Quien observa un mapa de Canarias con atención se da cuenta de un detalle que no es casual: Las Palmas de Gran Canaria mira claramente hacia el este. Lo mismo ocurre con Santa Cruz de Tenerife. No es una cuestión estética ni urbanística moderna, sino una decisión estratégica tomada hace siglos que explica buena parte de la historia, la economía y el desarrollo de ambas ciudades.
El origen de una ciudad
Las Palmas de Gran Canaria fue fundada en 1478, cuando el ejército castellano liderado por Juan Rejón se asentó en la desembocadura del barranco Guiniguada. Aquel núcleo inicial —Vegueta primero, Triana después— no tenía nada que ver con la ciudad actual, pero ya desde el inicio estaba claro que su futuro estaría ligado al puerto y a la navegación.
En el siglo XV, la orientación de una ciudad costera no era un capricho: era una herramienta de supervivencia y expansión. La capital grancanaria se diseñó mirando al este porque ahí se encontraban las condiciones óptimas para la actividad marítima.
Los vientos alisios
Canarias está bajo la influencia de los vientos alisios, que soplan de forma constante desde el noreste, especialmente durante los meses de verano. Esta circunstancia natural fue decisiva.
Orientar la ciudad y sus puertos hacia el este permitía:
- Proteger las embarcaciones del fuerte oleaje del Atlántico abierto
- Aprovechar los alisios para facilitar la salida de los veleros
- Garantizar una navegación más segura y previsible
Los barcos que partían desde los puertos canarios rumbo a África, América o Europa necesitaban ese empuje natural del viento para zarpar con mayor facilidad. La ciudad, por tanto, se adaptó al mar y no al revés.
Un patrón que se repite
Este mismo criterio se aplicó en Santa Cruz de Tenerife, fundada oficialmente el 3 de mayo de 1494, cuando Alonso Fernández de Lugo clavó una cruz de madera en la playa de Añaza. Durante 94 años, Santa Cruz fue la capital provincial antes de compartir ese estatus con Las Palmas de Gran Canaria.
También allí, la orientación hacia el este respondió a la necesidad de contar con un puerto funcional, protegido y estratégico, capaz de integrarse en las grandes rutas marítimas del Atlántico.
Puertos antes que turismo
Conviene recordar que el turismo no llegó hasta el siglo XX. Durante siglos, ambas capitales canarias fueron ante todo ciudades portuarias, nodos clave del comercio, la defensa y la expansión atlántica de la Corona de Castilla.
La ciudad creció alrededor del puerto porque:
- Era el principal motor económico
- Conectaba Canarias con Europa, África y América
- Determinaba el trazado urbano, la orientación de calles y barrios y la expansión posterior
Una decisión histórica
Hoy, cuando Las Palmas de Gran Canaria se ha expandido hacia todos los puntos cardinales, su orientación original sigue siendo visible. El este no fue una elección estética, sino una respuesta inteligente a la geografía, al clima y al papel estratégico que Canarias iba a desempeñar en el Atlántico.
En definitiva, Las Palmas de Gran Canaria mira al este porque nació para el mar, para los vientos y para los barcos. Y esa decisión tomada hace más de cinco siglos sigue explicando por qué la ciudad es como es hoy.
