Una isla es mucho más que un territorio que emerge sobre las aguas. Una isla es una manera de ser. Es también un propósito. Y es, sobre todo, una realidad que toma cuerpo a través de las personas que la habitan.
En este sentido, Canarias y Gran Canaria han tenido y tienen la fortuna de contar con hombres y mujeres que se elevan como un faro en la costa, sobre todo cuando reinan la bruma y la incertidumbre.
Y ahí los vemos siempre, aportando una luz inspiradora, necesaria para alumbrar un futuro mejor para el conjunto de la sociedad canaria.
No siempre es fácil ser líder. A veces hay que enfrentarse a los propios miedos e inseguridades. Y es preciso estar preparado para afrontar momentos de soledad e incomprensión.
Además, la clase de líderes de los que hablamos y que reconocemos esta noche, saben que hacen falta principios morales y convicciones para alcanzar metas que se traducen además en un beneficio común, en este caso para unas islas atlánticas.
Talento y excelencia
Creo sinceramente que, sin esos valores, sin esa visión y sin esa voluntad de ir de la mano de la sociedad en la que se insertan para promover su transformación en positivo, no existirían verdaderos referentes. Tan solo saltarían a la vista el ego y el balance contable de beneficios.
Hoy, en cambio, reconocemos a auténticos referentes, porque estos premios destacan el talento y la excelencia profesional, pero ante todo el compromiso con el desarrollo del archipiélago canario, una tierra que no siempre ha estado sobrada de manos que la defiendan; y tampoco de voces que alcen la voz por ella.
Las islas son un relato diario diverso, que se escribe por medio de múltiples historias que confluyen en una historia común. Todas las dimensiones cuentan. El mundo de la empresa, la labor social, la salud, el deporte, la innovación y la sostenibilidad -precisamente las categorías que integran estos premios- necesitan dialogar y complementarse entre sí.
Solo de este modo será posible conformar una sociedad insular que avance hacia una mayor cohesión social y una mayor soberanía, conceptos esenciales y que debemos defender en estos tiempos en los que arrecian con toda su fuerza los vientos de la involución en derechos y del capitalismo desbocado y sin moral.
Sabemos, además, que las islas son ecosistemas sociales y económicos especialmente vulnerables. Sin embargo, gracias a nuestra Historia, nuestro presente y todo el potencial que atesoramos, también somos conscientes de que podemos alcanzar el horizonte que vemos cada día desde la orilla. Porque así lo hemos hecho tantas veces a lo largo del tiempo, aunque es verdad que con un gran esfuerzo que es preciso redoblar en la actualidad en estos tiempos de incertidumbre.
Modelo de isla
En la última década, el Cabildo de Gran Canaria ha impulsado un modelo de isla que extiende derechos y oportunidades. Con el compromiso de toda la sociedad grancanaria estamos priorizando la atención a las personas y el territorio, elementos de un binomio al que llamamos Gran Canaria.
Por eso estamos aquí esta noche. Porque nos sentimos cerca de quienes han convertido su vida y su profesión en un vehículo para la mejora personal y profesional sin perder de vista que el mayor valor del árbol no reside en la altura que alcanza, sino en la vida que cobija, en las oportunidades que germinan a su alrededor y en la sombra y el bienestar que proporciona.
Por último, y aprovechando que esta convocatoria parte de un medio de comunicación, quiero terminar señalando que la información, el debate público y el fomento del pensamiento crítico resultan absolutamente indispensables para que el bosque social que tanto tiempo ha tardado en crecer pueda resistir a los pirómanos del presente.
Estos déspotas disfrazados de líderes tan solo piensan en su propio interés. Justamente lo contrario de lo que hoy pretendemos reconocer y aplaudir. Muchas gracias.
