdan de vista lo que se cocina dentro de los propios partidos. Ahí es donde está la primera batalla de estas elecciones.