El Paseo de Las Canteras ha experimentado una transformación evidente durante el último año. La emblemática avenida, principal motor turístico y zona de esparcimiento de Las Palmas de Gran Canaria, se ha convertido en un escaparate a cielo abierto para la venta ambulante no autorizada. A plena luz del día, numerosos vendedores, en su mayoría de origen subsahariano, exponen su mercancía sobre el pavimento ante la mirada diaria de residentes y visitantes.
Esta situación no es fortuita, sino que responde directamente a la manifiesta falta de efectivos de la Policía Local en la zona. Las advertencias del tejido social se han materializado en una realidad cotidiana: sin agentes que patrullen de forma constante, los puestos operan con total libertad a lo largo de todo el paseo marítimo.
Reivindicación histórica
La ausencia de un control policial ininterrumpido es una queja recurrente. Diversas plataformas de usuarios de la playa y asociaciones vecinales llevan tiempo alertando de que la inacción de las autoridades facilita que estos vendedores campen a sus anchas, desplegando un amplio catálogo de productos falsificados sin temor a posibles sanciones en pleno corazón de la ciudad.
La consolidación de este mercado paralelo supone un golpe directo para el tejido empresarial local. A escasos metros de los negocios formales, el producto estrella sobre las mantas son las camisetas de fútbol falsificadas. La equipación de la UD Las Palmas lidera la demanda, generando una competencia desleal evidente frente a los establecimientos que sí asumen los costes tributarios y legales de su actividad comercial.
Réplicas a bajo coste
La abismal diferencia económica es el principal gancho para los compradores. Mientras en las tiendas reguladas el importe de una camiseta oficial ronda los 80 euros, en la vía pública la prenda de imitación se despacha por apenas 20 euros.
Este mismo patrón afecta al sector de la marroquinería de lujo, permitiendo a los transeúntes adquirir bolsos falsos a menos de 40 euros, imitando artículos cuyo valor real en el mercado asciende a cientos de euros.
Imagen del destino
Más allá del evidente daño económico a las pymes locales, esta estampa recurrente devalúa la percepción del entorno. La saturación de ropa de marca falsa en la principal zona de esparcimiento proyecta una imagen de abandono frente a los miles de turistas que eligen el archipiélago buscando un destino seguro y de excelencia.
Pese a la invasión del espacio público y la creciente desprotección del sector productivo, la administración municipal mantiene el mutismo. Este periódico se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para conocer qué plan de choque existe frente a la evidente carencia de agentes y el descontrol comercial en la avenida. Sin embargo, en el momento de la publicación de este reportaje, la corporación local no ha ofrecido ninguna respuesta sobre esta problemática.
