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Owono no es Barthez ni Neuer. / FC ANDORRA

Owono no es Barthez ni Neuer

El guardameta, señalado tras el accidente que costó la vida a Jesús de Miguel, soporta una oleada de odio mientras afronta una tragedia que también marcará su vida y su carrera deportiva

Jesús Owono, la otra víctima del lamentable accidente que ocurrió en el Heliodoro Rodríguez López este lunes cuando chocó con Jesús de Miguel y terminó en el fallecimiento del delantero del Tenerife. Comprendo que atribuir una condición de damnificado al guardameta que provocó el desvanecimiento de su rival a escasas horas de su muerte se hace harto complicado, pero intentaré hacer de estas palabras su abogado del diablo.

No debe existir mayor dolor que el que deban estar sufriendo ahora todos los relacionados con Demi. Su padre, su madre, toda su familia, el club, la afición que estaba en el estadio, los jugadores, sus compañeros... y también Jesús Owono. No le dejemos de lado.

Cuando vi el choque del lunes en el Heliodoro, acto seguido me vino al recuerdo dos jugadas muy parecidas de años anteriores. Para esos que somos frikis del balón no nos costará mucho recordarlas. En las dos, los porteros se llevaron por delante al delantero y no ocurrió nada... de nada.

Escenario grande

Las dos fueron en finales de Mundiales. En 1998, Barthez arrolló a un Ronaldo que todavía creía que estaba jugando a la Play Station en su habitación y lo dejó más conmocionado aún si eso fue posible. El brasileño fue una sombra del mejor jugador del mundo en aquella final entre Francia y Brasil y nadie culpó al excéntrico cancerbero galo. 

Dieciséis años después, Neuer también noqueó a Higuaín y lo mandó a oler el pasto de Maracaná. Tampoco recuerdo ningún intento de llamada para que la Interpol no dejara volver al portero alemán tras conquistar el Mundial y dejar más mareado al delantero del Real Madrid.

No sé si es porque son blancos y ostentaban la condición de ser de los mejores porteros del mundo, pero lo que está claro es que ninguno tuvo que sufrir el linchamiento que está aguantando Owono, de raza negra y con una trayectoria de solo 11 partidos en Primera División. O sea, que tampoco es que nade en millones de euros.

Oleada de odio

Todos lloramos la pérdida de De Miguel, obvio. Pero también todos deberíamos acordarnos de Jesús. Ya tuvo que cerrar sus redes sociales ante la oleada de mensajes de odio que las inundaban, se puso en entredicho su perdón al entorno familiar, y ahora tiene que convivir con la posibilidad de que se le investigue como posible asesino.

Barthez y Neuer continuaron sus carreras saliendo a destiempo a luchar por balones divididos sin que se sospechara de su deportividad. Owono ahora va a tener que vivir con la losa del adiós de Demi toda su vida. No va a tener una carrera fácil de aquí en adelante dentro del terreno de juego y fuera de él, los descerebrados de siempre cargarán más todavía contra él solo porque no es blanco, ni el mejor del mundo, ni sus excentricidades se juzgan igual que las de Barthez o Neuer. No le pongamos más peso encima a Jesús.

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