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La alcaldesa, Carolina Darias, y el concejal Héctor Alemán, en la confección de alfombras de La Minilla Baja. AH

Las alfombras de sal vuelven a llenar de color La Minilla Baja con la participación de Carolina Darias

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria se sumó este domingo a la elaboración de una de las tradiciones más emblemáticas del barrio, vinculada a la procesión del Sagrado Corazón de Jesús

Las Palmas de Gran Canaria volvió a rendir homenaje este domingo a una de sus tradiciones populares más arraigadas. La alcaldesa, Carolina Darias, participó junto a vecinos y vecinas de La Minilla Baja en la confección de las tradicionales alfombras de sal que cada año adornan las calles del barrio con motivo de la procesión del Sagrado Corazón de Jesús.

Acompañada por el concejal del Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, Héctor Alemán, la regidora compartió una jornada marcada por la convivencia y el trabajo colectivo, en la que decenas de residentes colaboraron en la elaboración de los coloridos diseños que forman parte de las fiestas populares de la zona.

La elaboración de estas alfombras se remonta a finales de la década de 1940, cuando los vecinos utilizaban serrín procedente de las carpinterías del entorno para decorar las calles durante las celebraciones religiosas. Con el paso del tiempo, la tradición evolucionó hasta incorporar la sal teñida como elemento principal, convirtiéndose en una de las imágenes más representativas de las fiestas de La Minilla Baja.

Durante su visita, Darias destacó la importancia de preservar este tipo de manifestaciones culturales. “Para la ciudad es muy importante que los barrios sigan consolidando sus tradiciones”, señaló la alcaldesa, quien aseguró que Las Palmas de Gran Canaria se siente orgullosa de las personas que las mantienen vivas generación tras generación.

Asimismo, subrayó que esta jornada representa “un día de tradición, de sentimiento, de apego al barrio y también de convivencia vecinal”.

Apoyo municipal

La alcaldesa recordó además el respaldo que presta el Ayuntamiento a esta celebración a través del Distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, que colabora con la aportación de la sal necesaria para la confección de las alfombras.

Por su parte, Héctor Alemán puso en valor el esfuerzo realizado por los participantes, muchos de los cuales comenzaron a trabajar desde la noche anterior para preparar los diseños que adornarían el recorrido de la procesión.

“Las fiestas de los barrios representan la identidad y el alma de sus vecinos y vecinas”, afirmó el concejal, quien reafirmó el compromiso municipal con la conservación de las tradiciones populares.

Fin de las fiestas

La confección de las alfombras constituye cada año uno de los actos centrales de las fiestas de La Minilla Baja. El programa festivo, que concluye este domingo, también ha incluido actividades orientadas a reforzar la convivencia vecinal, como la celebración de una noche dedicada al encuentro entre residentes.

Con esta cita, el barrio mantiene viva una costumbre que ha pasado de generación en generación y que continúa siendo una de las expresiones más reconocibles de su identidad colectiva.