Bob Dylan, un joven compositor, cantante, poeta y futuro premio Nobel de Literatura (2016) lanzaba en el año 1964 su The Times They Are A-Changin —Los tiempos están cambiando—. Una canción de un fuerte contenido sociopolítico que alerta del inevitable relevo generacional y exige no dificultar el paso a los jóvenes.
El texto nos deja algunos versos y estrofas tan poderosas como: “Vengan a reunirse, gente, donde quiera que anden”, “vengan, escritores y críticos que profetizan con su pluma”, “admitan que las aguas han crecido”, “su viejo camino está envejeciendo rápidamente”, incluso una advertencia tan explícita como “no se queden en la puerta, no bloqueen el pasillo”, que repite a modo de estribillo el genio de Minnesota.
No hablaba de Canarias, pero sesenta y dos años después en esta tierra seguimos en aquello que animó esa denuncia musical unos meses después de que asesinaran a John F. Kennedy. Aquí, tenemos apalancados en la puerta a una clase política tan estática que bloquea el pasillo por el que tendría que llegar la renovación y aire fresco de la juventud desde hace treinta o cuarenta años. Una dirigencia encantada de haberse conocido que engrasa la mordaza en sus organizaciones, a una parte de los mass media, que “administra” convenientemente cargos, dineros y prebendas... En definitiva, que mantiene colonizadas las instituciones que son de todos y todas.
El bloqueo político en Canarias
Y así seguimos, sin capacidad actual de abrir y hacer cuestión de Estado los grandes asuntos que interesan a Canarias, sin peso ni capacidades para intervenir decisivamente en una realidad tan dolorosa que mantiene a 2,3 millones de canarios y canarias en los peores indicadores de bienestar social, con un territorio hipotecado al mejor postor, la mitad de la población dándole la espalda a la política y los políticos, a una juventud sin esperanza en el futuro... y no, no es que les cayera un maleficio o le hayan echado algún mal de ojo a los representantes de Canarias, lamentablemente es otra cosa.
En las pasadas elecciones, Canarias contribuyó con 15 actas al Congreso de los Diputados y Diputadas y 14 al Senado —11 de elección directa y 3 de designación autonómica—, pues bien, menos una —conservadora—, todas las demás recayeron en formaciones de ámbito estatal. Dicho de otro modo, esos votos y esas decisiones han estado sujetas a criterios fijados fuera de las Islas, por ello no es nada loco pensar que los verdaderos intereses de Canarias han quedado sistemáticamente fuera de las prioridades parlamentarias o de gobierno.
¿O alguien cree que una Ley de Residencia para Canarias interesa a madrileños, catalanes o vascos?, ¿Que tengamos aquí el tener el control económico y político de lo que haya en nuestras aguas territoriales interesa a los grandes partidos del Estado?, ¿Alguien cree que los problemas que pueda generar un sistema productivo tan dependiente como el turismo preocupan en Madrid?, ¿O que algo tan urgente como tratar de revertir mediante una discriminación positiva las precariedades que sufre nuestra población preocupa a este u otro gobierno? No nos engañemos, les preocupa bien poco a sus señorías y menos aún a los grandes grupos parlamentarios. Sé muy bien de lo que hablo, pero los tiempos están cambiando.
La cita electoral del 29N
El próximo domingo 29N la sociedad canaria no debería tropezar en la misma piedra, toca movilizarse para impedir que las actas de esta tierra sean un simple número en el partido del gobierno o de la oposición, toca movilizase para que la representación electa empuje el bienestar de esta sociedad y bregue para evitar las consecuencias desastrosa de una sobrepoblación y un monocultivo extractivista sin freno. Somos conscientes de que, hoy por hoy, desde Drago Canarias no podemos ofrecer milagros, sin embargo, sí podemos garantizar que nuestras candidaturas —si obtienen el respaldo suficiente— estarán abiertas a la participación, que rendirán cuentas a la ciudadanía, que serán insobornables, y que nunca aceptarán las migajas de aquello que nos corresponde.
En unos días se llenarán las farolas de los pueblos y ciudades de carteles con promesas y ofrecimientos, de vallas publicitarias, de banners en los medios de comunicación favorables a quien otorga este maná... Veremos en todas partes el rostro retocado de los y las aspirantes de los partidos ricos, unas caras que en su inmensa mayoría no volverán a ver hasta dentro de cuatro años, o quizás fugazmente levantando el brazo en el Congreso o en el Senado.
Jamás los verán ustedes bregando por los intereses de Canarias en una tribuna, en comisiones o en los medios de comunicación. Es posible que Drago Canarias no cuente con el dinero para competir en este despliegue, es posible incluso que al calor de ese mercadeo se exija la indecencia de tratar de silenciar la voz de los jóvenes que abanderan la renovación por la que pelea esta organización, como ya han hecho representantes públicos del PSOE y sus sumisos socios. Hasta es posible que nunca hayan reparado en aquella gran verdad que les pedía a los jóvenes Indira Gandhi: “Que siempre, siempre hay que sospechar de aquellos que no pueden hacer nada sin dinero”.
Las propuestas de Drago Canarias
Desde mis responsabilidades puedo asegurar que los cargos públicos de Drago Canarias —si obtienen el respaldo necesario— apoyarán en el Congreso todas las iniciativas que con carácter general beneficien a nuestra gente. Y específicamente, nos comprometemos a poner sobre la mesa otros debates espinosos como impulsar una Ley de Residencia que nos dé respiro, una negociación seria —con los actores que sea preciso— sobre la soberanía de las aguas territoriales de Canarias o exigir los cambios que permitan diversificar el modelo económico buscando la sostenibilidad de la vida en un territorio tan frágil y finito como el nuestro.
No somos ilusos, sabíamos que esta iba a ser una agarrada fuerte, una de esas bregas emocionantes en las que los grandes luchan contra el chico; sabíamos que el adversario iba a utilizar artes y mañas que la ponderación y el sentido común del árbitro y la grada reprobarían, y aun así estamos en la arena. Agradecemos el aliento y la fuerza de la gente que implícita o explícita respalda la papeleta de Drago Canarias, una papeleta de gente joven y preparada que pide la oportunidad para ser la proa del futuro de esta tierra. Una juventud harta que ya se ha sacudido los miedos a que nos coja la mano negra, a que nos muerda el perro maldito, a que nos lleve el hombre del correón... unas consignas de “asustaniños” que no han funcionado en ninguna parte y tampoco lo harán aquí. Lo único que hay que temer es a que sigan mandando los de siempre bajo la tutela y con las perras de los de siempre, a eso es a lo único que debe temer la juventud canaria, los cientos de miles de personas que están en riesgo de exclusión social o la gente que desea vivir en una sociedad más justa.
Una apuesta por la juventud
En definitiva, pensamos que el domingo 29 la lucha ganadora es apostar todo a la juventud, a unos equipos jóvenes que quieren servir a su gente y no a quienes quieren continuar sirviéndose de ella. Apostar por gente seria, comprometida y capaz, dispuesta a sacar de la puerta y del pasillo a quienes estorben el futuro de nuestro país, Canarias. Y en eso están los equipos que ofrece Drago Canarias, ese es nuestro compromiso.
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